"ups" escribió:
¿quizá abrí la caja de pandora y chafado el negociete de las puñeteras y absurdas tarjetitas sanitarias? que además ni siquiera sirven fuera de nuestras fronteras, no ya nacionales, sino autonómicas, .
Pues eso no era antes así. Hace unos diez años, más o menos, cuando aún solo venia a Barcelona de vacaciones, tuve una lesión de rodilla. Me llevaron, primero, a Urgencias, donde me atendieron francamente bien, luego fui al médico del ambulatorio donde me mandaron 15 días de rehabilitación y todo ello sin tarjeta sanitaria en Catalunya, solo con la tarjeta de Extremadura. Sin embargo, una vez ya viviendo en Barcelona, unos cinco años después, tuve que ir al ambulatorio para pedir una baja por enfermedad y como aún no tenia la tarjeta sanitaria de Catalunya y aún mantenía la de Extremadura, aquello fue todo un peregrinaje por la administración para que me atendiera un médico. Tuve que ir al Ayuntamiento pedir hora para que me dieran la hoja de empadronamiento ( tuve suerte y no espere más que un par de horas), volver al ambulatorio, esperar turno para que me hicieran una tarjeta eventual, hacer de nuevo turno para pedir hora al médico que me lo dieron hasta el día siguiente por la tarde ... y todo esto con más de 39 de fiebre.
Llegado el momento uno puede acabar preguntándose ¿Qué ha cambiado?, ¿qué ha cambiado en las administraciones de un país para que los usuarios sean los perjudicados? ...
Ahora se cacarea mucho la historia que las autonomías no funcionan, se vocifera que este país es una vergüenza, hay quien hasta se avergüenza de haber nacido donde ha nacido... ¿que es lo que no funciona? ¿el país como territorio o sus gentes como personas de una idiosincrasia particular?.
¿Como nos hemos podido dejar manipular de esta manera? Ya lo dice el refrán: "de aquellos lodos estos barros". Hemos dejado que se asienten y acampen a sus anchas la chusma de caciques tan propio de otros tiempos, aunque habría que preguntarse si alguna vez se fueron o sencillamente cuando tocan las mieles del poder son atacados e infectados por el virus del caciquismo.
A mi lo que verdaderamente me da más que vergüenza es pena de ver que hay gente muy válida en el mundo, grandes investigadores, gente que aporta mucho a la humanidad, ya sea en las artes, en las ciencias, en lo humano y sin embargo este país (y no solo este país) está regido por una minoría de enfermos mentales y de espíritu, mediocres contra los que nos sentimos incapaces de echar porque son como las cabezas de la Hidra, que se le cortaba una y se reproducían dos.