TabuPlaytime escribió:
ahí se pierde la credibilidad de cualquier discurso.
¿Por qué? Eso es algo que no entiendo. Imagina que estoy dando una lección magistral sobre cómo reducir el gasto de un ayuntamiento, exponiendo una serie de medidas que, en efecto, lo conseguirán sin echar a nadie, ni externalizar servicios, más bien al contrario, y con las que todos, excepto los corruptos habituales, saldrán beneficiados. Lo explico metiendo algún chiste aquí y allí, para despertar a la audiencia y, llegando al tema del transporte público, digo "por cierto, hablando de autobuses, ¿a que no sabéis qué es Irene Villa encima de un autobús? Un transformer".
¿Me puedes explicar como ese chiste, o el que sea, me hace perder credibilidad explicando cómo reducir el gasto de un ayuntamiento? Para quien tenga la capacidad de atención de una ameba tal vez, ya no puede concentrarse en otra cosa, pero a quien le interese de verdad la reducción del gasto no creo que ese chiste reduzca la credibilidad de quien lo cuenta.
No hace mucho, hubo una polémica cojonuda alrededor de la sonda Philae. Uno de los científicos que se encargaron de poner esa sonda en el espacio salió a dar una rueda de prensa vestido con una camisa estampada con mujeres desnudas. Regalo, por cierto, de una mujer. ¿Se habló de la sonda o de la camisa? ¿Le hizo perder credibilidad al científico el salir con esa camisa? Para los inanes sí, está claro, un inane se agarra a un clavo ardiendo antes que ponerse a pensar en la maravilla de lanzar algo al espacio que no sean cuescos.
"TabuPlaytime" escribió:
pero no creo que haya que reírse de todo
Por supuesto que sí, y cuanto más mejor. El humor no solo es una válvula de escape de la realidad, sino que es también una forma de reflejarla desde una óptica a menudo absurda, permitiendose incidir en lo importante de un modo más directo que la simple exposición de los hechos.
No sé si conoces a Sarah Silverman, humorista americana de origen judío cuyas actuaciones giran muy a menudo sobre el Holocausto. Mediante ese juego del espejo absurdo te hace recapacitar sobre la realidad como no lo hacen los simples datos. ¿Sus chistes son ofensivos? Para quien obviamente no los entiende, ni considera el contexto, o tiene la piel demasiado sedosa.