Sobre la "Ley Sinde", la música y el futuro del Universo conocido

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Antes de empezar a escribir este artículo, dudé sobre la conveniencia, dada la polémica que suscita siempre estos temas, pero creo que es un ejercicio interesante compartir con vosotros mis reflexiones al respecto, que espero que reciban de forma crítica.

Hoy se vota la ley que el Gobierno metió por la puerta de atrás y que regula la penalización de las descargas de Internet con derechos de autor.

Antecedentes

En los últimos 10 años, y sin que la "industria" discográfica haya hecho nada positivo al respecto, han cambiado muchas cosas en el negocio discográfico mundial y en España. La llegada de Internet y el acceso a la información ha facilitado el intercambio de ficheros provistos de derechos de autor, gratuitamente, o con un pequeño coste, y de forma ajena a los canales de distribución que retribuyen a sus legítimos dueños o gestores.

La legislación española, permite el uso y copia de obras con copyright sin la autorización del dueño o gestor del mismo, siempre y cuando no haya ánimo de lucro.

La SGAE, apoyada por el lobby audiovisual estadounidense, y los distintos gobiernos de Estados Unidos, han presionado al Ministerio durante años para fabricar una ley a medida de sus intereses.

Los actores

Alrededor de la declive musical en España, se han dibujado varias posturas, con sus propios intereses y circunstancias:

  • Las compañías discográficas. Lo vieron venir y no hicieron nada. Han basado su negocio en la venta de soportes musicales, ignorando que su verdadera riqueza era el artista. Han perdido su función de banco, en el que costeaban las carreras musicales de sus artistas a cambio de de un 80 % de beneficios. Han llegado tan tarde y han tirado tanto dinero en acciones inútiles, que ahora son meros apéndices de sus propias editoriales.
  • Las sociedades de gestión de derechos. Encabezadas por la SGAE, han presionado e impuesto de forma poco elegante maneras de que, a pesar de que se vendan menos discos, ellos recauden cada año más. Además, lejos de revertir esa recaudación en su masa social y en mejorar la industria que la sostiene, se dedica a absorber instalaciones y negocios que compiten con una gran parte de sus propios socios.
  • Los internautas. Esos somos todos los que usamos Internet, incluidos tú y yo. Al internauta no le importa el paro, la crisis, la manipulación de/a la clase política o temas tan mundanos como el reparto desigual de la riqueza en el mundo. Lo que más nos afecta es que nos limiten el ocio o nos quiten algo que consideramos debe ser gratis por derecho.
  • Los sitios web de intercambio de enlaces. En teoría, son meros lugares donde los usuarios de Internet ejercen su derecho a la copia privada de forma organizada. La realidad es que las webs de intercambio están cargadas de publicidad y lucran, y mucho, a sus dueños. Han hecho protestas de "puertas cerradas" con éxito irregular.
  • Los creadores de opinión. En los últimos años, al calor de todos estos acontecimientos, han ido surgiendo creadores de opinión, más o menos cualificados, aportando su granito de arena revolucionario. Algunos, como Ignacio Escolar, acertaron con el momento que se vivía: Internet era novedad y un medio de promoción, sin la saturación actual. Otros, como David Bravo, le dieron un trasfondo legal, y con libro incluído, a la presión que desproporcionada que ejercía la SGAE en ese momento. Viendo el éxito que proporcionaba meterse con la SGAE, con debates de televisión incluidos, llegaron otros a remolque, entre los que destacaré Enrique Danz, "gurú" patrio de las nuevas tecnologías y Jorge Cortell, más radical que el resto y cuya mecha duró poco. La mayoría de ellos abogaban por música gratis, fuera SGAE y los músicos a vivir de los directos. Obviamente, ellos sí cobran por su trabajo.
  • Los medios de comunicación. Apoyan sin reservas el proteccionismo porque les interesa, y usan sus armas: manipulación y sesgo. Destacable la labor de El País y el, hoy medio desecho, grupo Prisa.
  • Los músicos, artistas e intérpretes. Se les dijo que la música debía ser gratis, que Internet (muy saturada) les salvaría y que deberían vivir de los directos. Son, junto a los autores, el colectivo más olvidado y machacado.
  • Los autores. Ver apartado anterior. Su peculiaridad es que no todos son músicos o intérpretes, así que si no hay forma de lucren con su trabajo.

Conclusiones

He estado tentado de escribir una larga conclusión permenorizando todos los puntos de vista, pero creo es más interesante ver la opinión de una comunidad que se ve afectada directamente, como es la de Hispasonic.

Os dejo dos reflexiones:

  • Me llama la atención es que es, como poco, curioso, que en un país donde la subvención lo copa todo (desde el tomate que te comes hasta el coche que conduces), la música haya sido abandonada a la suerte y a los intereses de unos pocos.
  • La "ley Sinde" probablemente acabará aprobándose, si no hoy, en otro momento, pero sin duda, los mayores perjudicados serán todos los que viven de la música, porque esta nueva legislación sólo acelera el castigo en interés de las grandes empresas y no dignifica la profesión.
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