Magacín

Voces estrella o estrelladas

Cantante
Pedro França/MinC

Cuando por primera vez llegó a mis manos un disco del grupo sueco ABBA, se me abrieron las puertas a un mundo en el que sentí que las canciones eran reales, melódicas y en las que el intérprete transmitía un sentimiento verdadero. Tres artistas más llegarían después a mi vida para reventarme el cerebro: The Beatles, Iron Maiden y una voz angelical llamada Donna Summer.

Creciendo en Lima con una educación muy limitada del idioma inglés, apunté mis oídos hacía las melodías, si bien no entendía las letras. Esto me permitió prestar mucha atención a detalles muy importantes como la entrega e interpretación de los cantantes. Algunos me cautivaron, como Freddie Mercury, Ronnie James Dio, Ian Gillan, John Lennon, Raphael, Ann Wilson, Donna Summer y el tremendo Nino Bravo. Pero mientras empezaba a afinar el oído a estos intérpretes, comencé a escuchar más allá. Me preguntaba entonces cosas como ¿quién hace los coros en "Pretty Woman" de Roy Orbison? o ¿quién es esa mujer que raspa el cielo en "Gimme Shelter" de The Rolling Stones?. Ahí empecé a escuchar de una manera diferente. Ya no era sólo la canción, sino también cada instrumento y cada voz, para descubrir así que era lo que quería expresar cada músico en su performance.

Me di cuenta que una canción nace de diferentes maneras: como una colaboración entre amigos, o como la expresión artística de una persona tocando la guitarra en la sala de su casa. Pero lo que escuchamos en un trabajo discográfico expresa aún más. Hay un complemento en la interpretación que contribuye cada músico hacia el tema, la manera cómo lo oyó y cómo sintió que podía complementarlo. Cada elemento añade una firma propia a la canción por parte de los músicos involucrados y son esos complementos los que estoy siempre atento a escuchar.

En mi carrera como productor musical, he usado diferentes ejemplos de cantantes e instrumentalistas en diversos arreglos para los artistas con quienes he trabajado. Con algunos músicos que tienen gran musicalidad, el resultado ha sido increíble. Como cuando junto al gran Mariano Liy capturamos unas líneas de bajo a lo Rolling Stones para un disco de la cantante de folclore Eva Ayllón. Otros no tan lúcidos pueden destruir el gran momento que está alcanzando una producción, como cuando trabajé con una chica —llamémosla Ricitos de Oro a pesar de que es lacia— que quería cantar pop. Al pedirle a Ricitos que ejecutara alguna línea vocal como mi amiga Chaka Khan, me percaté de inmediato de dos cosas: primero, no puedes pedirle peras al olmo, y segundo, la mayoría de estos "cantantes" de ahora no tienen la menor idea ni referencia de dónde y cómo aparecieron los grandes cantantes que son una gran influencia para todos.

Y es que el "vocabulario" musical no es sólo para los instrumentalistas. Como pedirle al baterista que toque el beat de Bo Didley durante el puente, o al guitarrista que aporte un toque y sonido como el de The Edge de U2, o que el tecladista no ejecute el órgano con un sonido muy Steve Winwood y que suene más a un disco de Bob Marley. No, claro que no, ese vocabulario también es para los cantantes.

Con mucha pena empecé a darme cuenta que la gran mayoría de los nuevos "cantantes" si acaso han visto por ahí algún video de Christina, un par de Britney, quizás alguno de Mariah y con suerte uno de Whitney. Y ¡ya!. Eso es todo. Y para colmo, solamente por YouTube. Y es que ahora creen que exagerar el melisma —cantar una sola sílaba de texto moviéndose por varias notas musicales en sucesión— y gritar los hace grandes. ¡Por el amor de Dios!.

Ahí los ves desfilando por esos “programuchos” de La Garganta, Ya No Sé Que Cosa Idol, Yo No Soy Nadie, etc., donde hasta algunos "jurados" pecan de inocentes. Recuerdo cuando vi a Keith Urban que le decía a Yeylo: "que fácil se impresionan cuando alguien viene y exagera esas escalas". ¿Porqué no todos los jurados pueden ser como Randy Jackson o Simon Cowell?. Parece una enfermedad de niñas melodramáticas como Kamila o las 4 divas que maúllan esa cancioncita "Aquí Estoy Yo". Y lo peor es que la música más estéril es la que más impresiona al oído popular.

