Dinamarca eliminará para 2016 el dinero "físico", de momento, para comprar ropa, restaurantes y gasolineras. A ello ya hay otros países que también quieren seguir el mismo ejemplo.
Debido, dicen, a la popularidad del uso de los pagos móviles, para erradicar el fraude y potenciar el ahorro.
Así, poco a poco, todo nuestro dinero estará en manos de los bancos (algo bueno porque no hará falta nunca más rescatarlos. No habrá corralitos posibles... leáse con tono irónico).
El narcotráfico, los sobres en negros, las comisiones ilícitas, las limosnas a los sin techos desaparecerán...
A cambio solo tendremos que sacrificar la intimidad de nuestros gastos, desde una chucheria hasta unas zapatillas compradas en un rastrillo o el goce de una noche en un prostíbulo, que inevitablemente quedaran registrados, pesados y sellados para el mejor postor.
Por supuesto los bancos no nos ofrecerán todo este servicio gratuito. Las comisiones, debido al sobrecoste de trabajo y esfuerzo que deberán realizar, subirán. Pero nada, una minucia que tendremos que subvencionar con parte de nuestros salarios o ahorros. Un gasto, por otro lado, que no se yo, si muchas economías caseras podrán permitirse, aunque si alguien lo duda, seguramente el nivel adquisitivo subirá tanto para todos que no nos daremos cuenta de ese pequeño inconveniente (Subirán las pensiones para el creciente número de jubilados, los sueldos de todos los trabajadores, las ayudas sociales para los enfermos, minusválidos y necesitados)
Los empresarios estarán encantados de no tener que pagar sobres en negro ni a empleados que no cotizan todas las horas que trabajan ni a políticos o mafiosos.
No habrá caja en B, ni corrupto que pueda robar sin que su entidad bancaria se entere.
Y esto del "control del dinero" solo es la punta del iceberg
Alguien escribió:
Hace unas semanas apareció la noticia de que tras la aprobación de la nueva ley francesa de servicios secretos, éstos podrán rastrear masivamente datos telefónicos y cibernéticos sin control judicial.
Las operadoras de telecomunicaciones, los buscadores y las redes sociales deberán instalar una especie de cajas negras para detectar cualquier conducta sospechosa. Los agentes franceses, a los que la ley no amparaba en muchas de sus prácticas, podrán ahora, a través de los sistemas Imsi Catcher, captar y registrar los datos de teléfonos y ordenadores de sospechosos y de cuantos estén a su alrededor. También utilizar micrófonos ocultos en lugares privados o balizas para seguir automóviles. Y entrar en domicilios particulares si lo consideran necesario, es decir, a su arbitrio. En sitios como Abu Dabi, Dubai, Qatar y similares, es ya perfectamente factible saber los movimientos de alguien desde que sale de su casa por la mañana hasta que regresa al atardecer, mediante las cámaras instaladas en las calles y establecimientos. También resulta que algunos de los aparatos llamados “inteligentes”, desde televisores hasta tabletas y smartphones, pueden llevar microcámaras incorporadas, por lo que ya nadie nos asegura que no estemos siendo espiados incluso en nuestros salones y alcobas, probablemente sin tener ni idea, sin duda sin nuestro consentimiento.
Alguien escribió:
Hace sólo un par de generaciones, el 1984 de Orwell nos parecía a todos una pesadilla, un infierno. La versión real de eso, sólo que multiplicada por diez, a las generaciones actuales les parece de perlas. No sólo no se rebelan, sino que colaboran.