Sintetizadores

Waldorf Kyra, un sintetizador VA de cifras astronómicas

Índice del vídeo

01:37 - Multis
04:38 - Sonidos individuales
06:42 - Edición básica de sonidos
08:42 - Arquitectura de la voz: osciladores
13:47 - Creando un sonido con hard sync
16:47 - Sección de filtro
23:53 - Amplificación y compresión
24:43 - Generadores de envolvente
25:39 - LFOs
30:20 - Más sobre la matriz de modulación
32:50 - Efectos
39:57 - Arpegiador
44:01 - Demos de sonidos de fábrica

Elegante en su aspecto y sorprendente por sus cifras, el sintetizador Waldorf Kyra ha generado mucha expectación a su alrededor. Aportamos nuestra valoración en texto y una demostración de uso en vídeo.

Introducción

Aunque Waldorf hable en el manual de wavetables, Kyra es en realidad un sintetizador VA (analógico virtual, basado en síntesis sustractiva). Eso sí, excepcional por cifras, con 4096 formas de onda diferentes, los 1280 osciladores que sirven de base a una amplia polifonía real de 128 voces atípica en los VA, y una capacidad multitímbrica generosa con uso de 8 sonidos simultáneos acompañados de una completísima dotación de efectos: 9 en cada sonido, 72 en total, sin mermar la polifonía.

Es difícil perderse por su interfaz, que además de elegante es amplio y muy claro en uso, haciendo que la creación y edición de sonidos sea sencilla, a pesar de algunas ocasionales incomodidades que podrían haberse resuelto algo mejor.

La arquitectura de voz es clásica en su concepto pero muy reforzada en sus dimensiones y posibilidades. En cuanto a sonido se deja notar para bien la implementación sobremuestrada de filtros y efectos (funcionan a 96kHz), aunque en los osciladores aparecen algunos artefactos que preferiríamos ver corregidos en alguna actualización, cosa posible al estar basados en FPGAs (hardware digital reconfigurable).

Las conexiones tanto analógicas (4 pares de salida estéreo) como digitales (8 salidas estéreo a 96kHZ vía USB) permiten acomodar cualquier necesidad a la hora de grabar o procesar externamente los sonidos que surgen de los ‘multis’.

El conjunto de sonidos que lleva cargados de origen hace abundante uso de los efectos para rematar su carácter. Pero Kyra tal como viene de fábrica deja totalmente sin explorar el territorio fructífero de los ‘multis’, que puede resultar especialmente interesante usar. Esa falta de multis de fábrica, nos hace abrigar la idea de vendrán actualizaciones que puedan robustecer los pocos puntos flacos que os contaremos, para poder disfrutar en plenitud de lo mucho bueno que Kyra tiene.

Construcción e interfaz de uso

Waldorf Kyra

Además del tamaño generoso y la solidez del chasis metálico, lo siguiente que llama la atención en un primer contacto es la ausencia de un botón de encendido. Kyra usa para arrancar la pulsación simultánea de dos botones de su panel (los de octavación/transposición). Un encendido velocísimo, por cierto, sin las esperas que las workstations requieren mientras terminan de preparar todos sus subsistemas. Y sin el calentamiento que exigen los analógicos, dado que es enteramente digital.

El panel es amplio y ofrece control directo de la mayor parte de las funciones habituales. Muchos de los controles cuentan con una segunda función, rotulada en azul en el panel, a la que se accede activando el conmutador ‘shift lock’ No faltan también algunos parámetros que exigen acudir a la pantalla para su ajuste.

Es para estos pocos parámetros a través de pantalla para los que se echa de menos alguna mayor facilidad, al estilo de las que encontramos en tantos otros sintetizadores. Por ejemplo la ausencia de un ‘data dial’ (potenciómetro o rueda para ajustar el valor seleccionado en pantalla) obliga al uso de los botones de incremento / decremento de valor, a veces tedioso. Algo parecido sucede con la selección de patches y multis (sonidos individuales y sus agrupaciones). Hay que ir de uno en uno hasta llegar al deseado.

En parecido sentido, se hace raro a día de hoy ver 4 parámetros en pantalla y no contar con botones para seleccionarlos directamente. Hay que moverse vía teclas de fila arriba/abajo, aunque hay atajos para saltar por páginas. Se ha mantenido el diseño del prototipo creado por Manuel Caballero del que nació este Kyra, cuando hubiera sido deseable un mayor replanteamiento por Waldorf. Pero en todo caso se trata de parámetros relativamente secundarios y el grueso de los más habituales cuenta con acceso directo mediante pulsadores y codificadores rotatorios, con lo que la mayor parte del tiempo tenemos controles dedicados.

