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Vestax hizo los mejores controladores DJ

¿Controladores fabricados con chasis enteramente metálicos y no de plástico? ¿Salidas balanceadas? ¿Bloques de pads? ¿Tensión ajustable en los jogwheels? ¿Componentes internos fácilmente reemplazables por los usuarioss? ¿MIDI de alta resolución? ¿Funcionamiento como mezclador autónomo? Parece mentira, pero Vestax se adelantó a absolutamente todos los competidores e introdujo mucho antes que nadie todas estas características en sus controladores DJ, y de hecho fueron los creadores del concepto actual de controlador DJ y los primeros en darle un acabado y rendimiento totalmente profesional. Sus últimos controladores, que se dejaron de fabricar hace un buen puñado de años, todavía son superiores a mucho de lo que ha salido al mercado hasta hace poco. ¿No lo creéis? Hoy os lo cuento en un entretenido reportaje.

2006 y el inicio de un nuevo mercado: VCI-100

Antes de que Native Instruments, Pioneer DJ o Numark echaran el ojo al nuevo mercado de controladores que estaba a punto de gestarse gracias al avance de software como Traktor o Virtual DJ que comenzaba a ser cada vez más completo y popular, la firma japonesa Vestax se adelantó a toda la competencia con el primer controlador DJ de categoría profesional que llegó el mercado y que además tenía un layout que se convertiría en un estándar. 

Previamente a la entrada de Vestax en el mercado de controladores DJ, los mejores controladores para DJ que se podían obtener eran dispositivos de plástico muy básicos, apenas dos modelos con jogwheels que no fueran ridículos habían llegado al mercado antes –uno por parte de Hercules y otro de un fabricante español que salió bajo el nombre de DJ Kontrol– y a pesar de ello daban una muy pobre experiencia de usuario y una durabilidad lamentable dada la baja calidad de sus componentes; eran totalmente inviables para un uso profesional continuado e intensivo, y quedaban principalmente relegados a ser usados por aficionados, o por profesionales sólo en caso de emergencia si cualquier otro tipo de setup fallaba. Precisamente aquellos controladores dieron una mala fama a este tipo de productos que ha costado muchos años eliminar. La otra opción popular a la hora de usar controladores era emplear teclados o controladores pensados para producción y mapear sus teclas, botones y potenciómetros para tratar de adaptarlos a un uso DJ.

A finales de 2006 Vestax lanzó el VCI-100, aunque por Europa no lo veríamos hasta 2007 y en España concretamente no se popularizó su distribución hasta el verano de aquel año. Recuerdo perfectamente verlo aquel verano en el escaparate de una conocida tienda de mi ciudad y si la memoria no me falla su precio era superior a los 500€. Desde luego mucho más caro para lo que suele costar hoy un controlador de dos canales, más aún si tenemos en cuenta que era meramente un controlador: no tenía interfaz de audio, así que debías añadir a su coste el de un interfaz multicanal. La broma se te podía ir a 700€ como poco para un tipo de producto que aún no gozaba de toda la confianza del público, desde luego era un negocio arriesgado el que había elegido Vestax. 

Sin embargo el VCI-100 tenía motivos de peso para ser tomado en serio:

  • Todo el chasis del dispositivo estaba realizado en metal, y no precisamente usando finas planchas, el aparato pesaba casi 4kg a pesar de su tamaño compacto.
  • Los jogwheels contaban con iluminación y ajuste individual del sensor táctil. Además el mecanismo del joghweel era accesible por el usuario para tareas de mantenimiento.
  • Siguiendo con los jogwheels, estos contaban con dos partes donde tocarlos, según quisieras hacer pitchbend o scratch.
  • Faders y crossfader estaban realizados con los mismos componentes de calidad que las mesas, y se podían reemplazar por el usuario simplemente quitando unos tornillos y desconectando y conectando cables. Los faders además eran de 60mm.
  • Era USB class compliant, con lo que no eran necesarios drivers especiales. Funciona incluso con Linux o con un iPhone/iPad actual.

