Todos escuchamos a mucha gente decir eso de que conviven juntos pero no se casan porque no quieren perder la libertad. Pues oiga, yo no veo por qué pierdes la libertad que tú quieras tener por firmar un papel. Claro, que luego esas mismas parejas quieren tener los mismos derechos que los que tienen el papel firmado, quieren cobrar pensiones, herencias.....pues oiga, firme el papelito, que total no es más que un papel que te asegura esas cosas que luego seguro reclamarás, y ya está. De verdad, nunca he entendido el por qué una pareja consolidada puede no querer casarse, pero luego puede querer reclamar cosas cuando le convenga. Si solo es un papel....¿qué cuesta firmarlo?
Casarse no significa ir a una iglesia, ni hacer un banquete, ni recibir regalos....casarse se puede hacer en el juzgado, en el ayuntamiento, en un avión, en un hospital...yo que sé, es solo un acuerdo legal que te evitará luego muchos problemas. Y no me vale lo de que luego es un rollo si se rompe la pareja: el divorcio se puede hacer de mutuo acuerdo, sin litigios. Yo creo que la clave está en la confianza y la comunicación con tu pareja. Si confías en él/ella...¿por qué no vas a querer casarte y evitarle posibles problemas futuros? Bueno, pero esta es una opinión muy personal y por supuesto muy discutible.
Esta opinión tan mía, personal e intransferible

, me lleva a pensar que las "parejas de hecho" no deberían tener todos los derechos de una pareja "oficial".
Yo no pienso casarme nunca por la iglesia (bueno, nunca se puede decir de este agua no beberé, pero no me gustaría nada hacerlo), pero sí lo haría por lo civil.
Y dicho todo esto, ya que muchos estarán pensando que soy una tradicionalista y tal...aquí viene la sorpresa. Una cosa no quita a la otra. Yo estoy a favor del matrimonio civil entre homosexuales. Y además estoy a favor de la adpción de niños por parte de parejas homosexuales. Pienso que ellos tienen que tener los mismos derechos que las parejas heterosexuales.
Respondiendo a lo que se ha planteado por ahí, vale, seguramente la mofa hacia los niños con dos papás, o dos mamás, sea considerable (al principio, porque luego se verá más normal). Pero no lo será más que la mofa hacia un niño gordo, hacia un niño bajito, hacia el hijo del borrachito, hacia el hijo de la mamá soltera todavía en algunos lugares. Todos preferiríamos recibir el amor de unos padres adptivos homosexuales que el abandono de unos padres heterosexuales. Ellos también tienen mucho que dar, yo creo que se les debería dar una oportunidad de demostrarlo.