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Lo que los DJs ya no quieren ver en su equipamiento

En ocasiones parece que los fabricantes de equipamiento para DJs hacen oídos sordos a todo aquello que los usuarios y especialistas tienen que decir respecto a los productos que ya han lanzado o lo que les gustaría ver en productos futuros, ya que no dejan de aparecer una y otra vez dispositivos con las mismas carencias sin resolver, funciones y complementos que a nadie le interesan, o errores en la planificación de la entrada al mercado del producto.

Hoy nos ponemos totalmente del lado de los usuarios, de los DJs profesionales, aspirantes a profesionales, amateurs de fin de semana o de fiesta con los amigos, que una y otra vez sienten frustración porque compran algo que por desconocimiento o desinformación no termina de cumplir con los esperado, o que no dejan de ver cómo sigue llegando al mercado productos que no comprarán porque no es lo que necesitan y siguen esperando que lleguen. Y si nos dejamos algo, nos lo podéis detallar en los comentarios, porque a fin de cuentas este artículo es en gran parte fruto de lo que la gente piensa y no sólo de la opinión del editor que escribe.

Diminutos controles de pitch/tempo

El control de pitch –aunque actualmente sería más acertado llamarlo control de tempo– en forma de fader lineal es una más de las herencias recibidas en el equipamiento DJ desde el origen de los platos Technics y su fader lineal de 100mm. Aquel dispositivo analógico tenía la suficiente precisión para que con el adiestramiento y la práctica adecuada un DJ pudiera “clavar” una mezcla durante minutos con dos giradiscos. Los primeros reproductores de CD de Pioneer incorporaron el mismo tipo de control para esta función, y aunque inicialmente tenían una resolución mucho menor que su contrapartida analógica, con los años los reproductores de CD y archivos digitales han logrado una precisión de 0.01% dentro de esos 100mm de recorrido.

Sin embargo en los controladores DJ diseñados para ser usados con software el control de pitch/tempo no ha recibido la misma atención por parte de los fabricantes. Los últimos años han aparecido dispositivos en los que este control queda reducido a un fader de 60 o 50mm, lo cual si se une a la insuficiente resolución del protocolo MIDI nos da como resultado un pobre control de muy baja precisión y dudosa utilidad que aboca a los usuarios a usar directamente la función de sincronía automática. ¿Para qué sirven entonces? En muchas ocasiones creo que sólo sirven para justificar que el controlador es para DJs.

Controles de 100mm con MIDI de alta resolución no son tan caros de implementar y aunque tampoco llegan a la misma precisión que la de un reproductor autónomo, ofrecen sensaciones de control mucho mejores, e incluso sirven para que la gente practique el acompasamiento musical de manera manual, algo que siempre viene bien saber por si algún día tienes que trabajar con equipo sin Sync.

Controles de mezcla incompletos

El channel strip de un dispositivo de mezcla o de control de mezcla de sonido para DJs debe constar de control de ganancia, controles de ecualización de al menos tres bandas, control de volumen, y a ser posible un control de filtro –esto último no es indispensable pero sí es algo bien pensado para los tiempos actuales–. Cualquier otra cosa es dejar el producto a medias.

Cuando no hay controles de ganancia o la ganancia es un control compartido con la EQ, o cuando hay sólo dos controles para la EQ, o el filtro nuevamente es algo compartido con otro control, entramos en el campo de los productos incompletos. La justificación de que un producto así es para principiantes empieza a no tener sentido; los principiantes cada vez más buscan productos que aunque sean baratos puedan reflejar –que no igualar– de la manera más parecida la experiencia de trabajo de un equipo profesional. Al final más que para principiantes, los productos así quedan relegados para simplemente aficionados sin ninguna aspiración profesional, que buscan algo con lo que poner música en fiestecitas con amigos, y la gente así ya tiene como opción una buena cantidad de aplicaciones baratas para instalar en un buen móvil o una tableta y jugar a ser DJ por poco dinero aprovechando lo que ya tienen.