Por lo demás la creación de sonidos se beneficia de la sencillez de una arquitectura general muy tradicional de tipo sustractivo/VA, sobre la que los muchos aspectos mejorados se presentan de forma fácil de comprender y claramente etiquetados. La información en pantalla se actualiza cada vez que movemos un control y no usa acrónimos difíciles de recordar sino unas completas descripciones de cada parámetro y su valor.

Multis y bancos de sonidos

Kyra ofrece 8 partes multitímbricas a través de los ‘multis’. Se pueden conservar memorizadas hasta 128 combinaciones reuniendo cada una 8 sonidos de los que tengamos almacenados en cualquiera de los 26 bancos (A-Z) de 128 sonidos. Las 8 partes pueden asociarse a diferentes canales MIDI o usarse apilados sobre un mismo canal, incluso con división por área de teclado y con ajustes de volumen, transposición y otros semejantes.

Las 128 voces totales se reparten de forma dinámica, pero con un máximo de hasta 32 voces en cada sección multitímbrica, lo que no es una limitación práctica especialmente importante. Es además toda una invitación a hacer uso de los multis, adornando con detalles adicionales los sonidos básicos que creemos. Sobran voces para hacerlo.

Los 26 bancos de sonidos individuales son reescribibles, aunque algunos de ellos (los H-Z) sólo lo son en bloque. Es lo que Waldorf ha llamado ‘ROM Banks’, favoreciendo la idea falsa de que son fijos. No lo son. Aunque no podemos guardar en ellos sonidos individuales sí podemos alterar su contenido completo transfiriendo algún otro banco para personalizar su contenido.

El espacio total por tanto da para más de 3000 sonidos a bordo en cualquier momento. No puede haber queja sobre su capacidad. Y a través de volcados sysex siempre podremos transferir sonidos o bancos hacia un ordenador para conservarlos.

Waldorf Kyra

Arquitectura de voz

En cada sonido, comenzando por una descripción muy global, se cuenta con el clásico recorrido osciladores -> filtro -> amplificación, que en Kyra ofrece combinación de dos grupos de osciladores (no osciladores simples), seguidos de filtrado y a continuación un elemento de saturación y amplificación, con control desde 3 envolventes y 3 LFOs. Pero los detalles son más amplios y aportan singularidades importantes sobre esa base esencialmente sustractiva.

Para comenzar hay la posibilidad de usar una entre dos posibles arquitecturas en un sonido: ‘wave’ y ‘hypersaw’ que tienen que ver con el comportamiento de los osciladores, más la posible activación de un ‘dual mode’ para generar voces íntegramente estéreo, o un ‘dual filter’ que también tiene que ver con el uso estéreo.

El modo hypersaw

Empezando por el más sencillo de contar, el modo hypersaw permite contar con un racimo de 6 dientes de sierra desafinados entre sí en cada voz, con control del grado de desafinación y de la caída de intensidad hacia los más alejados de la frecuencia natural de la nota. Se trata por tanto del popular recurso de ‘hypersaw’ tan presente en muchos estilos electro y que inmediatamente crea sonidos densos de sección. El grado de desafinación es modulable para poder animar más este tipo de efecto, y es posible separar los dos dientes de los extremos para que pasen a adoptar un papel de suboscilador, algo que debe activarse a través de pantalla al no haber control dedicado.

El modo wave

El modo ‘wave’ es el más variado. En cada uno de los dos grupos de osciladores presentes en cada voz podemos regular la mezcla de 5 componentes: diente de sierra, pulso de ancho variable, una onda (‘wave’) elegida de un catálogo de 4096 posibles, un suboscilador, y una última fuente que puede ser ruido o bien el resultado de la modulación en anillo de ambos grupos (en concreto las ondas ‘wave’ de cada uno, con lo que la variedad está garantizada).

El suboscilador va mucho más allá de lo habitual. Admite como forma de onda diente, dos posibles anchos de pulso y triangulo. Además puede estar una octava por debajo del resto o bien situarse en la misma octava dejando entonces de ser un ‘sub’ y pasando a ser un oscilador más. Algo que se ve reforzado por contar con control de desafinación respecto a las otras ondas, lo que permite generar batido sin necesidad de acudir al segundo grupo de osciladores.

