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Casio CZ-5000

  • Yoanvi
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    Opinión de Yoanvi el 26/09/2017

    Lo mejor: Su peculiar e inigualable sonido

    Lo peor: Edición, efecto chorus ruidoso, pocas memorias de usuario, pantalla sin retroiluminación

    El Casio CZ-5000, como casi todos los de la serie CZ, es esa clase de sinte al que puedes llegar a amar... o a odiar. A mi, personalmente, me encanta.

    Hay muchos sintetizadores (analógicos, digitales, híbridos...) que suenan o pueden sonar muy parecidos o similares entre si, pero no hay nada, ¡NADA!, que suene como un Casio CZ.
    Su tipo de síntesis PD (Phase Distortion), está en algún lugar entre lo digital, lo analógico y lo FM. Puedes sacarle desde sonidos frios, metálicos y delgados rollo FM a sonidos cálidos y melosos que pasarian por un analógico.

    Donde destaca este sinte es en sonidos sintéticos, en sus ásperos, densos y oscuros pads (sus "strings", y sobre todo sus "brasses" son de los mejores que he escuchado) y en sonidos percusivos. También se le pueden sacar algunos bajos bastante buenos.

    Características principales:

    -16 voces de polifonia
    -teclado de 5 octavas (sin sensibilidad ni aftertouch), con posibilidad de dividir el teclado (opción "split") con dos sonidos distintos
    -2 osciladores (DCOs) con 8 formas/voces de onda cada uno, aunque se pueden apilar hasta dos voces por oscilador.
    -efecto chorus analógico
    -ruedas de pitch y modulación
    -32 presets de fábrica (no programables) y 32 patches de memoria programables por el usuario
    -secuenciador de 8 pasos
    -slot para cartucho de memoria (Casio RA3)
    -MIDI In/Out


    Es un sintetizador, que apesar de no tener efectos que den vida al sonido, aparte de un básico chorus que da algo de amplitud y calidez (a cambio de un poco "ruido", todo sea dicho) es muy musical y encaja muy bien en cualquier mezcla. Pero si lo metes por un procesador de efectos con un buen reverb, delay o phaser, el sonido de este sinte gana una barbaridad.

    No tiene filtros resonantes, pero en su lugar lo sutituye con lo que Casio llamó DCW: Digital Control Wave (Control Digital de Onda), que funciona de forma parecida a un filtro convencional. Tampoco tiene generador de resonancia, pero podemos encontrarla en 3 de las 8 formas de onda que tienen sus dos osciladores para generarla.

    El secuenciador de 8 pasos que tiene es muy básico pero aún aprovechable para grabar acompañamientos, riffs y pequeños arreglos para tocar encima de ellos o lanzarlos durante una sesión.

    La construcción en general, para mi, es excelente. Muy robusto y con materiales de calidad. El tacto del teclado es firme tirando a durillo, bastante bueno a mi entender.

    Es un teclado bastante grande y pesado, cosa que echa para atrás a mucha gente a la hora de conservarlo o comprarlo ya que, para mucha gente, a veces no compensa lo que ocupa y pesa con lo que ofrece.
    Creo que si Casio hubiese hecho alguna versión en rack/módulo de este sinte hoy en dia, seguramente, estarían mucho más cotizados.

    Uno de los principales handicaps de este teclado es la pantalla sin retroiluminación, ya que, si bien ya es bastante coñazo editar este sinte a través de una pantalla tan pequeña, más lo es aún si no está retro-iluminada, lo que la hace totalmente inservible si estás en un sitio con poca luz.
    Menos mal que, al menos se les ocurrió el acceder a los patches/sonidos con botones asignados con indicadores luminosos desde el panel, porque sino, a oscuras sería imposible seleccionar cada uno de ellos desde la pantalla.

    Otra gran pega de este aparato es que los cartuchos de memoria no doblan realmente la capacidad de memoria de los patches, sino que solamente sirve para guardarlos. Es decir, aunque tengamos 32 patches de memoria interna en el sinte y otros tantos en el cartucho, solamente podremos tener acceso a los mismos 32, ya que, si cargamos los del cartucho, perderemos los que tenemos en la memoria interna del teclado.
    Por lo tanto, en este modelo el cartucho no es más que un mero "almacén" para guardar los patches internos que tengas en el sinte. Esto también nos pasará si tenemos un CZ-3000 o un CZ-2000s
    No pasa asi en los modelos CZ-101, CZ-1000, ó CZ-1, dónde si dobla realmente la capacidad de memoria, 16 más en el CZ-101 y CZ-1000 y 32 patches más en el CZ-1.
    Ojalá hubiese por ahí alguna modificación para poder convertir los 32 presets en otras 32 memorias de usuario, porque es un sinte muy dado a experimentar con él y a sacarle muchos sonidos.

    Por otro lado, su implementación MIDI es bastante pobre, algo lógico en un teclado de mediados de los 80s, ya que apenas se acababa de inventar. Se hace bastante difícil comunicarlo con otros dispositivos y a la hora de ajustar la velocidad adecuada del búfer, aunque hay algún programa o editor por ahí para PC e IPad con el que se pueden hacer algunas cosillas como el CZlib, CZsysexy o CZ Touch.

    Es un sinte pesado, bastante armatoste, y no muy apreciado precisamente, salvo por algunos a los que nos encanta su sonido y personalidad. Su modo de edición es bastante tedioso, ya que casi todo se hace a través de la pequeña y oscura pantalla y con 4 cursores para moverte por los parámetros, envolventes de hasta 8 pasos, etc.
    Hoy en día pues para muchos es un aparato prácticamente obsoleto, aunque hay que tener en cuenta que es uno de los primeros sintetizadores 100% digitales que se fabricaron por aquella época junto con el CZ-1000, los DX de Yamaha y alguno más. Y claro, en 1985 pues es lo que había.
    Pero todas esas "pegas" que tiene las compensa con ese sonido tan musical, peculiar e inigualable que tiene. Además, es un sinte que se puede conseguir por muy poco dinero a dia de hoy.

    Si buscas esos sonidos de las maquinitas y videojuegos retro, o esos pads y sonidos oscuros y sintéticos de las bandas de synthpop y new wave de los años 80, aqui lo tienes.