Sintetizadores

¿Vivimos una burbuja de sintetizadores analógicos?

Sintetizadores
Miríada de sintetizadores en Armen's Repair Shop (Nueva York)

Este es un debate frecuente en las noticias e hilos de Hispasonic: ¿tanto sintetizador analógico apunta a burbuja? Mi opinión es sólo una para arrancar el debate.

De todo y para todos

Cuanto más oferta mejor. Eso está claro. En el momento actual hay tantísimo producto que sobran opciones (sí, sobran) para todos los gustos.

  • Lo modular ha retornado con fuerza, confundiendo a muchos que se meten sin conocimiento atraídos por sus grandes promesas de libertad creativa, sin haber realizado un planteamiento realista de sus necesidades y capacidades personales.
  • Lo analógico entendido como sintes de estructura clásica sustractiva está por doquier: monofónicos y polifónicos, tanto con reediciones de equipos de los 70s y 80s como con sintes nuevos que integran posibilidades ampliadas (doble filtrado, mayor riqueza de control, nuevas características en osciladores y modulaciones…).
  • Las workstations y romplers siguen su camino incrementando funcionalidad y densidad con resultados apabullantes.
  • La integración analógico/digital permite acomodar lo mejor de cada mundo en sintetizadores mixtos, por ejemplo aquellos con wavetables digitales y filtros analógicos.
  • La oferta en plugins facilita el acceso a bajo coste respecto a un hardware siempre más caro, pero sobre todo ofrece una complejidad y variedad inusitadas en cuanto a técnicas.
  • Vamos viendo últimamente como algunos terrenos reservados otrora al software como la síntesis granular aparecen ya en versiones maduras en hardware...

Podríamos seguir. El escenario no puede calificarse sino de positivo. Hay un boom de la actividad en torno a la oferta de producto para sintesistas.

¿Burbuja analógica?

Dentro de esa variedad, no hay que ser ningún experto en estadística para apreciar que la oferta estos últimos años tiende a priorizar lo analógico, hasta el punto de que algunos hablan de ‘burbuja’ previa a un estallido o colapso. Empezando por poner en contexto las cosas, hablando de teclados electrónicos los sintetizadores en sí son un grano en el mercado de las teclas. El grueso siguen siendo teclados domésticos, pianos, etc. Así que más que de una macro burbuja nos correspondería hablar de pompitas de jabón.

He de reconocer que yo mismo hace unos años hablaba de una ‘burbuja’ modular que está resistiendo más de lo que concebía que podría ser su recorrido. En el caso de los sistemas modulares, esa orientación se ha instalado, ha creado su mercado, y ha sabido ganar una visibilidad que no corresponde a las cifras en sí de su negocio. Por eso me resisto a aplicar lo de ‘burbuja’ a lo analógico, para no fallar dos veces.

Pero, llamémoslo burbuja o no, dentro del espacio de los sintetizadores lo analógico está ocupando mucha de la oferta y de las ventas, de las que concentra un amplio porcentaje. Tan grande como el interés que llega a suscitar en quienes se acercan a la síntesis y los sintetizadores, a veces con una actitud un tanto ‘dogmática’ que sitúa lo analógico en un altar y pierde el interés fácilmente cuando no aparece la ‘A’ de analógico por algún sitio.

La sobreabundancia analógica y los recién llegados

Nunca conviene encasillarse en 'bandos'. Pero los recién llegados (yo también lo fui, así que lo digo recordando mi propia experiencia) están muy sometidos a la presión de la publicidad y la moda. Una presión que indiscutiblemente hoy apunta a lo analógico con un halo de santo grial que no merece, al menos no más ni menos que cualquier otra cosa.

Se ha llegado a crear una corriente de pensamiento en la que la pregunta '¿es analógico?' está por encima de ninguna otra, sin un criterio claro sobre porqué se pregunta eso. Para los fabricantes hay que ser analógico para llamar la atención y vender porque se ha creado en el mercado una bola injustificada que pide analógico porque sí, sin razón. Ellos responden a ese hueco de mercado, como es normal, inundándonos de producto ‘A’.

Hay pocos espacios en los que lo analógico tenga un plus de por sí respecto a otras soluciones, y ese plus está en el tipo de sonidos menos recurrentes. ¿Una modulación a velocidad audio o una distorsión suenan mejor en analógico? En muchas ocasiones sí. Pero ¿cuántos y cuán a menudo usan esas características en sus sonidos? Los hay, pero no son tantos como los que exigen la etiqueta ‘analógico’ para interesarse por un sinte. Es más, quienes usan a fondo ese tipo de recursos suelen hacerlo en contextos de un cierto ‘ruidismo’ (entiéndaseme bien) en donde los defectos (analógicos o digitales) van a quedar sobradamente tapados por otros muchos tratamientos de los que la señal va a sufrir.

¿Burbuja? Para mi gusto, sí hay

La burbuja yo la veo, sí. A menudo lo que nos están ofreciendo en analógico, especialmente con los sintes clásicos reeditados, es volver a lo más elemental, a lo más básico. Entendédmelo como comparación que es a propósito exagerada, pero cegarse sólo con estas reediciones es un poco como volver a tocar soplando cuernos de animal en lugar de aprovechando las familias de viento y metal en toda su variedad.