20 Feet From Stardom

Paseando por México hace unas semanas, mi amigo Jorge me mencionó la película "20 Feet From Stardom". ¡Eureka!, ahí están las respuestas. Toda persona que esté pensando seriamente en ser cantante debería verla y usarla como su Biblia y descubrir no sólo a Darlene Love & The Blossoms, Merry Clayton o Gloria Jones, sino también el por qué cantan así. Como ellas mismas lo cuentan, "todo lo aprendimos en la iglesia cantando Gospel... y no sólo cantábamos sino que cantábamos bien". Gloria Jones recuerda: "de joven pensaba que todo el mundo podía cantar, pero después cuando crecí me di cuenta que no todos son cantantes, que es un don que tienes que compartir con el mundo".

La manera como lo veo es que no todo el mundo puede cantar. De aquellos que pueden hacerlo un poco, no todos pueden afinar. De aquellos que cantan y afinan, no todos tienen una gran voz o una voz especial. Y de los que sí la tienen, no todos pueden interpretar realmente el sentimiento de una canción. Pero aquellos que pueden hacer todo eso, están en el mismo grupo de Freddy, Sir Paul, Nino o Juan Gabriel. Ya lo decía Sting, "algunos tienen esa idea de que pueden ir a American Idol y ser unas estrellas, pero con ello se saltan un componente espiritual de lo que hacemos y que no tiene nada que ver con el éxito, y ese éxito que consiguen es sumamente delgado". Según cuenta Quincy Jones, la mismísima Aretha Franklin practicaba cada línea como 20 veces hasta que le saliera como ella quería y de ahí recién pasaba a la siguiente línea. Eso es profesionalismo, ¿por qué ser menos exigentes con uno mismo?.

Hay que seguir trabajando. No podemos poner la vara del estándar muy abajo, tenemos que desconectarnos del Auto-Tune y preocuparnos más por conseguir esas voces que realmente cantan e interpretan. Ahora cualquier modelito ya quiere cantar: "soy y hago lo que quiero". La más reciente expulsada de Esto Es Batalla también está amenazando con saturar las pocas redes disponibles para artistas de verdad con su nuevo sencillo.

Ricitos De Oro tenía un productor ejecutivo que no era más que un director de videos anti-musicales y que también quería producir su voz. Recuerdo la vez que me dijo: "a Ricitos la puedo hacer llorar cuando quiera". Lo miré y le dije: perfecto, pero... ¿la puedes hacer cantar?. Ya lo dijo Apeles, "zapatero a tus zapatos". Sería bueno rodearse de la gente indicada: un productor musical serio, arreglistas con ideas modernas, compositores que les guste mantenerse a la vanguardia. Eso de: "a mi prima le encanta mi voz" no es la mejor manera de obtener una crítica constructiva.

Esperemos que los nuevos cantantes aprendan desde jóvenes de la vieja escuela. No todo es la foto en el feis; también hay que dominar el instrumento. Recordemos a Beethoven, quien decía "no sólo practiques tu arte, métete dentro de sus secretos. El arte se lo merece, ya que el arte y el conocimiento pueden elevar al hombre a lo divino". Hay que ser más objetivo y menos subjetivo consigo mismo, hay un mundo por aprender. ¿Por qué las voces en ELO suenan así? ¿Cómo raspa la garganta Joe Cocker?, ¿Cuantas texturas vocales necesita un cantante de verdad: 3, 5, 8? ¿En donde se encuentra el sonido de un músico, en el instrumento o en sus manos?. Hay tiempo para descubrir, practicar y dominar todo esto. Después de hacerlo bien, recién vendrá el sefie en el feis para la posteridad.

Germán Villacorta
EL AUTOR

Germán Villacorta es un productor musical e ingeniero de sonido radicado en Los Angeles que ha trabajado con artistas como Ozzy Osbourne, Alice Cooper, The Rolling Stones, Eagles, Chaka Khan y Juan Gabriel. www.germanvillacorta.com

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