Informática musical

El MP3 está aquí para quedarse

Eliot Van Buskirk

Los rumores sobre la inminente derrota del formato MP3 son exagerados, y yo soy el primero que no apuesto por ellos. Un artículo reciente en DVice afirma que el formato comprimido MP3 seguirá al pájaro Dodo en su extinción porque todo el mundo va a pasarse a los formatos sin pérdidas, los que retienen cada bit del CD del que se han extraído.

De acuerdo con el artículo, los formatos sin pérdidas —N. del T. lossless en el original— destruirán al formato MP3 porque la capacidad de los discos duros está en alza, las bandas sonoras de las películas en Blu-Ray se codifican sin pérdidas, los iPod comienzan a usarse en los equipos estéreo caseros y Apple podría en cualquier momento pegar el cambiazo y hacer que iTunes codifique sin pérdidas por defecto. ¡Paparruchas, digo yo!

El artículo tiene razón por supuesto sobre la capacidad de los discos duros, Blu-Ray, los iPod y Apple. Y estoy de acuerdo con Neil Young sobre que los codecs de alta calidad tienen su sitio. Pero en la conclusión del artículo —MP3 quedará destruido por los formatos sin pérdidas— los argumentos no son suficientes, por así decirlo.

Los formatos sin pérdidas aumentan de popularidad, especialmente entre la élite de los que comparten ficheros, pero MP3 está aquí para quedarse.

He aquí por qué.

Flash es el futuro

Las memorias flash portables tienen ya la capacidad de los discos duros hace cinco años, y los fabricantes siguen optando por memorias flash en sus reproductores MP3. Es una forma mejor de almacenar música portable, dando mayores duraciones de la batería, diseños más reducidos y en general una más larga vida del producto. Nótes cómo Apple se vuelca en los iPod Touch e iPhone, de relativamente poca capacidad comparado con los clásicos iPod basados en disco duro de 160 GB. Flash es el futuro de los reproductores de audio digitales, y punto. Qué decir de los teléfonos móviles, cada vez más utilizados para escuchar música, y ninguno de ellos equipado con disco duro.

La cuestión es que las memorias flash adecuadas para los reproductores MP3 o los teléfonos móviles hoy en día tienen un límite de sobre 16 GB, y muchos de estos dispositivos salen al mercado con sólo 1 o 2 GB. Esto significa en la práctica que el reproductor MP3 medio actualmente tiene menos capacidad que aquel primer reproductor MP3 basado en disco duro, 5 GB. Menos capacidad significa audio comprimido, MP3, siempre.

A las empresas les gusta ahorrar

Digamos que eres el presidente de una compañía que fabrica reproductores de audio portátiles. Para ofrecer uno que almacena, digamos, 50 discos, ¿preferirías recomendar el uso de formatos sin pérdidas teniendo que gastarte entre diez y cincuenta veces más en el dispositivo de memoria y teniendo además que sacar al mercado un equipo demasiado grande? No lo creo.

O digamos que estás a cargo de un nuevo servicio web de música digital. Entre que te peleas con el código, llegas a acuerdos de negocio y eludes los juicios, tendrás también que comprar espacio en un servidor para almacenar la música. ¿Pagarías diez veces más en concepto de almacenamiento y ancho de banda para darle a tus usuarios audio sin pérdidas cuando la mayor parte de ellos no detectará ninguna diferencia con un MP3. Sin duda no. Lo que me lleva al siguiente punto.

MP3 suena lo suficientemente bien

Estoy de acuerdo en que MP3 no suena tan bien como WMA ó AAC, nuevas tegnologías, por no decir como un buen codec sin pérdidas, que no prescinde de bit alguno durante el proceso de compresión. Pero desde hace algunos años la gente ha elegido la comodidad sobre la calidad de audio, y los fabricantes de hardware de audio han respondido abandonando el mercado entre el escucha medio y el audiófilo que pagará lo que sea por un buen sonido. Incluso si esto cambia y la gente empieza a comprar buenos altavoces y auriculares, cualquier formato que sea un poco más cómodo va a vencer a cualquier formato que simplemente suene un poco mejor. Por cómodo me refiero también a compatible con muchos aparatos lo que, de nuevo, me lleva al siguiente punto.

El mercado de los formatos sin pérdidas está fracturado

El MP3 llegó a nosotros en un momento singular; cuando el mundo empezó a buscar la música en la red. Esto no pasa con los formatos sin pérdidas, los cuales están siendo adoptados en un ámbito mucho más variado. Las opciones son Apple Lossless, Windows Media Lossless y FLAC —N. del T. se omite Monkey's Audio, muy popular en las redes P2P— y todos tienen razones para sobrevivir. Ni Apple va a desaparecer, ni Microsoft, ni por supuesto el movimiento open source detrás de FLAC.

Y sin un formato dominante, será difícil por no decir imposible para fabricantes y tiendas de música, e incluso para quienes la comparten en la red, terminar en el mismo punto. Todos, sin embargo, soportan MP3 sin pestañear.

Los ficheros MP3 se han estado multiplicando alrededor del mundo a un ritmo desmesurado desde tiempos de Napster. Va a hacer falta algo más que las bandas sonoras de los Blu-Ray, los más grandes discos duros o las decisiones de Apple sobre cómo funciona iTunes para desplazar a MP3 de su lugar como formato de audio estándar en la red.

En todo caso, superaremos el audio a 16 bits

Nada dura para siempre. Eventualmente la tecnología nos empujará más allá del MP3 hacia un formato digital que sonará mejor. Pero ese empujón seguramente estará basado en audio de 24 bit, superando la calidad del CD, no basado en ficheros comprimidos sin pérdidas que en realidad suenan idénticos y que son fácilmente superados por un formato mucho más cómodo.

¡Viva MP3! —N. del T. en español en el original—

Visto en Wired.com

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