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Dicen que como estés medio potable se te echan encima las chonis analfabetas pero no tengo ganas ni de relacionarme con el sexo opuesto.
Marqués, vente por mi tienda un día, que hay faena, y un montón de clientes multiculturales que primero pagan y luego cogen el producto (debe ser a lo que están acostumbrados en sus dictaduras o repúblicas liberadoras); otros, mientrs tanto (deben venir de países adiestrados por España) cogen y no pagan...
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Las manecillas del reloj giran rápido y despedazan sonrisas como las cuchichas de una batidora, pero los sueños echan raíces en mitad del huracán y se niegan a desaparecer. El árbol de la desequilibrada esperanza arraiga sobre arenas movedizas y en tierra de nadie se refugia del fuego que está por venir. Será duro el devenir de las semanas pero el árbol será paciente y dará manzanas rojas. Durante el día el lejano sol hará que la savia recorra cada centímetro de su tronco, durante la noche serán las estrellas quienes velen por sus sueños en armonía con la música celestial que los grillos le dedicarán al tiempo jamás perdido. Y no habrá quien afile lo suficiente los hachas de la derrota, ni leñador capaz de resistirse a dormir una buena siesta a su sombra.
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No sabia yo que fueses tan sentio ...
#66 Ha nacido un nuevo poeta maldito.
(que no es lo mismo que: ha nacido un nuevo maldito poeta).
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Cuesta arriba, hacia el Sol. Otro pasito, otro, otro... otro. Despacito pero clavando bien las botas. Apretando los dientes, perdiendo el oxígeno, a punto de doblar las rodillas pero sin miedo a nada.
Empuja, suda, lucha. Solo los cobardes y los que persiguen causas y sueños en los que no creen se dejan morir en mitad de la montaña. Cuesta arriba, hacia el sol y sin frenos. ¡¡¡VAMOS, VAMOS!!!
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Esta web se está convirtiendo en una reunión mística, ya hasta el ,marqués cae atrapado por la luz.
Con razón me decía mi padre que cuidao que hay mucho maricón...
Bueno, ni mi padre ni yo tenemos nada contra las petróleos del mundo, ni mucho menos contra los marqueses, sobre todo cuando su marquesado, no si inteligencia (que también) tiene tanta agudeza y tanta gracia, parece mentira que el Ezequiel este sea un vallisoletano centrípeto y musculado.
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Pasadas las primeras veinticuatro horas, el velatorio sin exánime llega a su fin y el silencio da paso a la hemeroteca de los reproches, de lo que en otro tiempo se hizo sin recompensa alguna, de lo que pudo ser y no será por culpa de unas circunstancias que el mismísimo infierno regala con lacito y confeti. Llueve sobre mojado, quizás el último gran chaparrón antes de que un aletargado sol naciente abra sus brazos, no sin que antes la riada arrastre vidas y rencores escapados del baúl de los perdones a regañadientes, que no estaba tan bien cerrado como parecía. El viento choca y cambia de dirección, se arremolina alrededor de los problemas y dificulta que afloren las soluciones. ¿Entras o sales? No puedes quedarte en medio y no hay sitio para dos en un ascensor tan pequeño que no se sabe si sube o baja. La subida será lenta, la bajada rápida y letal. Un solo botón adorna la pared del habitáculo y no indica que sorpresa esconde. Es la ruleta rusa de la vida pero con tres balas en el tambor. El botones coge con fuerza la maleta con tu vida dentro y al hacerlo te roza la mano durante uno ó dos segundos. Reconoces su piel, es tersa y cálida como la del mismísimo diablo cuando se planta ante tu puerta para cobrar una letra de tu hipotecada alma. En mitad de la situación le miras a los ojos y sonríes entre el dolor y el alivio. Es otra letra, pero algún día las llaves de tus sueños estarán sobre tu mano y el corazón del hada madrina arderá eternamente junto al del guerrero.