Sintetizadores

Melbourne Instruments Nina, ¿revolución o anécdota?

Melbourne Instruments presenta en NAMM su primer producto: un sintetizador que como elemento innovador incorpora encoders motorizados que permiten un 'total recall' físico. Llamativo sin duda.

Desde Australia (no podía ser de otra forma con ese nombre) llega este Nina que se presentaba ayer viernes con un prototipo totalmente funcional a disposición de los visitantes del NAMM, después de haberse anticipado hace unos días con los clásicos 'teasers'. Se trata de un sintetizador híbrido analógico-digital multitímbrico y su característica distintiva es el que todos los controles de tipo 'potenciómetro' son en realidad codificadores rotatorios motorizados.

Gracias a ello, al cargar cualquiera de sus sonidos los controles se sitúan velozmente en la posición correspondiente a ese sonido y se puede tener una realimentación visual inmediata de cómo está creado, para poder a continuación modificarlo al gusto. Cualquier automatización que dejemos registrada en un secuenciador o DAW será reflejada de inmediato en el panel, con la correspondiente coreografía de los controles. El sistema motorizado es también aplicado para reflejar sobre el panel la transformación (morphing) entre dos sonidos desde un único control, otra de las posibilidades que ofrece este Nina.

Comentan de hecho que el diseño nació precísamente de la búsqueda de este tipo de interfaz. Aprovechan codificadores ópticos sin contacto. Algo que, ante la enorme demanda de movimiento que previsiblemente van a sufrir, es buena noticia para evitar un desgaste prematuro que resultaría inevitable con los basados en contacto físico. Y la primera idea era la de montar un sistema monofónico, que luego ha ido mutando a la actual en la que se ofrecen 12 voces de polifonía.

En la arquitectura de la voz encontramos tres osciladores bien diferentes, y que parecen haber querido incorporar un poco de cada mundo. El primero es un oscilador analógico, con forma de onda contínuamente variable entre triángulo y diente de sierra. El segundo un oscilador basado en FPGA. Lo de FPGA es solo una mención al tipo de circuitos digitales en los que se implementa, pero las opciones de diseño y por tanto de resultados son amplias. Ya hemos conocido osciladores creados con FPGAs en otros modelos y que es una estrategia que ha demostrado muy buenas posibilidades cuando está bien resuelta pero también no pocos problemas en algunas implementaciones, por lo que habrá que ver qué tal es en esta ocasión. Finalmente el tercero es un oscilador wavetable, de nuevo digital pero creado con un procesador más convencional, que admite también reproducción de muestras, aunque sobre esto último hay tan pocos detalles en este momento que ni siquiera estamos seguros de si está desarrollado o es algo que está en la lista de mejoras hacia el producto final.

El filtro, analógico, es un 'ladder' de 24dB/oct, un filtro en escalera y con resonancia basado en transistores y no en diodos o en OTA como otros. Como característica destacada y siempre bienvenida en un analógico, es posible llegar a un nivel importante de saturación en el filtro para forzar su comportamiento no lineal.

Completan la descripción dos envolventes, LFO, efectos digitales, y una matriz amplia de modulación para enlazar cualquier fuente de modulación con cualquier destino, así como unas posibilidades generosas relacionadas con el posicionamiento estéreo de los sonidos.

En el aspecto estrictamente de síntesis, las posibilidades no son malas con esa combinación de tres osciladores y filtrado, pero por otra parte son también muy estándar. Los resultados sonoros que pueden esperarse son de nuevo, clásicos, con la limitación a dos envolventes o un LFO, o la ausencia de modulaciones a nivel audio (más allá de un 'xor' que ha sido siempre un sustituto pobre de un verdadero modulador en anillo, y la opción de 'sync').

Para los virtuosos de la programación, la parte digital de Nina, que se ejecuta en una Rapsbeey Pi, está disponible como código abierto, y el fabricante anima a que los interesados puedan modificar y extender las capacidades con las que nace. Nace o nacerá, porque esta presentación actual sucede como anticipo de una inminente campaña de crowdfunding a través de la que piensan orientar la fabricación.

Nos queda la duda, y de ahí el titular, de cómo evolucionará esta idea de Melbourne Instruments. Si se trata de una propuesta revolucionaria que se extenderá también hacia otras marcas o quedará como una anécdota más en la historia de los sintes. No sé cómo lo veis vosotros, de hecho me encantaría conocer vuestra opinión. Personalmente no veo tantas ventajas, y sí un posible encarecimiento importante (el precio es todavía una incógnita), en ese despliegue motorizado, que por más que sea llamativo no termino de ver necesario. Pero estamos en unos tiempos en que se busca mucho lo llamativo y no siempre se concentra la atención en lo necesario.

Más información | melbourneinstruments.com

Melbourne Instruments Nina
Nina
melbourneinstruments.com

Pablo Fernández-Cid
EL AUTOR

Pablo no puede callar cuando se habla de tecnologías audio/música. Doctor en teleco. Ha creado diversos dispositivos hard y soft y realizado programaciones para músicos y audiovisuales. Toca ocasionalmente en grupo por Madrid (teclados, claro).

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