Mi última carta a Nuria.

Esta es mi última carta a Nuria, una chica muy maja de valencia, de la que me enamoré, con la simplemente no pudo ser, pues tenía novio. Esta es la carta que jamás le envié:

Esta mañana, al levantarme de la cama, la he recordado. Tejiéndose en mi mente su imagen, me he dado cuenta de que aún la hecho de menos. Ha sido solo por un instante, pero he atrapado ese momento, y lo he sentido como muy mío; y durante unos segundos, nada ni nadie ha podido arrebatarme esa sensación de felicidad.

Recuerdo muchas cosas de ella; tantas que no sabría como empezar. Pero por encima de todo, no puedo quitarme de la cabeza, ese pequeño mundo de expresividad en su rostro: era como si la luz de una felicidad sincera, brotara para aliviar mis penas y tormentos; como si a cada expresión esculpida entre sus rasgos, la vida fluyera pausada y firme.

Y sigo recordando...sus tiernos y a la vez fríos ojos, brillando serenos como estrellas en un oceano de oscuridad; quien pudiera ser el universo en ese instante, para sentir el calor de esa mirada; quien pudiera.

Y sigo recordándola, como chica sencilla pero honesta. Inteligente, y sincera, aunque algo extraña y desconcertante. Una chica que duda sobre muchas cosas, pero que sé que en el fondo es feliz. Sale con un chico llamado Diego, que tiene su misma edad; yo no lo conozco pero por lo que me ha dicho ella parece un buen tipo; por ello sé que no le faltarán cariño ni cuidados.

Nuria es una chica fantástica; sé que llegará muy lejos, porqué posee la energía y el talento necesarios para abrirse paso entre la maldad de este mundo; tiene esa capacidad de enfrentarse a la vida, que tanto me gustaría poseer a mi, y de la que te tanto he aprendido, a pesar de lo poco que hace que la conozco.

Nuria, es la brisa de una tarde verano; de un verano nacido de lo imposible, y que solo podré vivir en mis sueños.

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