Estas características del VCI-100 pudieron encontrarse después en muchos controladores posteriores de la marca, y se convirtieron casi en una seña de identidad de su línea de controladores. A pesar de ello la popularización del controlador se vio favorecida por una sinergia con la empresa DJTechTools fundada por el discjockey Ean Golden; uno de los primeros productos que comercializó esta empresa fueron ediciones especiales modificadas del VCI-100 que contaban con una cubierta especial para el chasis y los jogwheels en color negro, un firmware modificado e incluso modelos todavía más especiales en los que la compañía de California sustituyó los botones de transporte normales por botones de máquinas arcade. Estas versiones especiales contaron con el beneplácito de Vestax e incluso Ean Golden apareció en televisión presentando estos modelos.

VCI-300 y la alianza con Serato

En 2008 Serato lanzó ITCH, una versión especial sólo para controladores de su popular software Scratch Live. Dado el contrato de exclusividad de Serato con Rane que les impedía integrar un controlador como eje central del control del software –aunque no era problema integrar controladores auxiliares– Serato decidió lanzar ITCH como software paralelo y así esquivar la cláusula que les limitaba. 

Serato necesitaba aliados nuevos y recurrió a dos marcas que en aquel momento estaban destacando en el mercado para ofrecer el hardware que acompañaría su software, que por cierto fue el primero en aquel momento en emplear MIDI de alta resolución –MIDI De 14 bits–. Las marcas elegidas fueron Vestax y Numark. Mientras que Numark ofreció un aparatoso controlador con jogwheels motorizados bastante caro, Vestax optó por una versión “deluxe” de su VCI-100 llamada VCI-300. Estos fueron los cambios que añadieron:

  • Un nuevo frontal realizado en metacrilato, mientras que mantenían el resto del chasis en metal.
  • Jogwheels más grandes y con un hardware mejorado que proporcionaba mejor respuesta, incluso se podía scratchear con ellos y ajustar el nivel de tensión de los mismos.
  • Interfaz de audio de 24 bits y 48kHz con salidas balanceadas. Su sonido era –y todavía es– realmente bueno, hasta el punto de superar al de muchos controladores actuales más caros.
  • “Bumpers” de goma en las esquinas del controlador para protegerlo frente a golpes accidentales.
  • Se integraron vúmetros de muy buena respuesta.
  • Se eliminaron los controles para efectos para dar más espacio al resto de controles y se ofrecieron en un controlador auxiliar que se comercializaba por separado, el VFX-1.

El controlador VCI-300 fue todo un éxito, y a pesar de que Native Instruments ya había lanzado su famoso controlador S4, esto no fue problema para que se vendiera una buena cantidad de controladores. Ni tan siquiera el elevado precio con el que llegó al público –casi 800€– fue un problema, e incluso llegó a lanzarse una versión MK2 que aunque estéticamente era igual, proporcionaba mayor potencia de salida en la conexión de auriculares y un acceso más sencillo para poder reemplazar el crossfader.

2009 y Vestax para todos: Spin y Typhoon

Llega 2009 y Vestax decide lanzar dos controladores basados en sus modelos anteriores pero a un precio muy inferior bajo una submarca cuyo nombre daba a entender claramente que no eran controladores enfocados a un uso profesional: “Vestax for the people”. Obviamente la idea de Vestax era aprovechar el tirón que estaba teniendo la “moda” de ser DJ. 

Los dos controladores eran exactamente iguales, uno se llamó Spin y el otro Typhoon, y externamente sólo se diferenciaban por el color con el que estaban decorados. Mientras que Spin estaba dirigido a ser usado con el sencillo software Djay de Algoriddim, Typhoon fue lanzado con un mapeo pensado para Traktor. El recorte de precio se logró introduciendo jogwheels un poco más pequeños y sin ajuste de tensión, un chasis de plástico y un interfaz con un sonido algo peor. Se vendieron como churros, y aunque era un producto “inferior” a los anteriores modelos mantenían una calidad de construcción por encima de la media de los controladores actuales destinados al mercado de gama media o baja. 

Llegó a fabricarse un modelo que sucedió al Spin, bautizado simplemente como Spin 2 y cuyo principal atractivo era que estaba orientado a usarse con un iPhone que ejecutara la versión para iOS de Djay. No obstante este modelo tuvo mucho menos éxito que el primero, y de hecho cuando Vestax desapareció licenció a Casio este dispositivo para que lo fabricara bajo su marca. 

¿Y si quitamos el jogwheel?