La presencia de los dos grupos de osciladores en cada voz permite contar en total con 10 fuentes sonando en cada voz, combinando ondas diferentes. Incluyendo dos formas de onda tomadas del catálogo de 4096 (una en cada grupo), junto con las tradicionales (diente, pulso, etc.).

Por supuesto es posible crear intervalos y desafinación entre los dos grupos. Pero también pueden combinarse en modulación en frecuencia o usando hard sync.

Dual mode

Por si los seis dientes de ‘hypersaw’ o las 10 fuentes del ‘wave’ no fueran suficientes, se puede activar el pulsador ‘dual mode’. En él cada nota usará dos voces para disponer de una ruta totalmente estéreo. Hace factible contar con un ‘hypersaw’ de 6+6 dientes o un ‘wave’ con 10+10 fuentes, repartidas en L y R. Dual mode sale a relucir para bien en muchos de los sonidos de tipo pad, enriquecidos con la complejidad del estéreo ya antes de hacer uso de los efectos.

Cada uno de los canales tiene su propio filtro, amplificador, y demás elementos, pero todos se ajustan de forma común, aunque se pueden regular la desafinación y la apertura estéreo entre ambos canales. Además, los sonidos que usan este modo dual cuentan con posibilidades específicas en los LFO (los ‘stereo LFO’ que comentaremos más adelante) que potencian las diferencias entre ambos canales para lograr sonidos de amplio campo y movimiento estéreo.

Este uso dual divide por dos la polifonía en la parte multitímbrica que lo adopte, pero estamos hablando de pasar de un máximo de 32 voces ‘single’ frente a 16 ‘dual’, con lo que sigue siendo un valor bien elevado que no plantea problemas prácticos especiales. Sin olvidar que en Kyra el reparto de las 128 voces ‘single ‘ o 64 ‘dual’ totales es dinámico entre todas las partes multitímbricas.

Dual filter mode

Finalmente, y sólo para el uso ‘wave’ es posible activar ‘dual filter’. Se trata de un modo en el que se consumen también dos voces por cada nota, pero no para poder apilar 10+10 fuentes, sino para poder ofrecer al grupo de osciladores 1 un filtro y al grupo de osciladores 2 otro, con ajustes diferentes. Es un uso por tanto siempre ‘paralelo’ con dos filtros dentro de la voz y dotado también de la posibilidad de abrir ambas ramas en estéreo o colapsarlas a mono.

Filtros

Los filtros, con opciones 12 y 24 dB/oct y comportamientos paso bajo / paso banda / paso alto, son versiones digitales de un diseño ‘ladder’ y cuentan con una resonancia limpia y libre de los refuerzos en sus armónicos que aparecen cuando los filtros saturan o distorsionan de algún modo. Quien quiera entrar en distorsión en sus sonidos encontrará otras opciones en Kyra.

Amplificación y saturación intravoz

En el recorrido de los parámetros de una voz, tras el filtro aparecen los relativos al equivalente al ‘VCA’ de los analógicos. En Kyra se ofrece la posibilidad de comprimir/saturar con tres intensidades de saturación a elegir, introduciendo así un elemento de no linealidad (distorsión) dentro de la ruta individual de cada voz, siempre mucho más agradecida al trabajar sobre notas individuales y no sobre el combinado polifónico final. Hay también opciones para aplicar modulación de la intensidad (trémolo) o de la posición estéreo, además por supuesto del obligado control por envolvente.

Envolventes y LFOs

Las tres envolventes son de tipo ADSR pero con la gracia añadida de ofrecer control de la pendiente (‘slope’) en la fase de sustain, de forma tal que se pueden realizar diseños de envolvente tan útiles como son los de tipo doble decay (sustain decreciente) o sforzando (sustain creciente de nuevo hacia el valor máximo). Una delas tres envolventes está preencaminada hacia el nivel, otra hacia los filtros y una tercera queda libre para su uso mediante rutas de modulación, aunque por supuesto cualquiera de ellas puede igualmente servir de control hacia otros destinos.

Los 3 LFOS pueden sincronizarse a reloj MIDI y usarse como LFOs globales o autónomos sobre cada nota (incluso con arranque aleatorio). No destacan por llegar a velocidades altas, se quedan ligeramente por debajo de los 12,7Hz. Pero guardan sorpresas. Disponen de nada menos que 128 formas de ciclo y muchas de ellas tienen un dibujo complejo con varias subidas y bajadas dentro de cada ciclo, con lo que su velocidad eficaz final es más alta de lo que indican los 12,7Hz. Además los parámetros de los LFOs son modulables.

