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Earlabs dBud, tapones de diseño con dos niveles de atenuación

Introducción

A pesar de que hay gente bastante rigurosa con el cuidado de la salud de sus oídos, es bastante frecuente encontrar a todo tipo de artistas y técnicos con algún tipo de daño en su audición provocado por años y años de malas costumbres. Los típicos consejos tales como no trabajar con demasiados decibelios largos períodos de tiempo, no abusar de la potencia de los auriculares o mantener distancias prudenciales con sistemas de PA, a pesar de seguirse a rajatabla son insuficientes en muchas ocasiones y es necesario emplear una barrera física: los populares tapones. 

El principal problema de los tapones es que adquirir unos que proporcionen una buena protección y que a la vez sean cómodos es algo francamente caro; unos tapones a medida –esto es lo más eficaz en comodidad y protección– específicos para actividades musicales rondan entre los 175 y los 250€. E incluso puedes gastar más sin que sean a medida, ya que tapones con cancelación activa de ruido pueden llegar a costar hasta 500€. ¿Hay soluciones de bajo coste que sean efectivas? Earlabs, compañía especializada hasta ahora en tapones para la práctica de deportes acuáticos –especialmente surf– nos quiere convencer de que sí con sus nuevos dBud, unos tapones con un target bastante amplio ya que afirman que sirven tanto para un músico o un DJ, como para un asiduo a los conciertos, un trabajador rodeado de ruidosa maquinaria industrial o alguien que simplemente quiere dormir tranquilo al coger un avión. 

Mucho diseño

Los tapones dBud se han convertido desde hace unos meses en un producto del que se está hablando bastante, por una parte por cuestiones promocionales –a mucha gente que trabajamos en este tipo en medios especializados nos han invitado a probarlos–, y por otra parte por un diseño con algunos detalles originales, un precio relativamente al alcance de mucha gente –49€–.

Lo primero que llama la atención del producto es el cuidadísimo packaging del mismo. Vienen en una cajita de grueso cartón rígido –en llamativos colores rojo y blanco– con cierre magnético que puedes abrir para inspeccionar su interior sin tocar el producto gracias a que al retirar la tapa hay un plástico transparente que permite ver todo el contenido, que es:

  • La pareja de tapones –su base rígida con el “mecanismo de atenuación”– unidos por un cordón de goma elástica.
  • Una pequeña funda de goma para guardarlos y transportarlos.
  • Tres pares de puntas de silicona en tres tamaños distintos.
  • Tres pares de puntas de espuma en tres tamaños distintos.

La caja por supuesto luce la insignia que acredita que el producto ha sido premiado en dos categorías del premio de diseño Red Dot, la de productos de audio y la de productos para el cuidado de la salud. A pesar de que es un buen, estos premios no evalúan la efectividad real del producto, tan sólo su aspecto y ergonomía. 

Cuando abres totalmente la caja y extraes el producto descubres detalles interesantes, el primero es que su diseño hace que se asemejen mucho más a unos pequeños auriculares que a unos tapones. Van unidos por un cordón, y si a esto le añadimos que los tapones pueden quedar pegados por unos imanes en su parte posterior, tenemos que los podemos llevar colgando del cuello mientras no los usamos como si de un colgante se tratara; buena idea. El cordón además está sujeto por una arandela a la parte donde se encajan las puntas, así que puedes estirar de la arandela para extraer las puntas si quieres cambiarlas; otra buena idea. 

Los tapones tienen una parte deslizante –y que es en lo que Earlabs centra el marketing del producto– que según la posición en la que la ubiques produce un efecto de mayor o menor atenuación, siendo según indica los datos del fabricante -11dB la atenuación lograda con la posición “abierta” de esta pieza, y -24dB la que se consigue en posición “cerrada”, estas cifras son utilizando el estándar SNR europeo y están obtenidas y certificadas por un laboratorio acreditado oficialmente por la Unión Europea, concretamente el CIOP-PIB en Polonia, que es el centro acreditado nº 1437. A continuación la tabla de resultados que obtuvo el laboratorio:

En uso

La primera vez que usé los dBud fui directamente a probarlos con las puntas más pequeñas. Y no fue algo aleatorio, es que sencillamente siempre he tenido claro que mi conducto auditivo es un poco más estrecho de los normal porque los auriculares de botón rara vez me resultan cómodos. Acerté de pleno, este tamaño –9mm en las de silicona y 10mm en las de espuma– era el único que podía utilizar sin molestias, todas las demás puntas las traté de usar después y en mi caso eran demasiado grandes –de 10.5 a 14mm de diámetro– y ya me causaban molestias. Pero bueno, esto no lo digo como fallo, si se adjuntan tres tamaños de puntas es para poder acertar en comodidad con la mayor cantidad de gente posible, no para que las tres valgan a todo el mundo. 

