Fluir

Mihaly Csikszentmihalyi es un psicólogo de Rijeka, ciudad por cierto que en cien años ha pertenecido a cinco países distintos. Hoy día es una ciudad croata.

Pero centrándonos en el tema que nos ocupa, Csikszentmihalyi describió lo que en psicología se conoce como flow. Para él, fluir es tener la vivencia en la cual, la persona se encuentra completamente absorta en una actividad para su propio placer y disfrute. Mientras se ejecuta la acción, el tiempo vuela y los pensamientos y movimientos se suceden sin pausa. Todo el ser está envuelto en esta actividad y la persona utiliza sus destrezas y habilidades llevándolas hasta el extremo. La persona está en flow cuando se encuentra completamente absorbida por la actividad, durante la cual, pierde la noción del tiempo y experimenta una enorme satisfacción.

Como dice Csikszentmihalyi, cuando fluimos no es que seamos felices, porque para experimentar la felicidad debemos centrarnos en nuestros estados internos y esto distraería la atención de la tarea que tenemos entre manos. Sólo después de que se ha completado la tarea tenemos tiempo para mirar hacia atrás, considerar lo que sucedió y es entonces cuando nos vemos inundados de gratitud por la plenitud de esa experiencia; es entonces cuando podemos afirmar que somos retrospectivamente felices.

En definitiva, fluir es el culmen de la concentración. Es entrar en un estado en el que no pienso, no evalúo, no pasa el tiempo, no me fijo en nada, simplemente actúo.

Se puede fluir con actividades repetitivas y/o rutinarias como trabajar en una cinta de montaje, recogiendo fruta en el campo, limpiando tu casa, etc. Aunque sin duda, la experiencia más gratificante de fluir se obtiene en actividades que me reconfortan enormemente. Por ejemplo, tocando un instrumento tanto en directo como ensayando, o incluso mezclando un tema en mi estudio. Sin duda muchos de vosotros habréis estado haciendo alguna actividad similar y de pronto os dais cuenta que han pasado tres horas casi en un suspiro. Es probable que ahí algo de flow haya ocurrido.

La música es un escenario idóneo para fluir. Eso si, para conseguir este estado tengo que dominar bastante la técnica de la actividad que realizo. Si no domino técnicamente la actividad, estaré continuamente pensando en cómo debo hacerlo bien y si pienso en cómo resolver el problema, ya no estoy fluyendo, estoy atrapado en un dilema que quiero resolver.

Si queremos fluir conscientemente estamos perdidos. Es imposible. Hasta lo que se sabe hoy día, una persona es incapaz de buscar este estado de manera consciente. Lo ideal sería dejar la mente en blanco y actuar. Pero claro, dejar la mente en blanco por un largo periodo de tiempo de manera consciente es prácticamente imposible, a no ser que tengas un dominio similar a un yoghi. Así que olvidémonos de buscar fluir y simplemente actuemos y llegará sólo.

En el cuarto de ensayo es más fácil fluir ya que no hay ningún tipo de presión por lo que vamos a hacer. Si hay presión, hay pensamiento negativos en relación a cómo saldrá, a lo que me juego en ello, a si lo llevo bien o no ensayado, etc. y si hay pensamientos negativos lógicamente no hay flow.

Si alguna vez has llegado a este estado encima de un escenario, habrá sido seguro una de tus mejores actuaciones. Es más la recordarás como algo especial. Enhorabuena porque no son muchos lo que fluyen en directo y seguro que es una experiencia inolvidable.

Por cierto, fluir no tiene nada que ver con cualquier tipo de alteración de la conciencia que pueda producir cualquier sustancia psicoactiva, ya sea depresor (alcohol, sedantes, narcóticos, ansiolíticos, cannabis, etc.), estimulante (cocaína, anfetaminas, metanfetaminas, etc,) o alucinógeno (LSD, síntesis, etc.). Nos gustaría que se comentasen experiencias de flow y no experiencias relacionadas con el consumo de sustancias.

Gracias a todos.

PsicoEscenico

¿Te gustó este artículo?
0
Comentarios

Regístrate o para poder comentar