Los dos primeros LFOs también disponen de ajuste de entrada en acción gradual (fade in), sin necesidad de crear rutas de modulación o gastar para ello alguna de las tres envolventes.

Pero quizá lo más llamativo es la posibilidad de ‘stereo LFO’ en los dos primeros. Se trata de que al ser usados dentro de sonidos que aplican ‘dual mode’ o ‘dual filter’ pueden ajustarse para que entreguen a las dos ramas versiones de su señal en oposición o en cuadratura que permiten reforzar la separación entre los canales L y R de cada sonido.

Rutas de modulación

Se pueden crear 6 rutas de modulación desde fuentes seleccionables de un amplio repertorio, actuando sobre hasta 3 destinos cada una con intensidades diferentes, tanto directas como invertidas.

Teniendo en cuenta que hay un buen número de opciones ‘precableadas’ de modulación a través de controles en el panel y también a través de parámetros sólo accesibles en pantalla, parecería que estas rutas de modulación serían sólo para buscar otras combinaciones. Sin embargo he encontrado en la práctica que el alcance de la intensidad de las modulaciones precableadas no es tan completo como al hacer uso de estas rutas de modulación. Lo veréis en el vídeo en algún momento. Incluso el desarrollo de la envolvente de filtro sobre la frecuencia de corte es insuficiente en el control precableado para un recorrido completo, cosa que sí se logra con facilidad por estas rutas de control a las que por tanto acudiremos algo más de lo esperado.

Los orígenes de modulación son numerosos, derivados desde MIDI (número de nota, velocidad, aftertouch, varios CCs,…) y por supuesto los LFOs y las ENVs. El conjunto de destinos es muy amplio con alcance sobre casi todos los parámetros de los grupos de osciladores, los filtros, la amplificación, e incluso los parámetros de los efectos o hasta las propias envolventes y LFOs, haciendo posible modular los LFOs, o controlar las duraciones y niveles de las envolventes desde otros controles como la velocidad o el número de nota.

Unas opciones por tanto amplias y con grandes posibilidades y ante las que la petición principal sería la de aumentar el recorrido de las modulaciones precableadas, dado que son las que tienen el acceso más cómodo a través del propio panel, evitando tener que reforzarlas con rutas de modulación redundantes que son más complejas de crear y manipular.

Efectos

Waldorf Kyra

Cada una de las 8 secciones multitímbrica dispone en exclusiva de su propio juego de 9 efectos aplicables simultáneamente, lo que implica un total de 72 efectos ejecutándose a la vez.

En cada sección multitímbrica encontramos

  • ecualización de 3 bandas
  • filtro de formantes para impartir cierto carácter vocálico o colorear el sonido
  • distorsión con varios modos (soft y hard rectifier, bit crusher I y II, y una saturación) y con un filtro ajustable para recortar el exceso de agudos en la parte distorsionada
  • un primer limitador,
  • unidad de eco estéreo con tiempos hasta 2,7 segundos y posibilidad ping-pong y sincronización a tempo
  • phaser estéreo de 6 etapas
  • retardo estéreo corto realimentado y modulado que genera chorus/flange/comb,
  • reverberación estéreo
  • y finalmente un segundo limitador

La calidad es más que razonable y únicamente la reverb puede dejar algo que desear en una escucha expuesta, aunque sirve perfectamente para dar ambientación y cuenta con parámetros de amortiguamiento de agudos y predelay. El efecto ‘formant filter’ puede sonar marcadamente vocal en ajustes extremos pero a dosis más cortas y con modulación, facilita un recurso útil para impartir una dosis más de cambio y movimiento en el sonido. Muy de agradecer también la posibilidad de usar el retardo corto en modo de filtro peine.

Los efectos modulados, como formant, phaser, chorus, etc. cuentan con su propio LFO interno ajustable y capacitado para usar variadas formas de onda. Aunque, como ya dijimos, los parámetros de los efectos también pueden ser adicionalmente controlados por vía de rutas de modulación.

Arpegiador

Formando parte de los parámetros de cada sonido, y por tanto con posibilidad de que en un multi cada parte haga o no uso de su propio arpegiador ajustado como convenga, están los parámetros realtivas al arpegiador. Se trata del clásico recurso para movimientos up/down/updown/random sobre 1/2/3 octavas pero con dos añadidos. El parámetro ‘pattern’ permite elegir entre más de un centenar de patrones que modifican esos modos tan manidos con algunas alteraciones en la intensidad de las sucesivas notas o en la selección de las octavas o incluso el silenciamiento de algunos pasos. Y el modo ‘chord’ hace que las notas no se recorran monofónicamente sino en modo de acordes bloque.