Jogwheels sin fundamento

Los jogwheels son otro elemento heredado de la era del giradiscos. Sí, esta afirmación parece extraña, pero el hecho de que el DJ manipule la música con algo que gira ha hecho necesario seguir con esa “tradición” al pasar al terreno digital, con lo que seguimos teniendo elementos giratorios para imitar el control que antes se tenía sobre el vinilo. Pero ojo, no todo lo que gira sirve para lo mismo.

Tanto en reproductores de CD de gama media y baja como en controladores de las mismas gamas encontramos jogwheels que prácticamente no sirven para nada y consumen una enorme cantidad de espacio en la superficie de control del dispositivo. Lo único que hacen bien es avanzar y retroceder la canción, pero nada más. Es alucinante la enorme cantidad de jogwheels que podemos encontrar que tiene un enorme lag cuando los sueltas y tardan una eternidad en enviar el comando necesario para reanudar la reproducción, lo cual los vuelve inservibles para el scratch. Otros tienen una exagerada respuesta cuando se emplean para funciones de pitchbend y hay que moverlos milimetricamente para acompasar canciones, volviendo a abocar al usurio al uso obligatorio del Sync –el Sync no es malo, lo malo es la obligación de usarlo–. Por otra parte tienen la mayoría una enorme superficie que sólo vale para poner la mano encima.

Aquí debo reconocer que es una de las marcas más caras la que ha logrado hacer del jogwheel algo francamente útil. Pioneer en su gama alta de reproductores emplea jogwheels con resistencia ajustable, mecanismo de sensibilidad a la presión, display interior, iluminación exterior para dar feedback de estados de reproducción, amén de una precisión realmente buena. Sí, son grandes y ocupan mucho espacio, pero sirven para algo más que para mover una canción adelante y atrás. Y esta filosofía es la que otros fabricantes deberían seguir, y estoy seguro de que podrían aplicarla sin que resulte excesivamente caro.

Numark ya ha anunciado un nuevo controlador de gama media con displays en el interior del jogwheel, Hercules –parece mentira que tenga que venir de esta marca– ya ha experimentado con jogwheels con mecanismos de sensibilidad a la presión y con displays internos en controladores baratos, y no les han salido tan mal. La desaparecida Vestax probó con jogwheels de dureza ajustable y display interior… En general todas las marcas deberían plantearse en mejorar mucho la implementación de los joghweels, y si no van a hacer nada con ellos que merezca realmente la pena, que los quiten y los cambien por una tira táctil como ya hizo Native Instruments.

Conectores en los laterales

Esto es algo que escapa totalmente de la lógica, aunque por suerte es sólo frecuente en dispositivos controladores de gama baja. La extraña tradición de colocar las conexiones de audio, micrófono o USB en los laterales del controlador no atiende a ningún motivo ergonómico o eminentemente práctico, de hecho es un problema, ya que en ese lado del controlador necesitarás un espacio libre para poder pasar el cable y que el conector no se doble. Es además contradictorio que esto se implemente en controladores pequeños que supuestamente ocupan poco espacio, ya que al ubicar las conexiones en los laterales realmente necesitas más espacio físico en la superficie donde ubicas el controlador.

Lo extraño es que el primer fabricante que recuerdo que hizo esta jugada –que alguien me corrija si me equivoco– fue uno de los más experimentados: Pioneer con su controlador DDJ-WeGo. Esto luego fue imitado por otras marcas como Gemini, Numark o Korg –estos últimos sólo pusieron el USB ahí–. ¿Todo el mundo copió ciegamente a Pioneer sin pararse a pensar en lo incómodas que son ahí las conexiones?

