Sintetizadores

Behringer anuncia más sintes clásicos y la familia Curtis responde

CEM3340
El chip CEM3340, en el centro de la polémica

Uli Behringer ha entrado como un elefante en la cacharrería de los sintetizadores analógicos. La tormenta se desató a principios de marzo, con el anuncio de un posible clon de Minimoog, confirmado poco después. Evitando cualquier declaración o nota de prensa oficial, publicando mensajes en foros, el dueño de la gran empresa alemana ha puesto finalmente las cartas sobre la mesa: gracias a la ingeniería inversa, promete haber conseguido clones 100% exactos de los chips CEM, presentes en muchos sintes clásicos.

A partir de ahí, según él mismo dice, se están preparando otras muchas réplicas. La lista puede abarcar iconos como el ARP 2600, OSCar y nada menos que el monstruo polifónico Oberheim OB-Xa, cuya marca ya está en manos de Behringer —un dato revelador descubierto por Synth Anatomy—. Hay mucha especulación, pero el Facebook de Behringer habla de cuatro equipos de desarrollo de sintetizadores trabajando "on fire" en más de 20 productos, tanto reediciones de clásicos como nuevos instrumentos, que incluirían también cajas de ritmo.

Uli alega que las patentes industriales de esas máquinas y componentes han expirado ya, y por tanto están en el dominio público, así que pueden copiarse y ponerse a la venta. Sin embargo, la propiedad intelectual de las marcas y nombres comerciales sigue en poder de sus titulares. Esta es seguramente la razón por la que Uli, cuando habla literalmente de Minimoogs y chips CEM, hace sus declaraciones a título personal. En cualquier caso, no le hará falta utilizar los nombres originales cuando comercialice las réplicas: si copia el diseño de los paneles como parece haber hecho con el Minimoog, todos sabremos a qué original está clonando.

Lo cierto es que Uli Behringer no está descubriendo la pólvora; otros han fabricado, y fabrican, clones de analógicos vintage. En el año 2000 la propia Behringer adquirió Coolaudio, una compañía especializada en chips a la que se encargó precisamente la fabricación de réplicas vintage, algunas de ellas utilizadas en modelos de Dave Smith y Elektron. Sin embargo, la insólita difusión que ha conseguido y su falta de remilgos están provocando una enorme polémica entre los usuarios —como podrás ver en nuestra encuesta—.

También empieza a levantar ampollas entre los propios fabricantes. La reacción más llamativa hasta ahora es la de Mary Curtis, viuda de Doug Curtis —diseñador de los chips CEM y fallecido a causa del cáncer en 2007—. Estas eran sus palabras en Facebook; tenéis la traducción inmediatamente después:

Muchos de vosotros, activos en foros de sintetizadores, nos habéis contactado recientemente a causa de las afirmaciones de otra compañía acerca de la producción de chips VCO equivalentes al CEM3340 que se utilizó en muchos sintetizadores legendarios.

Para evitar cualquier confusión, sabed por favor que sólo hay un fabricante del auténtico CEM3340 diseñado por mi fallecido esposo, Doug Curtis. Cualquier afirmación, uso de ese nombre de producto, o uso del nombre Curtis Electromusic por otras compañías, se está haciendo sin permiso de OnChip Systems (nuestro nombre corporativo actual) o la familia Curtis.

Del mismo modo que Doug se habría sentido abrumado y muy feliz al ver el legado del que disfrutan sus productos, os podemos asegurar que, como persona de la máxima integridad, estaría profundamente entristecido por el intento de otros de comerciar en su nombre y hacer afirmaciones sin fundamento sobre la equivalencia con sus invenciones originales.

En su memoria, y con gratitud a la comunidad de músicos y entusiastas de los sintetizadores, la familia de Doug está comprometida en hacer que los diseños auténticos estén disponibles, según se presente la demanda. Gracias por vuestro apoyo continuado al legado de sintetizadores analógicos de Doug.

Mary Curtis y nuestras hijas, Ashley y Julia

Sin duda el trago debe ser amargo para OnChip, que anunció la reedición oficial del CEM3340 hace sólo unos meses. Ahora bien, el tono ofendido y hasta dramático de Mary Curtis contrasta con el orgullo que sentía hace poco al ver su marca en la publicidad de Dave Smith, con quien llegó a un acuerdo para mencionarla expresamente:

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