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Cómo aislar las vibraciones de los giradiscos en la cabina del DJ: 3 formas efectivas

Pinchando con vinilo

Con la vuelta indiscutible del vinilo como soporte para pinchar en nuestras sesiones, vuelve también un problema acuciante en este formato: las inevitables vibraciones que de manera más o menos persistente nos encontramos en cabina cuando usamos giradiscos.

En este artículo te voy a explicar las tres formas más eficaces que he encontrado después de mucho experimentar para evitar estas vibraciones, hasta tal punto que no interfieran en el normal desarrollo de nuestro set. Te adelanto que las vibraciones de por sí son muy difíciles de eliminar por completo, y en determinadas ocasiones incluso imposible, pero lo que sí podemos es disminuirlas hasta tal punto que no se conviertan en un problema.

Tipos de vibraciones

Antes de entrar en materia, veamos los tipos de vibraciones más habituales que pueden afectar a la cabina del DJ:

Vibraciones por el sistema de sonido 

Si pinchas habitualmente conocerás la obsesión de muchos DJs e incluso de empresarios de locales de ocio por dotar a sus establecimientos de la mayor cantidad posible de sonido. Hasta hace algunas décadas, había una carrera por tener un buen sonido; ahora estamos en un punto en que la calidad no importa, lo que se busca es cantidad. Por eso, los sistemas de sonido en discotecas cada vez son mayores, y también las vibraciones que estos provocan. Desde subgraves colocados debajo o junto a la cabina, que la hacen temblar como si un tren pasase por encima de ella, o simplemente unos monitores con una cantidad de vatios bestial que más que para monitorizar nuestras mezclas nos sirven para destrozar nuestros preciados oídos. En cualquier caso, las vibraciones de este tipo son las más habituales y encima las que más suelen afectar a nuestro plato y en consecuencia las más difíciles de eliminar.

Vibraciones ocasionadas por el público

Muchos DJs y locales aplican el mantra de que la cabina debe estar a ras de suelo para que la conexión con el público sea mayor y más completa. Esta opinión totalmente respetable tiene una gran desventaja: el inocente baile de nuestro público y los golpes en el cristal o sobre la misma cabina de un cliente más “exigente” de lo habitual pueden hacer que la aguja de nuestro plato o el propio giradiscos se mueva.

Vibraciones ocasionadas por motivos meteorológicos

Este punto está especialmente enfocado en eventos al aire libre, donde la lluvia y especialmente el viento pueden afectar tanto al plato como a la aguja. En este caso, el montar una cabina con platos se hace en muchas ocasiones imposible si el viento es fuerte o la lluvia persistente. La gran mayoría de DJs saben que cuando el bolo no es cerrado lo mejor es no pedir platos en su rider; sin embargo, algunos se empeñan en usarlos, si bien las soluciones son pocas veremos algunos consejos para por lo menos intentar disminuir este tipo de vibraciones lo máximo posible.

Vibraciones ocasionadas por la infraestructura

No es difícil encontrarnos una cabina en mal estado, desde la mesa que sostiene todo el setup que puede estar en un estado dudoso, hasta materiales no recomendados para el peso que previsiblemente tienen que soportar, pasando por profesionales con conocimientos justos que se creen que encima de la cabina se va a amontonar un montón de plumas y no dispositivos de miles euros que son tan poco resistentes como sensibles a cualquier vibración no deseada.

 

A continuación, las soluciones más efectivas para aislar las vibraciones de los giradiscos en cabina, ordenadas de mayor a menor grado de eficiencia y a su vez, de mayor a menor coste económico.

Solución 1: colgar la cabina del techo

Cabina DJ colgada del techo

Lo sé, suena a locura, pero créeme que es una las formas más efectivas de solucionar al problema de las vibraciones. De hecho, en los 90s era una manera bastante habitual de construir cabinas en grandes discotecas. El problema en aquella época era mayor, porque los sistemas de sonido eran más rudimentarios, no todos podían aislar ciertas frecuencias y los graves por ejemplo sonaban con toda su crudeza. Además, muchas discotecas no se encontraban en edificios diseñados para ese fin: era habitual ver discotecas en grandes naves industriales donde las dimensiones y la altura hacían imposible montar equipos de sonido modestos —más bien todo lo contrario—.

El sistema en sí es muy sencillo: se coloca la mesa o el material que vayamos usar como tal colgado del techo. Generalmente se usaba madera, porque es firme pero a su vez el peso no es excesivo. Sin embargo, en muchos lugares directamente se usaban losas de cemento, porque con su peso aún son más firmes y fiables que la madera. Luego ésta se cuelga del techo, la mayoría de las ocasiones con cables de acero, cadenas o estructuras de hierro, para que soporten el peso total de la cabina y a la vez aguanten mejor las vibraciones.

En muchas cabinas se usaba el denominado sistema trapezoidal, que como su propio nombre indica era una plataforma flotante que iba unida al techo de la sala con herrajes en forma de trapecio. El problema principal estribaba en que si plataforma era muy estrecha dificultaba enormemente poder trabajar con los platos de forma cómoda y holgada.