Salida de auriculares en tamaño único

Esto es algo que ciertamente muchos fabricantes ya van corrigiendo, pero que en ciertas ocasiones plantea un pequeño problema que te hace tirarte de los pelos –si tienes–. Los fabricantes de auriculares normalmente sacan a la venta todos los modelos para DJs con conector de 3.5mm e incluyen un adaptador a 6.35mm. Si vas a pinchar a un sitio donde la conexión de auriculares es únicamente de 6.35 –lo habitual– y olvidas o pierdes el adaptador, estás vendido. Está claro que puedes pedir a otro DJ que te preste un adaptador, o quizá habría que apelar a la responsabilidad que se le supone a un DJ profesional y decir que quizá nunca debería perder el adaptador o que debería disponer de varios, pero si el equipo tiene dos conectores para auriculares en los dos tamaños estándar no existiría nunca este problema. Además, tener dos conexiones de auriculares en ocasiones puede hasta facilitar las transiciones entre DJs o los B2B.

Interfaz de audio de 16 bits y 44khz

Con los tiempos que corren empieza a ser una cuestión directa de racanería pura y dura que un controlador DJ o una mesa de mezclas digital venga con un interfaz de audio incorporado con una resolución de 16 bits y 44khz. No es tan caro incorporar conversores de 24 bits y subir la resolución hasta los 48khz, y la mejora en el audio la puede percibir cualquiera que emplee unas escuchas mínimamente decentes. La excusa de que hay gamas altas y bajas ya no sirve hoy en día, si marcas como Native Instruments han logrado incorporar un interfaz de audio de 24 bits y 96khz en algo como un Kontrol Z1 –y suena realmente bien para lo que vale– es tremendamente ridículo que otro fabricante pretenda venderte un controlador de 400€ y siga montando una interfaz 16/44.

Platos giradiscos de bajo coste

Nunca he tratado de esconderlo en mis críticas al equipamiento: los platos giradiscos que actualmente no sean unos Super-OEM o unos Technics bien mantenidos, sencillamente no merecen la pena para pinchar. Y aquí entran tanto los platos de correa como los platos de tracción directa con motores de bajo par motor –todos ellos fabricados en Asia por Hanpin Electron–. Pueden ser platos interesantes para la escucha de vinilos o la digitalización de los mismos –aunque para digitalizar son más recomendables platos con menos fluctuaciones en el pitch–, pero que a la hora de emplearlos para pinchar no ofrecen una experiencia real de lo que debe ser un plato profesional:

  • Mayores fluctuaciones en el pitch que un plato profesional.
  • Tiempos de arranque más lentos.
  • Control de menor precisión al manipular directamente la bandeja por la poca fuerza del motor.
  • Brazo de poca calidad que recoge todo tipo de vibraciones y que no estable frente a manipulaciones como el scratch o el backspin.
  • Aislamiento de mala calidad o inexistente en el cuerpo del plato.
  • Electrónica barata con mala resistencia al paso del tiempo.

¿Cómo reconocer estos platos? Ya lo hemos dicho en otras ocasiones pero lo repetiremos:

  • Los puntos de la bandeja para la luz estroboscópica tienen dos líneas de puntos gruesos, y no sirven para observar velocidades intermedias, sólo para el 0%.
  • Cableado soldado.
  • Un único rango de pitch.
  • En las especificaciones suelen indicar que el par motor está entre 1 y 1.5kg/cm.

Ya sabes lo que son. Ahora no vuelvas a pensar en comprar uno.

Software que a nadie le interesa

Cuando la gente compra un nuevo hardware siempre espera que venga acompañado por una licencia de software que le permita sacar el máximo rendimiento al equipamiento que ha comprado. Los problemas llegan cuando el software que incluyen es o bien totalmente desconocido, o una versión extremadamente recortada de algo popular.

