Grabación

Enmascaramiento

Me llegan últimamente al mail muchas peticiones de ayuda de aficionados y de gente que empieza en pequeños estudios sobre las mezclas que hacen. Como siempre contesto, no de forma tan tajante: no tengo ni tiempo ni ganas de analizar mezclas. Además creo que una mezcla es algo tan personal que de nada serviría mi visión. Lo que si he observado en muchas de estas demos ha sido que da la sensación de que para que algo se escuche de forma clara el recurso que usa todo el mundo es subir el nivel de ese elemento, y ya que no puedo ayudar de forma personalizada, voy a hablar en esta entrada de un concepto que os puede ayudar bastante.

No se si os pasa a vosotros también, pero en muchos discos actuales (por lo menos en los de bajo presupuesto) noto muchos problemas con la voz. En algunos la voz está bien empastada en la mezcla, pero no se entiende bien la letra. En otros se entiende perfectamente la letra, pero sacrificando que la voz esté demasiado alta y totalmente “fuera de mezcla”. Esto se debe a que mucha gente piensa que la única forma de hacer que un elemento en una mezcla resalte sobre los demás es subiendo el nivel. Sin embargo para que en la mezcla quede todo empastado y cada elemento suene definido contamos con los ecualizadores. Si leéis la entrada anterior de este blog, veréis que ya me refería a esto cuando hablaba de la ecualización y la colocación en la mezcla.

Qué es el enmascaramiento

En esta entrada os voy a contar que es eso del enmascaramiento, lo que os va a ayudar a la hora de ecualizar. Es de “perogrullo” el que un sonido que nos llega con un nivel alto va a tapar un sonido que nos llegue con un nivel bajo. Si vamos al parque y se nos ponen a gritar al lado difícilmente vamos a escuchar el crujir de las cáscaras de pipas que se está comiendo el tipo del banco que está a dos metros. La psicoacústica ha ido más allá de esto y ha estudiado este fenómeno teniendo en cuenta como la frecuencia también tiene incidencia en esto. Podemos definir el enmascaramiento como el fenómeno que hace que un sonido sea inaudible debido a la presencia de otro.

La forma en la que enmascaran unos sonidos a otros está muy relacionada con como funciona nuestro oído, más concretamente el oído interno, y si nos ponemos a concretar de verdad, todo viene del funcionamiento de la cóclea (más conocida por caracol, que os sonará a muchos del colegio). No quiero entrar en estos temas. Son muy dificultosos y se tarda en asimilarlos, así que evitaré dar las razones fisiológicas por lo que ocurre el enmascaramiento, centrándome sólo en lo que los experimentos auditivos han demostrado y en ver sus consecuencias.

Lo primero que hay que tener en cuenta que existe un enmascaramiento simultaneo y un enmascaramiento temporal. El simultaneo hace referencia al enmascaramiento que se produce cuando dos sonidos se producen a la vez, mientras que el temporal hace referencia al enmascaramiento que un sonido produce en otro aun cuando ya ha finalizado y, aunque parezca cosa de magia, cuando un sonido enmascara a otros que se han producido antes que él.

Enmascaramiento simultáneo o frecuencial

Empecemos con el enmascaramiento simultaneo y una cosa bastante intuitiva: dos sonidos de frecuencias próximas se enmascaran en mayor grado que dos sonidos con frecuencias más alejadas. En esto no habréis aprendido mucho. Todos sabemos que dos sonidos que comparten rango de frecuencias chocan más que sonidos con frecuencias muy distintas. Dos sonidos que están muy separados en frecuencia tendrán un enmascaramiento imperceptible.

Sigamos con lo fácil: cuanto mayor sea la amplitud del sonido, mayor rango de frecuencias serán enmascaradas. En otras palabras, cuanto mayor sea el nivel de un sonido su campo de acción de posibles frecuencias enmascaradas se va ampliando, así que a medida que vayamos subiendo el volumen, un sonido se va a ir “comiendo” progresivamente más y más frecuencias.

Veamos ahora algo muy relacionado con como funcionan las cosas dentro de la cóclea en el oído interno: un sonido enmascara de forma más acusada sonidos situados por encima que sonidos situados por debajo (refiriéndonos a frecuencias). Por tanto un sonido tiene más incidencia en cuanto a enmascaramiento en los sonidos que son más agudos que él que en los sonidos que están por debajo.