El fundamento que está detrás de esta idea que puede sonar a broma es bien sencillo: el techo en un edificio generalmente es lo que menos vibra, en cambio las paredes y sobre todo el suelo reciben de manera notoria la mayoría de las vibraciones. Colgando la cabina al techo te aseguras que ésta va a vibrar poco, y si lo hace previsiblemente esas vibraciones serán “digeridas” tanto por los cables/cadenas/herrajes como por la madera con el que esté formada la plataforma que alberga la cabina. En última instancia, el plato recibirá muchas menos vibraciones porque ya lo han hecho los mencionados materiales.

Reconozcámoslo, esta a pesar de ser la manera más eficaz de aislar las vibraciones, es la menos práctica y a la vez la que más cuesta poner en marcha desde el punto de vista logístico y económico. El cable de acero, las cadenas o los herrajes necesarios si se diera el caso no son nada baratos, y la cabina debe ser de un tamaño suficiente como para que quepa al menos un par de platos y un mixer, con lo cual la madera o el cemento usado puede ser de una cantidad importante. Así que, a no ser que las otras soluciones aquí descritas no te funcionen y sobre todo en que tu club se use única y exclusivamente el plato como formato principal para pinchar, no creo que sea la opción más recomendada en primer término desde un punto de vista económico aunque sí de fiabilidad. Es decir, a no ser que seas un manitas, te sobre el dinero o tu club sea muy grande y el plato casi una religión, lo mejor es que sigas leyendo por si te sirvieran algunas de las siguientes opciones.

Solución 2: usar bloques de hormigón (con o sin pelotas de squash)

losa de demento
Losas de cemento colocadas justo debajo de los platos
Sun & Fun

Sí, pelotas de squash, y tampoco estoy bromeando. Otra solución que en principio puede ser sacada de los laboratorios del agente 007, pero que con el tiempo se ha demostrado muy eficaz es esta combinación ciertamente alocada entre hormigón o cemento y pelotas de squash. Su fundamento, como toda genialidad, es muy fácil de entender: el hormigón amortigua muy bien las vibraciones ya que es un material duro y muy pesado, pero aún lasreciben mejor las pelotas de squash, ya que por dentro son huecas pero a la vez lo bastante duras como para soportar tanto el peso del hormigón como del plato y amortiguar magníficamente bien los movimientos. En cabina cuando este “invento” recibe vibraciones se comporta de maravilla, ya que las pelotas se pueden llegar a mover un poco pero no lo suficiente como para desestabilizar el plato. Mi recomendación es que las pelotas no las pongas sobre una superficie muy lisa, porque si no se moverán demasiado; lo mejor es usar Copopren debajo de las pelotas y justo encima de la mesa de la cabina. El Copopren es un material muy usado en la construcción; hablaremos de él con mayor profundidad en el próximo punto.

La otra variación de esta solución es usar únicamente una losa de cemento, sin las pelotas de squash de por medio. En determinadas situaciones puede ser más que suficiente, aunque si ves que no funciona, añadirle las pelotas puede mejorar mucho el sistema.

El único problema en esta solución es que el hormigón o cemento armado es muy pesado, con lo cual si necesitas transportarlo (que tarde o temprano lo harás), pide a quien te lo fabrique que incorpore unas asas, por ejemplo unos hierros en forma de agarradera, para que cuando se seque el material se quede fijo y haga que transportarlos sea más sencillo.

Desde un punto de vista económico es muy viable. El hormigón o cemento armado que uses podrá costarte entre 20 y 50 euros por unidad, o incluso algo más, dependiendo de su calidad. Deberás fabricar una losa de cemento que supere con amplitud el plato para que cuando este se mueva, si llega a hacerlo, no se caiga del bloque de cemento. A eso tienes que añadirle la mano de obra; todos tenemos algún amigo albañil o manitas que puede hacerlo, pero si no lo tuvieras puedes pedir que te lo hagan a medida en una cementera. No lo verán como un encargo habitual, pero no debería ser muy difícil que te digan que sí. Finalmente, deberás comprar 4 pelotas de squash, aunque si son 6 mejor por si alguna se rompe con el peso. El coste puede ir desde los 10 hasta los 30 euros, dependiendo de la cantidad y de la calidad de las mismas.

Por último, hay que dejar claro que este sistema es el que más se ha usado históricamente debido a los grandes resultados que ofrece. De hecho, actualmente en los clubes de Berlín es casi un estándar. Si tenemos en cuenta que muchos de esos clubes están en edificios industriales que no se llevan precisamente bien con las vibraciones y que en este tipo de ambientes el plato muchas veces es la única forma de pinchar, entendemos que su fiabilidad debe estar altamente demostrada. Probablemente esto junto con todo lo anterior demuestra que esta solución es la más recomendable en la mayoría de las situaciones. Desde luego a mí es la que mejor resultado me ha dado: es sencilla de implementar, muy fiable y económica de poner en marcha o lo que es lo mismo, cumple con las tres B: bueno, bonito y barato.