Conexiones

Además del alimentador, que usa un conector poco habitual, así que ojo con estropearlo, las conexiones son las referidas a audio y MIDI.

MIDI

Waldorf Kyra MIDI

Dispone de MIDI tanto vía DIN de 5 puntas como USB, aunque vía USB opera 30 veces más veloz frente a los limitados 31,25kbaudios del MIDI original.

El uso predefinido de los mensajes CC alcanza sólo a unos pocos parámetros básicos, pero se complementa con el uso de CCs que podemos encaminar mediante rutas de modulación con amplia flexibilidad. Pero sobre todo existe la posibilidad de que todos los parámetros al ser retocados desde el panel generen mensajes de sistema exclusivo. Es en eso uso donde más necesaria será la velocidad crecida de USB MIDI. Un uso intensivo de todo tipos de controles con transmisión sysex para control en tiempo real y para registro o automatización podría congestionar con facilidad a los DIN de 5 puntas.

La selección de sonidos se basa en mensajes estándar de banco y de cambio de programa por los canales que use cada una de las 8 partes multitímbricas, y para el cambio de los multi se pueden usar cambios de programa sobre un canal MIDI específico que elijamos.

Waldorf Kyra audio

Audio

En cuanto a audio en analógico dispone de 4 juegos estéreo hacia los que podemos decidir cómo rutar cada una de las 8 partes, no hay una preasignación fija.

Siendo esa una buena noticia, más interesante aún es lo que se ofrece vía USB. Se trata de una conexión USB Audio 2.0 Class Compliant para la que MacOS ya está lista, pero que en Windows exige todavía un driver que puede descargarse de la web de Waldorf, mientras no haya soporte oficial a esa revisión del estándar de audio sobre USB.

Ofrece vía USB el sonido separado de cada una de las 8 partes, cada una de ellas en estéreo y pudiendo elegir entre 96kHz y 48 kHz. En este caso y para un máximo de calidad los 96 kHz son un lujo necesario. Por las pruebas que he realizado, el sonido que genera Kyra llega hasta bastante más allá de los 25kHz y queda bien representado (sin aliasing) en la opción a 96kHz, pero introduce un pequeño aliasing en la transferencia a 48kHz. Algo que bien podrían evitar prefiltrando antes del ‘downsampling’ pero que no parece que se esté haciendo.

Para hacer cómodo el uso, Kyra también ofrece una ‘salida’ estéreo al ordenador, y así nos servirá de tarjeta de sonido, entregando sus 8 señales estéreo individuales y simultáneamente reproduciendo una señal estéreo (ya sea 48 o 96kHz) desde el ordenador hacia la salida analógica ‘A’.

En uso

La comodidad de no tener que estar pensando en conflictos entre voces y efectos o en el disparo del consumo de CPU si se activan unas u otras opciones hace a Kyra frente a otros VA multitímbricos como Access o Blofeld mucho más tranquilo. Son 128 voces cargadas de efectos, y sin letra pequeña, sin compromisos. Pero es cierto también que son clases totalmente diferentes de producto, dado que aquí no asoma el uso dinámico de tablas de onda.

Se trata de un sintetizador esencialmente sustractivo, pero en el que las 4096 ondas disponibles para sus elementos ‘wave’ ofrecen posibilidades de evocar sonidos propios de otras técnicas, aunque siempre con ese aspecto ‘estático’ de las ondas fijas. Eso no disminuye el interés de Kyra, cuya combinación de funciones y de claridad y definición en el sonido he encontrado más que atractivas. Quien quiera sonidos de una mayor complejidad siempre podrá acudir al apilamiento de partes para ir acumulando detalles complementarios o para permitir mayores transfiguraciones cuando la arquitectura de una voz no baste por sí misma, en el fondo imitando así el truco que permite a las workstations esos sonidos complejos que consiguen.

