Diseño industrial adaptado al hardware musical

Fábrica de sintetizadores

Seguro que siempre os ha llamado la atención la forma en la que los fabricantes sacan sus novedades a la venta. Pongamos como ejemplo el mundo de los sintetizadores. Primero sacan el Novamaster, poco después el Plus, luego el II con más ROM y más presets, luego el miniNovamaster, más tarde el Novamaster Pro, Novamaster EX Pro, Novamaster Classic MKII, etc.

Así mismo, la memoria de samples/presets incorporada es de risa: 128 MB (“equivalentes a 340 MB descomprimidos”) y así hasta duramente superar el medio giga. Cuando hoy en día cualquier ordenador maneja gigabytes de muestras, los sintetizadores aún trabajan con tamaños que mi Korg X5D con 6 MBytes de muestras no parece tan antiguo. Eso sin contar que un gran porcentaje de las muestras son las mismas una y otra vez.

Esto, que podría parecer un complot para dominar el mundo, obedece al principio de amortización del desarrollo. Hacer una plataforma hardware es costoso en recursos, investigación, pruebas, etc. Por otro lado, muchas veces ese trabajo no sería posible si no se pudiera descomponer en varios productos. Por poner un ejemplo, y teniendo en cuenta el número de unidades que se venden de este tipo de hardware, sería posible que el precio de venta del producto fuera tan alto que no compensaría el diseñarlo. La solución más sencilla: dividir el beneficio en varios productos.

Por lo tanto, no debería extrañarnos que, por ejemplo, el mismo motor de la serie JV de Roland esté presente en la serie MC (incluído el infame Roland D2) y posteriormente “renovado” para la serie XV. O que encontremos las mismas muestras heredadas de un sistema a otro en los Korg M1, X3, X5, O1, T1 (por citar alguno) y los mismos motores de síntesis (la AI2, con filtros sin resonancia).

Todo los fabricantes, sea cual sea su especialidad (coches, electrodomésticos, teléfonos móviles o software) aprovechan la dosificación de “características” y la reutilización de plataformas para reducir costes. El problema es cuando, como cierto fabricante de móviles, estás 10 años vendiendo el mismo producto con distinta caja, y llega alguien que nunca hizo móviles y te quita un gran trozo del mercado... pero esa es otra historia (poco musical), que merece ser contada en otro lugar.

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