He estado probando los tapones en varias situaciones, en casa escuchando música con mi equipo a bastante volumen, pinchando con auriculares, hice una visita a un club con un PA potente, y también probé a llevarlos por el centro de la ciudad –Valencia–. En primer lugar debo decir que hay una tremenda diferencia entre la atenuación que se logra con las puntas de silicona y las de espuma a favor de las de espuma. De hecho la tabla de mediciones anterior son los resultados obtenidos empleando las puntas de espuma y no hay ningún dato disponible empleando las puntas de silicona. El resultado que da usando la silicona –y obviamente desde mi total subjetividad– es ligeramente mejor al que obtendrías usando unos auriculares de botón, mientras que con los de espuma el resultado es muchísimo mejor, con lo que descarté al poco las puntas de silicona y únicamente empleé únicamente las de espuma.

En situaciones de ruido ambiental –pasear por la calle y entrar a unos grandes almacenes– los dBud hacen un trabajo muy bueno, desaparece gran parte del murmullo que forma el tráfico con las voces de la gente, la sensación es de que escuchas sólo lo más cercano. Cuidado con ir distraído al cruzar la calle llevando unos tapones en los oídos. Es curioso cómo en unos grandes almacenes el escuchar mucho menos a la gente tienes la sensación de que hay menos personas aunque esté abarrotado el lugar, e incluso si eres de los que se agobian en espacio cerrados llenos de gente, estás ligeramente más tranquilo. Ojo, esto último es un efecto que puedes lograr con cualquier tipo de tapones, no es “efecto mágico” atribuible a estos en concreto. 

La pieza móvil en los tapones que el fabricante denominan “volume slide” y que sirve para que la atenuación sea mayor o menor, al desplazarse obstruye o descubre un conducto interno de los tapones, de esa forma es cómo logra los dos niveles de atenuación. Encontré útil esto cuando quieres hablar con alguien y necesitas escucharle mejor, algo que me sirvió cuando estuve probando los tapones en el interior de una pequeña discoteca/club. En este tipo de entorno noté una protección bastante buena, permanecí en el local algo más de dos horas y al salir no tenía ese típico zumbido persistente que tienes tras castigar los oídos con niveles altos de presión acústica. 

También pinchando con unos auriculares puestos –esta prueba la hice en mi casa, no en un club– encontré que era mejor usarlos con el nivel de atenuación bajado, pero más que nada porque aunque el fabricante asegura que se pueden usar mientras pinchas a mi no me gustaba cómo percibes la música con el nivel de atenuación más alto. Las frecuencias que más “matan” los tapones son las que hay a partir de 2000Hz, y aunque para acompasar dos canciones en lo que más te sueles fijar es en los golpes de bombo a negras resulta un poco extraño escuchar todo lo demás como si te hubieras dejado el filtro de la mesa de mezclas activado y funcionando. Para todo lo demás no encontré sentido a usar el nivel de atenuación más bajo de los tapones.

El detalle de poder llevarlos al cuello con el cordón y que queden unidos por un imán resulta práctico, no es que el producto se convierta en un complemento de moda que combine con todo, pero su utilidad está en que llevándolos colgados están siempre a mano y no tienes que rebuscar en un bolso o bolsillos para encontrarlos. Así como las puntas de silicona parecen muy resistentes, las de espuma –las que más atenúan– parecen bastante delicadas y se aprecia en unas semanas cierto desgaste. Deben de deteriorarse  incluso de manera natural porque los tapones tienen fecha de caducidad indicada en la caja –“Usar antes de junio de 2021”– y además el fabricante indica que no te los dejes al sol, supongo que porque la espuma se derretirá. 

Conclusiones

Los dBud son unos tapones con un precio correcto, y aunque no son desde luego los tapones que más te van a proteger del mercado en este rango de precio –los hay que ofrecen un poco más de protección–, tienen unos detalles en cuanto a diseño que pueden hacerlos más atractivos para algunas personas, que son la función de poder elegir el nivel de atenuación y el poder llevarlos colgados. Para mi fue cómodo llevarlos –empleando las puntas pequeñas, como explicaba antes– en usos continuados de algo más de dos horas y media, quitándomelos unos minutos cada aproximadamente tres cuartos de hora. Más allá de ese tiempo podría haber seguido con su uso pero la sensación de llevarlos puestos comenzaba a resultarme molesta, también es cierto que no tengo costumbre de usar tapones –y lo digo como un defecto personal, estoy seguro que tengo la audición más dañada que la media en mi edad–. Personalmente recomendaría al fabricante que en lugar de incluir las puntas de silicona, a las que no encontré un uso especialmente remarcable, incluyera dos juegos de cada tamaño de las puntas de espuma, mucho más efectivas. 

En suma, son una buena alternativa a tener en cuenta si consideras que la elevada inversión en unos tapones a medida es algo que no necesitas, y su diseño los hace discretos y prácticos.

Más información en la web de Earlabs

 

Teo Tormo
EL AUTOR

He trabajado como productor musical y discjockey. Desde hace años investigo y analizo la tecnología musical aplicada al DJ, buscando siempre las herramientas más innovadoras y observando su impacto en la industria musical.

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