Previsión de sorpresas

Durante la actuación de Radiohead en el Festival de Benicassim del año 2007, una fuerte ráfaga de viento hizo caer un contrabajo que tenían apoyado en el escenario. El golpe fue tan fuerte que hizo que la banda parara un tema a la mitad por el susto que se llevaron, ya que en un primer momento no sabían qué había pasado. Tras disculparse ante el público, retomaron el tema exactamente en el sitio donde se habían visto obligados a pararlo.

Smashing Pumpkins hace unos años en “Los Conciertos de la 2”, pararon un tema por un error del batería que hizo que toda la banda se fuera de tiempo a mitad de la canción. Empezaron de nuevo el mismo tema desde el principio. Una vez acabada la canción, Billy Corgan ni corto ni perezoso se atreve a decir al público que no les ha gustado como había quedado y..... palabras textuales...., como ellos son una gran banda de rock, no pueden permitirse el lujo de tocar un tema de esa manera, así que lo repitieron por tercera vez. Esta vez sí, esta vez les gustó como había quedado

La psicóloga del equipo americano de atletismo hace unos años nos dijo: “Mi único objetivo es que a mis atletas nada les sorprenda mientras compiten....”

Y es que cuando algo te sorprende, te obliga a saltarte el guión y a improvisar. Es por esto que las sorpresas interfieren la ejecución y reducen el rendimiento.

Para evitar esa interferencia disponemos de un recurso: anticipar la sorpresa. De esa forma, si llega a suceder, afecta menos a quien la sufre. Si además, anticipamos qué haremos si eso ocurre, entonces la afectación aún es menor. Tener un plan previsto equivale a poder seguir tirando de guión. La guinda consistirá en entrenar (probar y perfeccionar) ese plan de choque previsto. ¿Cómo?. Simulando que ocurre la sorpresa.

Veamos algunos ejemplos aplicados a nuestro ámbito:

-Rotura de una cuerda a mitad de un tema: Es posible que en alguna ocasión necesite cambiar el instrumento en plena canción. Si me coge de improviso y este cambio lo hago a la ligera y sin un orden lógico en mis acciones, el ruido que puede salir del amplificador estropeará aún más la actuación.

-En el escenario no escucho la voz del cantante, o incluso mi instrumento. Este hecho ocurre en numerosas ocasiones a todo tipo de músicos. Ya que es tan habitual, no estaría de más ensayar alguna vez en condiciones adversas. Por ejemplo sin escuchar tu instrumento, o sin escuchar alguna de las referencias (batería, bajo , voz).

-Durante una grabación importante deja de funcionar un aparato, o algo falla en la grabación pero no consigo localizar dónde está el problema. Lamentablemente, para tener controlada esta situación lo único que necesito es tener siempre dos formas de hacer lo mismo y esto supone una inversión añadida. Mínimo dos previos, dos ordenadores, dos micrófonos para voces, etc.

Seguramente muchos de vosotros habéis vivido situaciones de todo tipo que os han hecho tener que improvisar soluciones muy rápidamente. Al fin y al cabo, tener “tablas” significa haber vivido muchas situaciones y saber salir airoso de ellas. Más imprevistos tengo controlados, más seguro y menos nervios a la hora de rendir.

PsicoEscénico.

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