It's the end of Van Gogh as we know it!

Resulta lugar común en el mundo de la prensa musical hablar de líder cuando únicamente se quiere hablar de vocalista. En realidad, yo suelo estar tentado a pensar que cualidades como la timidez son más adecuadas y más habituales en un vocalista que aquello de la capacidad de liderazgo.

He aquí que Amaia Montero deja La Oreja de Van Gogh, la banda que le ha llevado a la fama. Se informa de una lucha de egos entre la vocalista y Pablo Benegas, guitarrista —e hijo de—. Amaia ha pedido la colaboración de su discográfica para iniciar una carrera en solitario, colaboración que, en forma de compositores a la altura de los que ha dejado, tendrá sin lugar a dudas. Estúpida sería la etiqueta que pierda la oportunidad de editar dos discos de la oreja en vez de uno, por supuesto cuando toque.

Con independencia del escaso interés musical de la banda de la que hablamos, la dialéctica que se avecina sí que puede llegar a resultar fascinante. Después de que la banda sustituya a Amaia —pero, por favor, no por Paulina Rubio— ¿qué podrá más —hablamos de ventas—, el liderazgo de Pablo y Xabi o el carisma de la rubia?

Foto de Los 40.

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