Roland hará rugir los motores de los coches eléctricos

GLM, una empresa de fabricación de coches deportivos eléctricos vinculada en sus orígenes a la universidad de Kyoto, ha introducido la tecnología Roland SuperNatural en un módulo para su vehículo ZZ. Verá la luz en otoño.

Para cualquiera que haya montado en un vehículo eléctrico, una de las sorpresas es la desaparición del ruido que acompaña a los motores tradicionales. Algo que yo tildo de agradable, pero que por lo que parece no lo es para todos.

Ese silencio que más de una vez ha dado un buen susto a los peatones ante la no anunciada llegada de un coche, es también un elemento irritante para algunos conductores, deseosos de vivir una experiencia completa al volante que hoy por hoy reclama todavía en nuestra memoria el necesario 'rugido' y la realimentación sonora de los esfuerzos que realiza el motor. Al igual que retirar el sonido de una película la deja muchas veces desinflada, esta pérdida de sensaciones acústicas deja a algunos conductores decepcionados.

Sin llegar a los extremos de esos motoristas que eliminan el silenciador y nos regalan a los peatones un petardeo bien molesto al que ellos son bastante más ajenos desde su posición y con el apantallamiento que provoca el casco, lo que GLM incorpora en ZZ es un sistema de generación de sonido Roland que reproduce a través del sistema de audio del coche sonidos creados específicamente para ofrecer un espacio sonoro propio que acompañe la conducción de estos vehículos deportivos.

La articulación que permiten los sintetizadores actuales, como en el caso del sistema SuperNatural de Roland, permite ir mucho más allá de la mera reproducción de muestras y obtener un sonido que reacciona en función de la velocidad (no MIDI, sino la del vehículo) y los esfuerzos a los que se somete el motor, así como a la presión sobre el acelerador. Hay diversas familias de sonidos disponibles que el usuario puede seleccionar, incluyendo algunos que se publicitan como 'neo-futuristas', muy propio de un público nipón tan apegado a ese tipo de concepto.

El peso de esta opción es de poco más de un kilo y sus medidas 110x250x62 (mm). Lo que no sabemos es si veremos este conjunto de sonidos en alguna próxima biblioteca o sinte Roland. En caso contrario, para poder escuchar el resultado me temo que comprar el coche, a la vista de su aspecto, puede convertir este pequeño módulo en uno de los sintes de propósito específico más caros del mundo. Bromas aparte, para que veáis que la noticia es verdad, podéis visitar este enlace.

Pablo Fernández-Cid
EL AUTOR

Pablo no puede callar cuando se habla de tecnologías audio/música. Doctor en teleco. Ha creado diversos dispositivos hard y soft y realizado programaciones para músicos y audiovisuales. Toca ocasionalmente en grupo por Madrid (teclados, claro).

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