Si nos centramos en los aspectos tecnológicos, se notan para bien las medidas con las que cuenta para mantener a raya el aliasing, como el procesado en los filtros y efectos a 96kHz. Pero sinceramente esperaba algo más de los osciladores FPGA y sus formas de onda precalculadas con una velocidad de muestreo x32. Es cierto que evitan el aliasing tradicional (el que amenaza desde las frecuencias extremadamente altas), pero sí he encontrado problemas de desplazamiento de DC que se acaban trasladando en forma audible como pequeños clicks e impulsos en el arranque y fin de algunas notas, y que deberían ser atendidos en una actualización. Los he podido observar en la señal digital transmitida vía USB a 96kHz, así que el origen no es en la parte analógica sino en la parte digital, que afortunadamente es reconfigurable. No parece por lo que he observado una corrección complicada.

Hay también aparición de algunas componentes estables (tonales) extrañas acompañando a las notas altas, que comienzan a escucharse al interpretar notas una o dos octavas más allá de la central, todavía en una zona habitual para la interpretación musical ordinaria. Son cosas que se notarán o no dependiendo de los sonidos y del arreglo del tema. Básicamente en esas notas altas la parte baja del espectro, que normalmente estaría en silencio, recibe algunos ‘invitados’, normalmente subarmónicos de lo que está sonando. Su presencia, aunque es a nivel bajo, afea la escucha si no hay otros sonidos, notas o instrumentos enmascarándolas. Cada forma de implementar las cosas tiene sus más y sus menos, y algo me dice que quizá estos osciladores FPGA basados en tabla x32 seguirían necesitando algo de interpolación u otras medidas para ocultar mejor estos ocasionales fantasmas que son diferentes a los que otras técnicas hacen asomar.

Obviando esas situaciones críticas, los sonidos de los que es capaz cubren todo tipo de ámbitos, con bajos sólidos, pads evolutivos y densos, sonidos cortos para secuencias y arpegios bien vivos, y leads muy frontales. Las rutas de modulación son suficientemente amplias en destinos como para satisfacer a quienes quieren arañar detalles y personalización en cada nota. Las 4096 formas de onda aseguran variedad de sonidos. La dotación de efectos permite obtener resultados en un estado ya muy rematado, en el que tan sólo la reverb sería candidata a ser reemplazada por alguna exterior a la hora de grabar y buscar el máximo de calidad.

Irresistible también tras crear un sonido, plantearse acompañarlo a través de las demás partes multitímbricas con otros adornos y complementos, dado que será la forma de aprovechar al completo esa amplia polifonía que se ofrece.

Waldorf Kyra

Conclusiones

Pros

  • Arquitectura de base sustractiva sencilla de entender y editar
  • Polifonía masiva y multitimbralidad facilitan crear sonidos complejos o arreglos a varias partes
  • Salida de audio múltiple tanto en analógico como en digital
  • Las 4096 formas de onda son variadas y permiten recrear algunos sonidos más propios de otros tipos de sintetizador
  • Las rutas de modulación y los efectos consiguen resultados muy acabados
  • El aliasing digital tradicional se mantiene a raya
  • El interfaz de uso es cómodo en sus controles principales

Contras

  • El acceso a parámetros secundarios podría haberse concebido mejor
  • Las modulaciones precableadas podrían alcanzar más profundidad, para así evitar tener que suplementarlas vía rutas de modulación
  • Convendría limar alguna aspereza de los osciladores (aparición de DC en los silencios y de algunos subarmónicos audibles en ocasiones para notas altas)
  • No hay una lista de los sonidos de fábrica en la documentación y deberían existir ejemplos de fábrica mostrando el poder de los 'multis'

Waldorf parece haber adoptado sin muchos cambios el diseño original del prototipo Walkirie de Manuel Caballero, en vez de haber dejado más señas de su impronta en este nuevo Kyra. Ojalá no signifique que sea un producto que no vaya a evolucionar, porque lo merece.

La ambición que asoma en Kyra y su precio merecería pulir algunos detalles de uso y de síntesis (esas asperezas por la DC y por fantasmas tonales ocasionales) para completar una calidad que resulta más que evidente por sus características y su capacidad masiva en voces, multitimbralidad y conectividad. Merecería también conocer algunos descendientes en forma de sintetizadores más recortados en dimensiones, controles, y polifonía, haciendo más asequibles sus bondades hacia un público que no siempre podrá justificar los 2000 y pico euros de este modelo.

Más información | waldorfmusic.com

Pablo Fernández-Cid
EL AUTOR

Pablo no puede callar cuando se habla de tecnologías audio/música. Doctor en teleco. Ha creado diversos dispositivos hard y soft y realizado programaciones para músicos y audiovisuales. Toca ocasionalmente en grupo por Madrid (teclados, claro).

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