Led Zeppelin o cuando los dinosaurios dominaban la tierra

Bob Lefsetz

Nadie quiere ver a Jimmy Page tocar las viejas de los Zeppelin con los Black Crowes. ¿Quién coño querría verle tocar en una polvorienta sesión con un quieroynopuedo o con un pirata de los 80 cualquiera?

Ríndete.

Pero Jimmy está inquieto.

Claro, él ha perdido credibilidad por lo de Leona Lewis en las Olimpiadas. La poca que le quedaba desde lo de Kashmir con Puff Daddy. Quiero decir, si vas a ser un sesionero, un arma de alquiler, como Jeff Beck, eres bienvenido, siempre que dejes lo de coleccionar coches y te dediques a tocar como Beck. Sobre lo del material nuevo... No puedes hacerlo con Paul Rodgers. Necesitas a Robert. Y en cualquier caso no va a funcionar sin John Paul Jones.

Robert Plant ahora es mi héroe, por no querer hacer la reunión. ¿Te lo crees? Un tío, en pleno siglo XXI que sigue pensando que la música es más importante que el dinero. Prefiere juntarse con Alison Krauss que exprimir el limón delante de moribundos que han pagado una fortuna por sus entradas sólo para poder decir que estuvieron allí, sin importar lo malo que haya sido el número.

Jason Bonham es sólo un peón en este juego. Suerte que alguien haya pensado en él por un momento.

John Paul Jones es un genio. Es el eslabón perdido del que Page y Plant prescindieron en su primera reunión, para su desgracia. Sus texturas al teclado eran esa salsa especial, ese ingrediente extra que hizo de los Zeppelin algo más que una banda de rock del montón.

Sin denigrar a Page y a Plant, claro. Reinaron. Entonces, cuando a la gente le importaba, los organizadores de conciertos tenían nombres, y las entradas podían ser pagadas, cuando la música cambiaba el mundo. A pesar de que para muchos críticos la banda apestara.

Siento que Jimmy no encuentre ahora un nicho. Revisitar así el pasado es como volver al colegio con treinta. No será lo mismo, no importa lo buenos que sean los recuerdos.

Es una historia ridícula, levantada por una prensa moribunda que no tiene nada más significativo de lo que hablar. Mirando por lo mejor y lo más grande, me sorprende que no estemos hablando de construir un nuevo domo en Las Vegas para albergar una gran reunión de los Zeppelin con Paul McCartney y los Moddy Blues noche tras noche, para todos esos que necesitan algo de entretenimiento mientras se dejan las pelas en las tragaperras.

Dame algo que valga la pena. El hecho de que la prensa no encuentre nada de lo que hablar, de que Live Nation y AEG necesiten cubrir sus cuentas, de que las discográficas estén tan en bancarrota artística como los viejos Zeppelin, no cambia la realidad. La realidad es que los Zeppelin habitaron nuestro planeta en otro tiempo, cuando los dinosaurios dominaban la tierra. Los dinosaurios se extinguieron. Y no van a volver.

Visto en Lefsetz Letter.

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