¿Quién tuvo la culpa?

Hace ya algún tiempo, allá por el 1977, un psicólogo americano reflexionó sobre cómo las personas atribuyen sus éxitos y sus fracasos. Y cuando se reflexiona, a veces, surge una teoría. Es la realidad quien dicta sentencia y decide verificar o no esas leyes del comportamiento. La teoría que os presentamos a continuación está lo suficientemente contrastada como para ser tenida en cuenta.

Os describiremos y ejemplificaremos cada una de las 4 formas de encontrar una explicación a los aciertos y a los errores. Y, finalmente, os propondremos una de ellas para acelerar el aprendizaje de las habilidades que forman parte de vuestro oficio.

El primer aspecto que valoraremos es quién cree la persona que tiene la culpa del error. Si cree que la culpa es suya, le llamaremos atribución interna. Si considera que la culpa es de alguien o de algo ajeno a su persona, entonces la explicación será externa.

El segundo criterio que vamos a utilizar para clasificar las atribuciones son las posibilidades de cambio. Si la persona cree que la razón por la que ha cometido un error no puede cambiar (va a seguir existiendo siempre) la atribución será estable. Si por el contrario el individuo cree que aquello puede cambiar, la explicación será inestable.

Si cruzamos estos dos ejemplos obtendremos cuatro formas de contestar a la pregunta quién tuvo la culpa. Vayamos por partes.

Externa-Estable

Yo no tuve la culpa, por tanto no tengo que cambiar nada. Es más, no tiene remedio.

Ejemplo: Nos cuesta mucho mejorar el directo porque en nuestro local de ensayo la acústica es pésima y los vecinos se quejan contínuamente. Siempre tenemos que ensayar con el bombo y en general toda la batería muy apagada para que no suene excesivamente.

Externa-Inestable

Yo no tuve la culpa y puede cambiar.

Ejemplo: El cantante se olvidó de la letra y fallamos todos porque entró al estribillo cuando no tocaba y no supimos reaccionar. Si nuestro cantante se preparara mejor los temas no hubiera pasado.

Interna-Estable

Yo tengo la culpa y no puede cambiar. Este tipo de atribuciones son las que más afectan a nuestra auto-estima.

Ejemplo: Siempre me ocurre igual, por mucho que ensaye siempre en los momentos de mayor dificultad fallo, definitivamente soy pésimo como músico no tengo solución.

Interna-Inestable

Yo tengo la culpa y tiene remedio. Por tanto, yo sí puedo hacer algo para evitar que vuelva a suceder. Este tipo de atribuciones nos ofrecen una magnífica oportunidad para aprender, para crecer y para seguir evolucionando.

Ejemplo: Salí al escenario y el comienzo de la actuación no salió como yo esperaba, no estaba lo suficientemente concentrado. Los nervios me jugaron una mala pasada. Ahora que lo pienso, yo siempre antes de subirme a un escenario intento respirar un par de veces y visualizo exactamente cómo quiero empezar. Esta vez no lo hice y no salió como esperaba.

PsicoEscénico

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