El vinilo siempre vuelve

Pop, crackle, hiss... No, no son los Choco Krispies.

Los compradores de música, enamorados hoy en día de las descargas, están abandonando el compact disc en manadas. Y sin embargo, un medio físico está teniendo un cierto regreso. Según las cifras de ventas publicadas recientemente por Nielsen, las ventas de vinilos se han duplicado comparando con las del año pasado.

En 2008 se vendieron 1,88 millones de discos de vinilo, más que cualquier otro año desde que Nielsen SoundScan comprueba las ventas, 1991. El record anterior tuvo lugar en 2000 cuando se vendieron 1,5 millones de LPs.

Gran parte de la culpa la tiene el incremento de ventas en las tiendas independientes. Más de dos de cada tres discos de vinilo vendidos en 2008 fueron adquiridos en una tienda de música independiente.

En 2008 Radiohead reclamaron el trono del reino del vinilo, como artistas y para uno de sus discos. Vendieron 61.200 discos de vinilo durante el año, de los cuales 25.800 fueron de su In Rainbows.

Parece que la gente vuelve a gravitar alrededor del valor estético de las grabaciones. Soy de los que disfrutan de las portadas y las notas interiores de los discos, pero lo mejor de todo es ser capaz de tener en tu mano algo que tiene cierta conexión física con el artista que lo ha grabado.

Muchos siguen hablando sobre cómo los vinilos suenan más precisos que los CDs, atribuyendo a este motivo su resurgimiento. No creo que tenga sentido. En primer lugar, a la gente ya no le preocupa la calidad del sonido, y la mayor parte de ellos escuchan música en formato MP3 con unos auriculares de 1,99$ a través del amplificador de 50 centavos que lleva el iPod. En segundo lugar, el vinilo no es mas preciso, y ni muchísimo menos. Suena distinto, pero es por la distorsión que añade la curva de ecualización tan brutal que debe ser aplicada a la música antes de ser puesta en el vinilo —no se lleva bien ni con los bajos ni con los agudos extremos—. Esa curva es revertida por la aguja del giradiscos. Por supuesto, la propia aguja y el medio físico crean en sí mismos también distorsiones.

Se puede hablar también sobre cómo el ingeniero de mezclas no utiliza el vinilo como referencia. Escuchar la música en CD es la forma más cercana de oír la música como se ha pretendido que fuese oída. Me gusta en cualquier caso el sonido del vinilo, cálido y espacioso. En mucha música incorpora un toque orgánico, la distorsión, que realmente se disfruta y puede dar la impresión de mayor calidad. Pero no significa mayor precisión. De hecho hace muchos años que muchos ingenieros aplican a su música procesos que imitan el sonido del vinilo o de la cinta.

En cualquier caso, intentamos escribir sobre la industria del vinilo y no desinformar sobre el medio físico. De hecho es una historia feliz porque cuanto menos virtual es la música, más nos preocupamos por ella. No me disgustaría demasiado que se borrase música digital de mi disco duro, pero jamás tiraría a la basura uno de mis discos.

Ahora, antes de tirar a la basura nuestros iPod y salir a comprar unos giradiscos Sears, pongámoslo todo en perspectiva. La canción más vendida en formato digital de 2008 ha sido el Bleeding Love de Leona Lewis, con 3,4 millones de unidades. El artista digital más vendido ha sido Rihanna, con 9,9 millones de unidades. Compárense con las 25.800 de In Rainbows o las 61.200 de Radiohead.

Aún así, nada va a hacer que venda mis viejos vinilos.

Visto en A New Record for Vinyl (no pun intended) - vinyl makes a comeback publicado en Noise Addicts.

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