Cosas como el software DJuced que incluye Hercules y del que todo el mundo huye, que Allen&Heath durante una temporada regalara Mixvibes Cross LE –versión recortada de un software minoritario–, o que lo incluido sean versiones “LE” de Traktor o Virtual DJ junto con un bono de descuento para la versión completa, son decisiones de las marcas en las que no se ha mirado por el interés del usuario. Los programas de uso minoritario no tienen por qué estar mal, pero siempre pienso que un software minoritario debe ser una elección personal; por otra parte las versiones recortadas de software sencillamente ofrecen experiencias de usuario también recortadas que sólo tienen como pretensión que el usuario utilice el bono de descuento para adquirir la versión completa porque necesita una función que no tiene. O algo peor, que termine utilizando una versión pirateada del software completo. La peor situación es cuando una compañía regala la versión completa de un software con el hardware “a temporadas”, durante dos meses regalan el software, después seis meses regalando una versión recortada, después otra temporada regalando la versión completa… Se termina creando una distinción entre usuarios que pagaron lo mismo y recibieron distintos productos finales al fin y a la postre, y por otra parte dejan claro que si quieren pueden regalar tantas licencias como quieran.

Las compañías que fabrican software y hardware deberían incluir las licencias de su software completo y tomarse el desarrollo de su software como una inversión para comercializar el hardware, y no como una herramienta para exprimir la obtención de beneficios. Quizá de esta forma lograrían una mejor implantación de su plataforma; al no hacerlo muchas veces logran lo contrario de lo que pretenden, y es que haya usuarios usando su hardware con software pirata de la competencia. Las compañías que sólo fabrican hardware deberían olvidarse de regalar versiones recortadas de software de otras empresas, e incluir bonos que supongan una inversión muy pequeña en software –aproximadamente el 30% de la licencia completa–. Muchos nuevos compradores de hardware para pinchar son personas jóvenes, frecuentemente estudiantes, que no se pueden permitir grandes gastos en software y que recurren fácilmente a la piratería cuando no pueden pagar las licencias. A las propias compañías les conviene vender una licencia por muy poco dinero antes que no vender ninguna.

Hardware y software con funciones exclusivas entre sí

Evidentemente todas las marcas quieren proteger sus inversiones en desarrollo, pero cuando haces un producto carísimo que sólo puede ser aprovechado con un software concreto, y viceversa, la utilidad es cuestionable. Ejemplos de esto los tenemos en grandes marcas, repasemos unos cuantos:

  • Los Remix Decks de Native Instruments sólo pudieron emplearse adecuadamente durante largo tiempo con el controlador Kontrol-F1. Posteriormente la función quedó liberada y podía emplearse con cualquier controlador MIDI. El Kontrol-F1 no tiene nada de especial, simplemente se comunica con Traktor empleando el protocolo propietario NHL de Native Instruments, que es lo que emplea en lugar de MIDI para los Remix Decks. Situación similar se ha dado con los Stems y los controladores con pantalla de NI.
  • Pioneer ha vetado en su software Rekordbox el poder mapear cualquier jogwheel que no sea de un controlador fabricado por ellos. El resto no son dignos.
  • Ya os hemos hablado de cómo Pioneer primero lanzó su gama Nexus 2 sin compatibilidad alguna con nada que no fuera Rekordbox y actualmente trabaja con Traktor y Serato para ofrecerla.
  • La moda de las pantallas en controladores ha llevado a Pioneer, Native Instruments y Numark a fabricar diferentes dispositivos con pantallas, y cada marca sólo hace dispositivos aprovechables con un sólo programa. ¿De verdad nadie pensó en lo práctico que sería aliarse para crear un estándar para este tipo de dispositivos y que fabricantes y usuarios se beneficiaran de cierta libertad?

Pero hay más…

Aunque he tratado de listar la mayoría de elementos que los DJs ya no quieren encontrar en su setup, seguramente me he dejado algunas cosas. Y es aquí donde queremos contar con vuestra opinión.

¿Qué elementos encontráis habitualmente en nuevos productos que ya no queréis ni ver? ¿Qué tipo de productos ya no son necesarios o sólo lo serían si mejoran mucho? ¿Qué situaciones desagradables habéis encontrado al comprobar que un producto no es como se esperaba? Contadlo todo en los comentarios, estamos deseando leerlo, y el resto de DJs también.

Teo Tormo
EL AUTOR

He trabajado como productor musical y discjockey. Desde hace años investigo y analizo la tecnología musical aplicada al DJ, buscando siempre las herramientas más innovadoras y observando su impacto en la industria musical.

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