Muchos de esos analógicos reeditados son básicos en funcionalidad, con escasa programabilidad (comparativamente), y básicos igualmente en su sonido: el recorrido de un analógico clásico OSC->LPF->VCA en cuanto a variedad de timbres es siempre muy, muy limitado. Tenemos mucho más potencial en un buen número de sintes más recientes. Algo tan simple como eliminar los efectos en un sinte digital o de un analógico reciente hace que muchos de los que dicen gustar del sonido analógico señero empiecen a sentirse más cómodos con los sintes actuales. El sonido ‘en bruto’ que en un analógico primitivo es consustancial, y que en un sinte reciente tantas veces queda enterrado detrás de sus mucho mayores artificios.

El sonido sustractivo clásico (prefiero identificarlo así, más que por la anécdota de su construcción analógica o digital) tiene su espacio, sin duda. Un hueco ya definitivo porque hay toda una época y estilo musical que lo exige. Reeditar sintes clásicos facilita recrear lo que ya se hizo con ellos clonando formas de uso que ya son archiconocidas y obteniendo la gratificación inmediata de lo reconocible. Pero no es la única vía.

¿Quién hace la música electrónica: el instrumento o el instrumentista?

La reflexión anterior no es de ‘desprecio’ a los instrumentos clásicos y sus reediciones; sencillamente es ponerme de lado. Tenemos instrumentos bastante mejores hoy en día, lo creo sinceramente.

Las mismas intenciones y expresiones, aunque no sea el mismo sonido, se pueden conseguir con infinidad de sintes: con otros analógicos y también, por qué no, con otros digitales. Ya sé que cada sinte tiene su color, y que dos modelos diferentes no sonarán igual. Ni falta que hace.

Siempre soy de los que defiende que más que el color del sinte en sí es el gusto de quien lo usa. La capacidad de aprovecharlo con conocimiento y con gusto/expresividad musical. La capacidad de integrar la actuación sobre el sonido con la propia intención del fraseo musical. Esa integración que es la que distingue al violinista magistral que mima su sonido de otro meramente técnico capaz de interpretaciones a velocidades de vértigo pero sin expresividad.
El sentido verdadero de un analógico no es el de tirar de presets, sino el de aprovechar su sencillez de arquitectura y su sencillez de control para amoldar lo que se toca con lo que suena. La vocación de intervenir sobre el sonido, no de usarlo.

Un Stradivarius en manos de un niño sin formación musical no dejará de sonar a rayos. Y en buena medida lo que se vivió con esos sintes clásicos es lo inverso: unos instrumentos básicos, casi primitivos en su desarrollo, pero capaces de excitar la creatividad de personas que supieron sacar de ellos el jugo que no da lo técnico ni las especificaciones. No eran tanto buenos instrumentos (muchos de ellos, sinceramente, más bien modestos) sino gente creativa usándolos.

Cuándo y dónde estalla la burbuja

Como resultado de esa, para mi gusto equivocada, apreciación de dónde está el valor, muchos corren al reclamo de la reedición de sintes clásicos. Reeditados tal cual, sin aprovechar lo que desde entonces se ha aprendido y mejorado.

La burbuja no es aquí de estallido colectivo. El mercado de sintes no da para ningún terremoto social. Pero sí es cierto que lo que se vive escuchando los discos grabados con los sintetizadores originales no es automáticamente trasladado a nuestras creaciones por el solo hecho de incorporar esos sintes a nuestro arsenal. Y en ese sentido a muchos les estalla la burbuja en sus narices, con el chasco que supone ver caerse tantas esperanzas puestas en el milagroso instrumento X que porfin voy a poder tener gracias a una reedición. Compramos el sonido, no la originalidad que el instrumento despertó en quienes lo usaron.

También muchos nuevos analógicos se anuncian como una nueva edad de oro, y ponen un exceso de acento en ese reclamo ‘100% analógico’ que funciona para atraer, pero que no veo que garantice por sí la satisfacción final del comprador. Las expectativas del sintesista de hoy van mucho más allá de los limitados recursos que ofrece un sustractivo clásico. En muchos casos eso impide usarlos como centro (no digamos ya como 'primer') instrumento. Pueden ser un buen añadido, un elemento más dentro de una familia amplia de instrumentos, pero necesitamos de la amplitud de recorrido y los amplios contrastes que permiten mejor otros tipos de sintetizador.

Mensaje final

¿Para qué he escrito esto? Básicamente para dar respuesta en público a algo que a veces me llega como pregunta en privado y que veo también aflorar en muchos hilos y comentarios. Especialmente los recién llegados, no caigáis en el error de considerar que necesariamente lo analógico es superior y que es la quintaesencia de las maravillas de la síntesis.

A veces me planteáis dudas de compra y aparece esa muletilla de "me gusta el modelo X por tal y cual, pero es que el modelo Y es analógico". Casi siempre en esos casos veo que la decisión está clara: allí donde encuentras argumentos que sabes defender (el X) y no una inercia prestada del ambiente que empuja hacia Y.

Tenemos una variedad pasmosa de oferta ahora mismo, y conviene surcarla sin apriorismos, sin dejarnos llevar por corrientes injustificadas. No contribuyamos al mantenimiento de una burbuja que infla más de lo que le corresponde el valor de lo analógico. Hay mucho que vivir, también en analógico, en digital y en lo que pasa por medio.

Pablo Fernández-Cid
EL AUTOR

Pablo no puede callar cuando se habla de tecnologías audio/música. Doctor en teleco. Ha creado diversos dispositivos hard y soft y realizado programaciones para músicos y audiovisuales. Toca ocasionalmente en grupo por Madrid (teclados, claro).

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