Grabación

La guerra por el volumen, ¿una guerra perdida?

Desde hace unos años está en boca de todos los profesionales del sonido que la guerra por tener un volumen más alto llegó a su límite lógico hace mucho tiempo, pero lo cierto es que el panorama musical no parece reflejar lo que está en boca de todos.

Desde hace unos años está en boca de todos los que nos dedicamos al sonido profesional que la guerra por el volumen ha llegado a su fin. Hace mucho tiempo que se han superado las barreras de todo lo lógico y ya no quedan trucos en la chistera para subir más el volumen.

La guerra del volumen no es un invento nuevo: todo empezó a mediados de los 80 con Pete Waterman, productor de Bananarama o Rick Asley, que, basándose en un truco psicoacústico, quiso destacar sus producciones en los "radio charts" a base de volumen. Lo que empezó con un poco de compresión, ha ido degenerando con nuevos trucos basados en compresión y distorsión analógica y digital, todo ello para ganar medio dB de volumen.

Lo cierto es que el panorama, a pesar d ela concienciación, está lejos de mejorar. Todo lo nuevo publicado sigue a volumenes obscenos, con rangos dinámicos de unos pocos dB. Parte del problema comienza en la mezcla, donde se tiende a apretar cada vez más, la otra parte es en el mastering, donde se acaba de apuntillar. Yo mismo noto, con estupor, que a pesar de la normalización de Spotify o iTunes, los trabajos más dinámicos siguen sonando en desventaja con respecto a los menos respetuosos con el sonido.

La dinámica en la música no es un simplemente un capricho: el material más dinámico tiene más pegada, más matices y cansa menos al oído.

Os dejo un vídeo muy interesante al respecto.

Como ejemplo actual de este problema, pondría el tema Titanium, intepretado por Sia para el disco de David Guetta:

Esta bonita canción, digna del mejor pop, nunca acaba de explotar en el estribillo, donde apenas se escucha el bombo bajo la presión de la compresión. Si se observa con un analizador, se ve con estupor rangos dinámicos de poco más de 3 o 4 dB, más cercano al ruido que a otra cosa.

¿Está la guerra del volumen ganada? Sin duda no y aún queda una larga batalla de concienciación a fabricantes de dispositivos electrónicos, para que fabriquen dispostivos con más SPL y con normalización RMS de las canciones, usuarios, para que demanden material más dinámico, y profesionales de la música, para que convenzan a los demás de que conservar una buena dinámica mejora la experiencia de la escucha.

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