Vivimos en un mundo en el que la vida humana tiene el mismo valor que el coste de una bala. Al que se ponga tonto se lo pasan por la piedra y a correr. Ningún interés fáctico financiero puede permitirse que un simple ciudadano de carne y hueso amenace la aprobación de algunas leyes. Si tienen que matar a alguien lo matan y punto. ¿Acaso no se inician guerras con miles y miles de muertos solo por dinero? Pues ya veis lo que les puede importar cargarse a un solo ciudadano en mitad de la calle.
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