La música y todo lo demás

De todo eso que rodea al mundo de la música, pero que no es música, ¿qué es lo que peor llevas?

Mario Gil

Me encanta hacer música, componer, grabar, arreglar y tocar. Mi alegría se convierte en alergia cuando estoy forzado a tratar temas anexos al mundo de la música como son los contratos, los registros, el dinero y los mánagers. Son funciones que obligatoriamente están adosadas al músico para que pueda sobrevivir dignamente con su trabajo. Lo que peor he llevado son los, llamémoslo así, convenios discográficos. Hablar en términos legales de lo que más te gusta hacer en la vida es aburrido y siempre lleva a equívocos.

Las editoriales y las compañías de discos llevan décadas presentando papeles llenos de cláusulas que benefician siempre a la entidad fonográfica. Es todo un arte —menor— eso de redactar la letra pequeña de los acuerdos monetarios o artísticos. No vale de nada quejarse y airear los abusos y los porcentajes a percibir una vez se haya firmado el susodicho papel. Más vale asesorarse de forma conveniente antes de sufrir bajo el yugo de los malos malosos de la casa de discos durante un lustro o más. Que los juicios son lentos, costosos y malos para la creación y perjudican seriamente la vida del compositor.

Visto en soitu.es.

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