wzmzw escribió:
Pero no tardarán en este foro en tildar tu comentario de conspiranoico...
Yo no lo veo conspiranoico.
Lo que se nos ha vendido como la democracia occidental capitalista enmascara un régimen de privilegios para unos cuantos, eso es bastante obvio. Tenemos un régimen feudal aristocrático con la diferencia que ahora nos dejan comprar acciones del feudo (sin voto claro) pero seguimos trabajando para los mismos y son los mismos los que se llevan la parte magra del tema. Obviamente hemos avanzado, tenemos ciertas libertades (mientras no colisiones con las suyas) y ciertos derechos básicos cubiertos más mal que bien. De hecho es ese bienestar el que mantiene el sistema estable, mientras mejoremos un poquito cada año no parece importarnos demasiado que los ricos sean cada vez más inmensamente ricos. No nos importa la brecha mientras mejoremos algo.
El problema es que la avaricia de esos más ricos y sus trapicheos nos ha arrastrado a una situación de crisis en la que con la distribución que teníamos (ellos el 90% nosotros el 10%) ya no cubrimos esos derechos y libertades básicas que teníamos asumidas. Ellos se niegan a bajarse del burro y se siguen distribuyendo sus primas y dividendos (bancos que tienen un pufo hipotecario enorme en sus balances avalados por nuestros gobiernos declaran beneficios igualmente) y nos piden sacrificios a nosotros.
Yo no veo grandes diferencias entre PP o PSOE salvo estéticas. Al final trabajan para los mismos. Y si queremos mantener nuestro estado del bienestar es a esos a los que hay que dejárselo claro. El 15M "parecía" que iba a ser algo así, antes de ser desactivado por los 4 abajofirmantes habituales que pensaban que había llegado la revolución y la dictadura del proletariado, pero que tan pronto vieron que aquello no iba a ninguna parte se fueron a otros temas más entretenidos, ya sea el Sahara, Cuba o Venezuela.
Los bancos deben asumir sus pérdidas, deben liberar el stock inmobiliario, dejar que caigan los precios y el dinero tiene que volver a circular. Y necesitamos replantearnos la legislación fiscal, financiera y de sociedades. Y probablemente también necesitamos replantearnos nuestra democracia.
Si lo que viene después será el utopía socialista o el paraíso liberal ya lo veremos, pero hay que plantearse lo que va primero: y eso son bancos, cajas y grandes empresas.