Solución 3: materiales de aislamiento como el Copopren o la lana de roca

Históricamente, los DJs siempre hemos recurrido a diversos materiales de construcción para conformar nuestras cabinas y los materiales de aislamiento aquí mencionados son un buen ejemplo de ello.

Por Copopren se conoce comercialmente un material formado por una mezcla de trozos de espumas de poliuretano de diferentes colores. Se presenta en planchas de 100 x 200 cm con densidades habituales entre 80 kg/m3 y 150 kg/m3 y grosores entre 2 y 8 cm con una superficie total de 2,4 metros cuadrados, o en su forma más pequeña, que es directamente la mitad de la que hemos descrito —esta última es la más recomendable para nuestro propósito, porque es muy parecida al tamaño de muchas cabinas para DJs—. Por supuesto, cualquiera de las dos medidas se puede cortar con un simple cutter, pero al tratarse de un material algo duro es muy fácil cortarlo erróneamente e incluso aplicar tanta fuerza que podamos hacernos un corte importante en nuestras manos. Por no decir que el tamaño más pequeño es el más económico, alrededor de los 8 euros el metro cuadrado, aunque la plancha completa —que es el doble de ancha— suele costar menos de 10 euros.

En cualquier caso, el Copopren no va a absorber todas las vibraciones, simplemente va a hacer que el plato se mueva lo menos posible. Esta solución es suficiente para la mayoría de cabinas, así que si tus vibraciones hacen que el plato se mueva ligeramente, con el Copofren lo vas a solucionar de manera rápida, fiable y a un bajo precio.

La lana de roca, sin embargo, aunque se suele usar no es tan recomendable como el Copopren porque no es tan densa y por lo tanto no aguanta tan bien las vibraciones y los movimientos. Está fabricada a partir de la roca volcánica y se utiliza principalmente como aislamiento térmico o como protección pasiva contra el fuego en edificios debido a su estructura fibrosa. Su popularidad viene dada porque es un material mucho más antiguo y por lo tanto más conocido, y sobre todo porque es más fácil de conseguir y más barato.

Tanto el Copopren como la lana de roca se pueden comprar perfectamente en cualquier ferretería o gran superficie comercial, y son fáciles de transportar e incluso de guardar porque son ligeros y flexibles. Pero su fiabilidad va a estar ligada al tipo de vibración que tengas en tu cabina; yo para empezar siempre confío en el Copopren, si este no funciona, añado la plancha de cemento, y si estos dos tampoco funcionan, solo queda colgar la cabina al techo. Pero digamos que con vibraciones no muy elevadas el Copopren resuelve muy bien la situación.

Otras formas de aislar las vibraciones de nuestros giradiscos

Con el tiempo, algunas empresas se han lanzado a crear todo tipo de soluciones tan variopintas como incluso estrafalarias, desde el famoso Free Float, que era un flotador de color naranja que se inflaba y se ponía debajo del plato y supuestamente absorbía las vibraciones, hasta pesos que se colocan encima del vinilo para que este se pegue más a la bandeja y sea menos sensible a las vibraciones, por no hablar de patas de goma como las del fabricante MK Stands, que asegura que son perfectas para aislar cierto tipo de vibraciones.

Estas soluciones tienen algunos puntos en común: muy especialmente, que todas se centran en vibraciones de baja intensidad como las que podemos recibir pinchando en casa con nuestros monitores profesionales o semiprofesionales, o incluso en locales con un sonido más bien escaso donde las vibraciones son pocas y las soluciones ofrecidas arriba pueden suponer matar moscas a cañonazos.

Free Float

Por otro lado, en este problema el sentido común es la mejor de las soluciones. Por ejemplo: si hay viento, cambiar la cabina de sitio o colocar en la misma las maletas de los platos para cortar el viento —si este no es muy fuerte— es una solución muy acertada. Si no tienes cemento, el mármol también puede ser bastante resolutivo. Las pelotas de squash en ocasiones pueden cambiarse por pelotas de tenis cortadas por la mitad, para que dentro se cree una burbuja de aire que permita soportar mejor las vibraciones. En definitiva, son distintas formas de abordar un mismo problema y si ninguna de ellas te sirve por si sola, puedes combinarlas con otras hasta que te ofrezcan el resultado deseado.

En cualquier caso, las vibraciones en los giradiscos son un problema incuestionable que ha afectado a este soporte desde siempre y que se ha abordado desde diferentes perspectivas, unas con más éxito que otras. Al final, este es un problema producido básicamente por el sistema de sonido que se use, la habilidad e incluso el interés tanto del DJ como de los técnicos para solucionarlo, y finalmente por el lugar donde se celebre el evento y se sitúe la cabina. A veces con bajar levemente el volumen del sistema de sonido se soluciona, otras con recortar algunas de las frecuencias más graves también puede ser suficiente.

Lo que es seguro que se me escapan otras posibles soluciones; te agradecería que las expusieses vía comentarios y ayudaras así a completar este artículo.

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