2009 fue también el año en que Vestax nuevamente tuvo una idea radical y adelantada a su tiempo: prescindir del joghweel. Aunque muchos acreditan a Novation e incluso a Native Instruments por ser los primeros atrevidos en obviar el eterno control rotativo que preside la mayoría de dispositivos para DJs, Vestax fueron en realidad los primeros. VCM-400 y TR-1 fueron los nombres de un mismo controlador, aunque con diferente aspecto. Mientras que el VCM-400 se vendió como un controlado genérico para cualquier software, el TR-1 incluía un mapeo específico para Traktor. 

La idea tras estos controladores era obvia: que el DJ hiciera un uso intensivo de la función de sincronía automática. Estos controladores también prescindían del crossfader, aunque sí tenían más controles para efectos que todos los modelos anteriores, potenciómetros de mayor tamaño y algunos controles para funciones que hasta el momento se habían ignorado un poco, como los filtros, la panorámica, la colocación de los grids o la posibilidad de controlar cuatro canales con controles físicos para dos. Se construyeron nuevamente con componentes de la misma calidad que las mesas de mezclas de gama alta de Vestax, y al igual que con la VCI-100 estos dispositivos no incluían interfaz de audio, probablemente para tener la posibilidad de vender por separado los nuevos interfaces para DJs que habían lanzado al mercao. Pero en esta ocasión el éxito no fue tan grande; lo de quitar el jogwheel ha sido siempre un atrevimiento que no le ha funcionado muy bien a casi ninguna marca, y estos controladores rápidamente bajaron mucho de precio y se dejaron  de fabricar. 

2010 VCI-100 MK2, el principio de la gama definitiva

En 2010 Vestax lanzó un nuevo controlador de su gama VCI, volvieron al concepto inicial y el nuevo dispositivo se llamó obviamente VCI-100MK2 e incorporó interfaz de audio, seguramente para repetir el éxito de la VCI-300. Este modelo empleaba el nuevo ajuste de tensión para jogwheels que diseñó Vestax, que en lugar de encontrarse en los laterales del jogwheel iba directamente montado sobre él en forma de pieza giratoria. También se incorporaron controles de efectos para dos bancos tal y como se hizo con la VCM-400 y una luz azul de leds decorativa que estaba instalada en los laterales.

Sin embargo en aquel momento ya había unos cuantas marcas fabricando controladores y el mercado se había “endurecido” para Vestax. VCI-100MK2 no fue un éxito, y unido al paso sin pena ni gloria del VCM-400 y el TR-1 hizo que Vestax se planteara tener que pensar nuevamente en innovar. Pero pasarían casi dos años hasta que lo hiciera.

 

2012 VCI-380 y VCI-400, el final de los mejores controladores

En 2012 Vestax llevó al mercado sus dos último y la vez mejores controladores. Por un lado estaba el VCI-380, diseñado especialmente para Serato y retomando el espíritu del VCI-300. Este nuevo controlador incorporaba el nuevo ajuste de tensión de los jogs, pero al mismo tiempo introdujeron en ellos un indicador luminoso giratorio. Incorporaron también tiras táctiles para hacer needlesearch, 8 pads por deck sensibles a la velocidad y con aftertouch, salidas balanceadas y entrada de micro en formato XLR, y lo mejor de todo: la posibilidad de usar el controlador como mezclador autónomo e incluso aprovechar su interfaz para control por DVS. Quizá su único defecto fue que no ofrecía controles para los efectos, aunque eso más que un defecto es porque Vestax pretendía seguir vendiendo el VFX-1 que ya había lanzado en el pasado para la VCI-300. 

El VCI-400 fue un controlador de diseño similar al 380 pero de 4 canales y no estaba diseñada para ningún software específico –aunque posteriormente se certificó para Serato, hubo mapeo oficial para Traktor, e incluso se lanzaron ediciones limitadas con una decoración especial y licencias de estos programas–. En la VCI-400 teníamos algunos potenciómetros de gran tamaño y nuevamente se podía usar como mezclador autónomo, aunque esta vez de 4 canales. Al igual que el VCI-380 este controlador incorporaba también pads y tiras táctiles, así como las salidas balanceadas y conexiones para micro en formato XLR.

