Tengo bastante experiencia profesional en este tema, y aunque he leído gran parte del hilo no he querido opinar puesto que es tu vida y haces lo que quieras con ella y cuentas en internet lo que te apetezca. Ahora bien, me gustaría opinar sobre un par de cosas que acabas de decir a nivel general, o más que opinar, puntualizar:
Marqués de Rabotieso escribió:
de unos años para acá ingresan más menores de clase media-alta, que chusmilla chabolera
Ingresa más o menos la misma gente que tu llamas "chusmilla chabolera" (yo lo llamo demostración de que el sistema está mal hecho) . Lo que sucede es que se les hace menos caso puesto que ahora causa más alarma social casos como el que a ti te ha afectado, que efectivamente va en un gran aumento.
Marqués de Rabotieso escribió:
Hemos pasado del delincuente marginal que no tiene nada y quiere tenerlo, al que ya lo tiene todo pero quiere más y utiliza la violencia contra su familia a modo de represalia por no darle la vida que queire
No hemos pasado, seguimos teniendo el perfil anterior y ahora además se suma este nuevo perfil.
Marqués de Rabotieso escribió:
PARA QUE LUEGO DIGAN QUE NO SE ESTÁ MALCRIANDO A LAS NUEVAS GENERACIONES.
Efectivamente, malcriando, pero en la gran mayoría de los casos de manera totalmente involuntaria. La sociedad actual, hace que en muchos hogares sea necesario que ambos progenitores trabajen y pasen muchísimo tiempo separados de sus hijos, por no decir que la mayor parte del tiempo. Los padres no ven a sus hijos, y muchas veces tratan de suplir su ausencia pagandoles todo tipo de bienes, actividades y permitiendo que se embarquen en cualquier tipo de vivencia. Al final ven normal que se les de todo lo que piden. El problema empieza a llegar cuando no lo tienen todo, ya sea porque los padres deciden poner un límite o porque cambia la situación económica en casa (padres en paro, crisis, algo muy común ahora). Los chavales siguen reclamando y usan cualquier medio, violencia verbal o física, en realidad no saben que eso está mal porque sus padres nunca les han educado, ya que estaban todo el tiempo fuera. Tras las primeras agresiones verbales o físicas los padres transigen, los chavales deducen que si siguen consiguiendo las cosas con malas maneras es que deben seguir haciendo eso y que así pueden conseguirlo todo siempre, y no solo en casa, en cualquier situación. Así se asimila cojonudamente ese comportamiento antisocial.