Mi crítica coco_lokística a las teorías conspirativas.
La conspiración (del latín conspiratĭo, -ōnis), definida por la wikipedia del siguiente modo: "Acción o conjunto de acciones realizadas por varias personas con ánimo de unirse contra su superior o soberano, de arrebatar el poder a otro grupo, o de hacer algo con intención de causar perjuicio o daño a alguien que está en una posición consolidada", acaparó mi conciencia y demostró que, llevada al extremo, atenta contra todo principio sano para el cerebro. Esto no significa que el término esté totalmente desvirtuado, porque sí pienso que hay grupos de poder con posibilidades y herramientas para ejercerlo. Mi cambio consiste en no ver el mundo desde una perspectiva maniqueísta y reduccionista, sino como confluencia de variados aspectos que conforman la realidad. Ésta, bajo el prisma de todo buen "consparanoico", se convierte en un "todo o nada", una lucha contrarreloj ante un orden de cosas preestablecido hace milenios y del que somos plenamente partícipes y, por supuesto, cómplices. Además, se convierte en nuestro deber fomentar inquietud entre nuestros allegados, con la finalidad de aliviar la conciencia, siendo, por tanto, buenos cachorros de los pensamientos sectarios.
Seguramente, todo buscador sincero y equilibrado podrá encontrar paz y armonía en sistemas de creencias potencialmente peligrosos; de todas maneras, mi experiencia invita a ponerlos, cuando menos, bajo sospecha.
El dogma sectario está por encima de cualquier vínculo afectivo; todo trasciende, lo importante es "la salvación", reflejada en el caso del cristianismo como purga que discierne entre trigo y cizaña; en otros sistemas, como camino evolutivo por recorrer y del cual puedes, en caso de no alcanzarlo, efectuar una especie de regresión e incluso condena del alma. No es mi intención atacar en este post las diferentes creencias, sino alertar y compartir mis vivencias.
A pesar de que todas las conspiraciones están blindadas para que todo fluya hacia sus doctrinas férreas y disruptivas, un atisbo de desconfianza estaba posicionado en un lugar muy hondo de mí. No me llegaba con esas convincentes explicaciones que daban de la realidad -del todo punto pueriles bajo mi prisma actual-, mi ansia de conocimiento no se quedaba ahí y demandaba algo que no podían ofrecerme. Se produjo una lucha en mi interior y me dí cuenta que la cegazón me estaba invadiendo, que jugaba a ser lo que no era y que pretendía explicar aspectos científicos desde la profunda ignorancia de unos dogmas incomprensibles, salvo por la sombra siempre vigilante de la fe más implausible.
El fenómeno de internet está ayudando a dirimir aspectos psicológicos sublimables del sujeto, para así dar explicación inexplicable (cruel paradoja) de todo aquello que nos propongamos. Dar pábulo a toda la conspiranoia de internet es, cuando menos, un suicidio para la cordura de tu mente. Pasamos de cosas serias a cortapegas de un blog a otro, sin contrastar y eso tampoco puede ser. La consparanoia es muy sencilla de refutar habiendo tanto material deplorable. Hay demasiados "investigadores de la verdad" poco serios que deslegitiman a un 1% que sí lo son. Con salfates y demás chistes a ver quién da crédito a según qué cosas. Hay que comprender que, entre reptilianos y demás movidas, no es sencillo que una persona de a pie, sin demasiadas inquietudes, se lo crea a la primera de cambio.
¿Cómo puede darse crédito a corrientes de opinión que pululan por internet sin tener pruebas suficientes? seamos serios, nadie de nosotros sabrá a ciencia cierta si el holocausto fue un timo o no. Podrán aparecer en internet informes que afirmen que el número de judíos no descendió en esas proporciones y otros que digan lo contrario. En terrenos de religiones y fe, podemos guiarnos por algo intangible que nos haga ver que estamos en lo cierto (a riesgo de que estemos equivocados). Llámese "intuición espiritual". En esos terrenos, tú mismo puedes creer tener pruebas que a otros no puedes demostrar, porque son totalmente internas en tu profundidad. Pero cuando hablamos de temas estrictamente verificables, no podemos aplicar los mismos parámetros que cuando vivimos desde la fe. No puedo tener fe en que el agua es h2o, así como no puedo saber que el holocausto fue un timo porque lo vi en un blog que, a su vez, lo pegó de otro. Me sorprendo lo mucho que se validan conspiranoias ajenas a la religión, para luego, ridiculizar los temas religiosos cuando, en muchos casos, ni en cuestión de fe ni en conspiranoia se tiene un mínimo dato fiable.
Ese pensamiento "conspiranoico - bloggero" de supremacía moral por conocer ciertos hechos me parece execrable, máxime cuando en muchas ocasiones las pruebas son nulas o directamente cogidas por los pelos. ¿Qué hay detrás de ello? ¿en qué te basas para saber en qué grado de sueño está cada uno? ¿algo ponderable? Comparto que casi todos somos borregos, básicamente porque jugamos a saber de casi todo y realmente sabemos de unas poquitas ramas y lo justo. Nos estamos convirtiendo en arquitectos, abogados, médicos, psicólogos... Un batiburrillo auspiciado por la creciente ascensión de blogs y demás páginas web de carácter conspiratorio. ¿Se puede decir que se están creando ciudadanos críticos con el sistema por difundir las megaconspiraciones? seguramente, pero si se acaba convirtiendo en una moda, en "peleas" por ver quién saca la mejor foto de un chemtrail, en a ver quién es más sabio y quién más borrego, por establecer especies de facebook-prensa-alternativa con filtrado estricto de lo que allí se publica (amparados en la "libertad" de expresión)... estamos sustituyendo un reinado totalitario por mini periódicos virtuales donde se elimine toda disidencia de pensamiento, se eliminen comentarios y todo ello, como dije antes, se ampare en que "es mi sitio y hago lo que quiero". Si nos basamos en el ego personal de no querer que nuestros pensamientos y actuaciones queden en entredicho por estar errados, por encima de la posibilidad de compartir con los demás que quizá nuestro error sea compartido y así podamos ganar todos, propagaremos fanzines con nuestra banderita de ser de luz consciente y libre, pero en nada apoyaremos a la libertad.
Comprendo que también hay límites y no se debe tolerar que te venga cualquiera a llamar de todo sin sentido, hasta ahí llegamos. Parece que andamos como los niños pequeños, haciendo una competición de a ver quién está más perdido y a ver cuánto puedo desacreditar al resto. Si la cosa va de eso, desde ya me retiro de ese mundo de tontería, tras darme cuenta que la disidencia lo único que desprende es ganas de sentirse por encima (curioso, lo contrario de lo que reclamas en ese ser humano idílico). Si tú eres claro y tienes la valentía de ir contra muchas de las cosas que defienden tus amigos (algo que está muy bien) yo también tengo la claridad de expresar lo mío, sabiendo que puede no sentar muy bien, porque parece que no importa tanto saber la verdad como saber que sólo la tienes tú (todo ello maquillado por falsa humildad, que es la más sutil). Me voy de que no sé nada, aunque mis comentarios indiquen que estoy opinando con vehemencia y sabiduría incluso de ingenierías que quizá no vi ni de lejos, pero en el nuevo mundo de la internet, todo vale. En algún momento, todos podemos comportamos así, como pequeños totalitarios.
Responder
Citar