Radiohead y los amores que matan

Por supuesto, se ha escrito mucho sobre la forma en la que Radiohead han editado su nuevo disco, especialmente del gesto que supone permitir su descarga a cambio de tanto dinero como cada aficionado a su música esté dispuesto a pagar. Pero sobre lo que no se ha escrito es sobre lo realmente interesante y constructivo. A saber, cuánto en realidad ha pagado cada quisqui. En el suplemento Vulture del New York Magazine, se han tomado la molestia de hacer una encuesta entre sus empleados. Surge irremediablemente la sensación de que el amor por Radiohead es uno de esos amores que matan.

Michael Idov, editor: «He pagado cero porque aproximadamente cuarenta y ocho de mis amigos me enviaron un enlace a un fichero zip gratis pocos minutos después de la salida del álbum.»

Ben Williams, director editorial de nymag.com: «Sólo pago por CDs. La calidad de los MP3 no merece que se pague dinero por ella. Además, Radiohead no me gustan demasiado.»

Emma Pearse, asistente editorial: «He pagado cero, pero mi novio se ha gastado ochenta dólares en la caja, y no se arrepiente. Sabe perfectamente que es un mamón, pero un mamón al que le gustan los vinilos.»

Ian Adelman, director de diseño en nymag.com: «Estoy intentando descargar el disco ahora, y no hay forma de hacerlo. Creo que voy a pagar algo para que puedan actualizar sus servidores.»

Everett Bogue, editor fotográfico: «He pagado cero, ya que estaba bajándome también el último episodio de Heroes por el BitTorrent y pensé que por qué no bajarme las dos cosas al mismo tiempo. Igual pago un poco más tarde si resulta que oigo el disco más de dos veces.»

Jen Wieczner, becario: «He pagado cero porque soy un becario. Creo que Radiohead estaba pensando en gente como yo cuando decidió que pagar sería opcional.»

Logan Hill, editor: «Me he pasado y he pagado cuatro libras. Y después me he dado cuenta de lo jodidamente bajo que está el dólar.»

Jessica Coen, editor senior en nymag.com: «He pagado cinco dólares. Habría pagado diez, pero aún estoy jodido con ellos por no haber podido conseguir entradas para su última gira.»

Justin Davidson, crítico de música clásica y arquitectura: «Dado que la única forma de oir el disco es bajárselo, entonces he pagado cero la primera vez. Lo escucharé y si decido que quiero tenerlo, pagaré diez dólares y me lo volveré a bajar.»

Sadia Latifi, becaria: «He pagado veinte dólares porque estoy enamorada de Thom Yorke, y el auténtico amor se paga.»

Ben Mathis-Lilley, editor asistente: «He pagado cinco dólares porque, aún en la era digital, habitualmente se me pierden los discos. Así que en algún momento dado del futuro, pagaré otros cinco dólares si éste no se me ha perdido.»

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