Grabación

Verdades incómodas sobre el audio analógico y digital, parte II

Tras el polémico artículo 14 verdades incómodas sobre el audio analógico y digital, vamos con la segunda parte con algunas más que quedaron en el tintero.

Stack de amplis Marshall

#1. El hardware y software digital tiene una vida útil mucho más corta que el equipo analógico. ¿Sacan una nueva versión del hardware y abandonan la antigua? ¿No actualizan el software que acompaña a un hardware carísimo para el nuevo sistema operativo? ¿Quiebra de la empresa y dejan el firmware a medias? ¿El desarrollador abandona el producto? ¿Se estropea un componente del que no existen repuestos? Estoy seguro de que conocéis montones de casos similares. Yo mismo he sufrido muchos de ellos y me he visto obligado a usar otros programas o comprar otros hardware. Compañías como RME, que mantiene drivers actualizados de TODA su gama de tarjetas son rara avis en la industria, siendo común que los fabricantes dejen de dar soporte en ciclos de 5 años. Sin embargo, mi Korg MS-20 sigue funcionando perfectamente después de 35 años y, salvo desgracia mayor, me sobreviviría con creces.

#2. Cualquier tarjeta de sonido moderna tiene unos conversores suficientemente buenos para grabar y mezclar al máximo nivel. Esta es una verdad incómoda hasta para mí. Yo empecé en el mundo digital con un Amiga 500 y su infame sistema de audio de 8 bits, basado en 4 conversores que cambiaban su frecuencia de uso de forma interna (es decir, SIN aliasing). Luego tuve un PC y han pasado por mis manos Gravis UltraSound, SoundBlaster Live!, Guillemot MaxiSound, Guillemot MaxiSound ISIS, Creamware Pulsar (x2), M-Audio Delta-44, RME 9632, Pro Tools 888, ESI-Pro, Creamware Luna 2, Esi-Pro, MBox Mini, Motu UltraLite, EMU-1820, EMU-1620, Zoom H4, Presonus norecuerdo cual, y ahora uso una UR824 cuando viajo y RME HDSPe conectada a Apogee en el estudio. Sin duda, todas suenan diferentes y soy capaz de notarlo, pero, desde que cambié a Creamware hasta el día de hoy, la única diferencia real que se ha reflejado en mi trabajo es la eficiencia y estabilidad del driver. ¿Suena igual un sistema de Apogee que una Presonus de 90€? La respuesta es no, pero esa diferencia no debería ser tan relevante a la hora de trabajar profesionalmente. Como nota curiosa, algunos de mis mayores éxitos están realizados usando una ESI-Pro PCI y una EMU-1820 y lo más curioso es que nadie notó la diferencia cuando compré el sistema de Apogee.

#3. Los sintetizadores hardware digitales no suenan analógicos. Ni Clavia, ni Access, ni Novation, ninguno. Realmente, ¡es que ni lo intentan!. Simular el mundo analógico es caro a nivel de DSP: osciladores poco estables, filtros afinados cada uno a su manera, distorsión, etc. El resultado puede ser útil, pero no es lo mismo, lo cual no significa que sea peor: mayor polifonía, efectos, métodos de síntesis diferentes. En el mundo del software sí hay sintetizadores virtuales que empiezan a sonar como su contrapartida analógica, a costa de usar grandes cantidades de CPU. El caso paradigmático es Diva.

#4. El eslabón más débil de tu cadena son siempre los altavoces y la acústica de tu sala. Has comprado el Mac Pro y una supertarjeta de sonido con conversores mágicos, tienes una buena colección de amplificadores de guitarra y micrófonos, previos carísimos y tienes Pro Tools HD 11, que "tiene un motor mejorado", pero tus mezclas no se trasladan bien fuera de tu estudio, no consigues la pegada y el color de nada de lo que escuchas. No busques más, tu sala y tus altavoces te están maltratando. Has invertido 2000 € en una guitarra color caoba, pero 700 € en dos altavoces que escuchas en tu dormitorio de paredes sólo cubiertas por posters y una gran ventana. Quizás deberías reordenar tus prioridades.

#5. Grabar amplificadores de guitarra no está justificado en la mayoría de los casos. Lo confesaré: me gusta grabar con amplificadores y usar pedales: es divertido, puedes hacer un montón de cosas creativas y, en definitiva, me gusta mover micros y enchufar cables. El problema es que no siempre el tiempo y los presupuestos lo justifican. Afortunadamente, desde hace algún tiempo disponemos de simuladores amplificadores de guitarra que simulan apropiadamente sus características y virtualmente indistinguibles. Además, los plugins y simuladores te permiten acceder a equipos y configuraciones fuera del alcance de la mayoría.

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