Estos dos controladores repitieron también las características de construcción robusta en metal, componentes fácilmente reemplazables –aún hoy se pueden comprar repuestos–, alta durabilidad y buen sonido. El layout de estos controladores fue replicado hasta la saciedad por otras marcas. Quedó pendiente una última actualización de firmware que nunca llegó a ver la luz, ya que aproximadamente año y medio después del lanzamiento de estos controladores Vestax ya estaba en pleno rumbo a la quiebra. 

¿Realmente eran tan buenos?

Uno de los factores que más valoran los DJs es que los equipos que emplean sean duros y resistentes; el clásico ejemplo de esto son los platos Technics, que pueden tener treinta y muchos años de antigüedad y con un mantenimiento no muy caro y no siendo un animal, te siguen funcionando con un buen rendimiento. Bien, pues podría decirse que los controladores de Vestax van en una dirección similar. Tengo y he tenido varios controladores de de los nombrados en el artículo, y puedo asegurar que su resistencia deberían desearla para si algunas marcas. No se cuantos años más me durarán, quizá muchos porque tampoco los uso demasiado y me gusta tenerlos como una forma “friki” de coleccionismo, pero ya son más viejos que todos los otros controladores que he tenido de distintas marcas y todo tipo de precios, y han resistido el paso del tiempo infinitamente mejor. 

El hecho de que sean class compliant es genial, no hay nada que instalar. A pesar de los años Serato los sigue soportando, y usarlos es simplemente conectar el cable USB y encender el aparato, y en segundos estás pinchando con Serato DJ Pro. Sinceramente, un Vestax Typhoon que tengo por casa funciona mejor que cualquiera de los últimos controladores de la gama WeGo de Pioneer –alguno ha pasado también por mis manos–. A pesar de la distancia en el tiempo, el Typhoon tiene más controles, son más firmes, y más grandes, tiene más metering, EQ completa con control de ganancia… pero se fabricó 6 o 7 años antes. 

Tampoco quiero que se me malinterprete y se piense que Vestax hizo algo perfecto con sus controladores, porque no es así. Si hubieran hecho productos perfectos probablemente habrían sido capaces de mantener la compañía en marcha sólo vendiendo controladores. Y de hecho como he explicado en unos párrafos más arriba tuvo algún que otro pinchazo con sus controladores. Y aunque fueron varios años por delante en muchos aspectos, nunca supieron ir más allá del controlador de formato compacto, incluso su VCI-400 podría decirse que con los estándares actuals era un controlador relativamente pequeño para ser de 4 canales. 

Sin embargo lo que es indiscutible es que el mercado actual de controladores, y más concretamente el intentar que hubiera un mercado de uso profesional de controladores, fue algo que Vestax inició desarrollando controladores que tuvieran características similares a las de las mesas de mezclas que vendían, que no fueran mejor juguetes para “hacer de DJ”, si no dispositivos en los que invertías un dinero que podías rentabilizar durante largo tiempo y que te servirían tanto para pinchar en casa como para salir con ellos a hacer un directo y no hacer el ridículo.

En los últimos cuatro años los controladores han avanzado mucho –por suerte– y ya hemos podido ver jogwheels muy similares a los de los reproductores profesionales, implementación de pantallas, secciones de metering más completas, efectos integrados de buena calidad, sistemas de doble interfaz de audio que permiten trabajar a dos DJs a la vez… cosas que han sido realmente nuevas y que por fin han superado aquellos conceptos que Vestax asentó. Pero a los fabricantes les ha costado muchísimo superar aquel listón. 

Personalmente hace no mucho estuve a punto de vender mi colección de controladores Vestax, pero me puse una tarde a pinchar con todos ellos y me arrepentí de mi decisión; retiré al instante todos los anuncios. Y casualmente unos días después un amigo me pidió si podía prestarle un controlador para un bolo. Le dejé uno de los controladores Vestax –un VCI-300MK2– y tras su escepticismo inicial al ver el aparato, cuando le “metió mano” y se puso a probarlo, reconoció que aquel trasto de metal y metacrilato era una pequeña maravilla. 

 

¿Conserváis algún controlador Vestax y os parece también algo sencillamente genial? ¿O no tenéis tan buenos recuerdos de estas máquinas? Contadlo en los comentarios.

Teo Tormo
EL AUTOR

He trabajado como productor musical y discjockey. Desde hace años investigo y analizo la tecnología musical aplicada al DJ, buscando siempre las herramientas más innovadoras y observando su impacto en la industria musical.

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