Enmascaramiento
Representación gráfica de la excitación producida por dos tonos puros en la membrana basilar (interior de la cóclea)
El eje horizontal representa el desarrollo de la cóclea (agudos a la izquierda, graves a la derecha)

En la figura de arriba podéis ver la representación gráfica de lo que hemos comentado antes. Tened en cuenta que es una representación gráfica de un efecto fisiológico donde las frecuencias altas están a la izquierda y las frecuencias bajas a la derecha (al contrario de lo que la gente del mundo del audio estamos acostumbrados).

En (a), el tono A y el tono B no se solapan casi, ya que están lo suficientemente separados en frecuencia. En (b), el tono A queda casi totalmente enmascarado por el tono B, ya que el B es de frecuencia más baja que el A. En (c), vemos que el tono B enmascara al tono A, aun cuando están bastante separados en frecuencia. Esto se debe a que el nivel alto de B hace que las frecuencias enmascaradas por él aumenten. En (d) tenemos lo contrario que en (c), es decir, el tono A tiene mucho más nivel que el tono B, sin embargo el enmascaramiento es mucho menor que en el caso (c), ya que el enmascaramiento se produce mayoritariamente hacia frecuencias mayores que menores.

Enmascaramiento temporal

Aparte de todo lo mencionado anteriormente, que hace referencia al enmascaramiento simultáneo, es decir, al enmascaramiento cuando dos sonidos coinciden en el tiempo, hay otro tipo de enmascaramiento. Para explicarlo vamos a pensar en algo que todos conocemos: un bombo. Imaginad que estáis en el estudio y os llega una banda de metal que usa un pedal doble de bombo. Aunque vosotros tenéis dos bombos para esas situaciones en el estudio, el batería de la banda se empeña en grabar con su doble pedal. Hacéis unas grabaciones de prueba y le decís al batería que se pase al control de grabación para hacer una audición. Todos notáis como el bombo suena genial hasta que entra el doble bombo con un ritmo rápido. Toda la pegada se ha ido. Suena confuso. Le decís al batería que vais a probar a grabar una prueba con dos bombos con pedales independientes. Hacéis la prueba y volvéis a pedir al batería que se pase al control de grabación a hacer una audición y escucháis que dice “¡¡ ahora si, coño !!”. Lo que ha pasado es que para que un bombo tenga toda su pegada, el parche debe estar parado. Cuando se golpea el parche, este tarda cierto tiempo en volver a su estado de reposo, y si se golpea con mazazos muy seguidos no se le da tiempo al parche a que se pare. Algo parecido sucede con el oído. Un sonido de mucha amplitud que llegue al oído hace que se excite mucho el oído, lo que lleva a que se tarde cierto tiempo hasta que el oído recupera su estado de reposo.

Dicho todo esto podréis entender que un sonido de elevado nivel enmascare a otros de bajo nivel que lleguen al oído después de que el primero desaparezca. Ese efecto es apreciable, dependiendo del oído, entre 250 y 300 ms después de desaparecido el sonido de alto nivel.

Además de este post-enmascaramiento que acabamos de explicar, se produce otro que tiene menos incidencia práctica con sonidos que quedan enmascarados por algo que aun no ha llegado (pre-enmascaramiento). Hay que tener en cuenta que cuando hablamos del sistema auditivo humano no solo hacemos referencia al oído, sino que incluimos también la forma en que nuestro cerebro percibe las señales nerviosas procedente del oído. Un sonido intenso puede centrar tanto la atención de nuestro cerebro que otros sonidos de baja intensidad que se produjeron antes que él queden descartados. Esto se extiende más o menos hasta 5 ms, es decir, si tenemos un sonido intenso que llega después de sonidos de baja intensidad que han llegado hasta 5 ms antes que él, dichos sonidos de baja intensidad pueden ser despreciados por nuestro cerebro como información útil, llegando a hacerse inaudibles.

Ya veis que la comprensión de como unos sonidos enmascaran a otros os puede ser muy útil a la hora de trabajar en un estudio. Espero que todo este tocho os haya servido a algunos de aquellos que me mandáis cosas para que escuche. Os pido perdón por no poder atenderos de forma personalizada, pero después pasarme tantas horas en el estudio comprenderéis que no tenga ganas de seguir escuchando cosas de forma analítica.

José A. Medina
EL AUTOR

Ingeniero técnico de telecomunicaciones. Músico y productor. Responsable de Blackwaves Estudios. Decano de Estudios Tecnológicos en Academia de Música Fermatta (México)

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