Sintetizadores

Review de Yamaha MODX, versatilidad portable

Introducción

Hacer una review de una workstation/sinte tan amplio nunca es fácil. Detallar las posibilidades de sus técnicas de síntesis o de su despliegue de efectos y sus capacidades de animación (motion control y motion sequence) exigiría una entrega dedicada, que no descartamos. Sin embargo una mayoría de sus potenciales usuarios dará cobijo a Montage/MODX más que nada por disponer rápidamente de sonidos variados y complejos, y para poderlos combinar y adaptar con pequeños retoques, no tanto por pretender una profunda edición. A este uso, más de tipo ‘librería’, nos dedicaremos por tanto en esta review, hablando más al músico/teclista que al ‘creador de sonidos’.

Con MODX Yamaha pone al alcance de los mortales mucho más Montage de lo que esperábamos, casi al 100% a efectos prácticos. De hecho nuestras impresiones antes del lanzamiento y con la información parcial disponible entonces apuntaban a recortes mayores. Pero no, Yamaha ha puesto a su gama Montage las cosas difíciles ofreciendo tanto en este peso, tamaño y precio reducidos que permite MODX. Con un teclado más que cómodo y una construcción correcta, aunque en ambos aspectos haya que asumir que no estamos ante la imponencia de Montage, MODX ofrece, como su hermano mayor, un poderoso tándem hardware de síntesis basada en muestras (AWM2) y por modulación en frecuencia (FM-X). Una combinación sumamente atractiva y capaz, y más a un precio tan contenido.

Yamaha MODX
Yamaha MODX en nuestro banco de pruebas
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Adiós 'voices', vivan las ‘performance’: una decisión acertada

Con Montage, Yamaha retiró el modo ‘voice’ para sonidos únicos. MODX en consecuencia es también un sintetizador sin ‘voices’. Más allá del desconcierto inicial, y tras haberlo probado, encuentro muy acertada esta orientación. El de las performance (combinación de varios sonidos) es al final el uso dominante, y los antiguos sonidos simples o ‘voice’ quedan catalogados ahora como performances de una única parte o sección.

Varias performance de las 2000 disponibles inicialmente son de una sola parte. Corresponden a sonidos ‘sueltos’ de las generaciones anteriores, especialmente en el caso de sonidos individuales migrados de Motif o DX7. Otros son performances de pocas partes para combinar sonidos en capas o divisiones a la hora de tocar. Otras son más intensas y atrevidas, con numerosas capas y uso de arpegios y percusiones densos que permiten tener resueltas las bases íntegras para un tema. Especialmente jugando con los botones de 'escenas' que pueden aplicar patrones de arpegio diferentes, muy hábiles para dar variedad a las secciones de un tema (estrofa , estribillo, puente…) y sus distintos grados de actividad. Pero sea lo que sea lo que hagamos, será, sí o sí, una performance. Al menos si obviamos el modo 'song' en el cual el equivalente a una performance está al servicio de una secuencia de 16 pistas.

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Yamaha MODX, vista de las 8 primeras partes de una performance
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Pero lo más interesante del fin de la clásica dualidad voice/performance, o part/multi, o single/combi, en términos de otros fabricantes, es que acaba con los dolores de cabeza. Todo el contenido necesario para que algo suene como pretendemos está en cada performance, sin depender de bancos de voces. Muy tranquilizador a la hora de cargar / editar / borrar, porque evita esas dependencias que se dan en los sistemas voice/performance y que obligan a recordar no modificar ningún sonido que esté usándose en performances porque estas quedarían afectadas. Algo que el usuario tenía que vigilar y que era complicado de garantizar, fuente de más de un error y disgusto. Tras haberlo usado, casi parece que lo atípico y extraño es la situación anterior. Esta de ahora es mucho más cómoda. Así que vaya un primer 'bravo'.

Insistiré otra vez: todos los modos (song, performance…) ofrecen 16 partes multitímbricas. Esto implica unas performance crecidas: ahora 16 frente a las 4 partes en Motif/MOXF, aunque en esas gamas anteriores el modo song admitiera también 16.

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Yamaha MODX: performances con 16 partes
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La gestión de esas 16 secciones es realmente cómoda. Por ejemplo, como veréis en el vídeo, la reunión en una performance de recursos que estén en otras está automatizada al máximo. Fundir dos o más performances en una resulta sencillísimo. Aunque se trate de performances complejas con varias partes ya no tenemos que preocuparnos por su detalle ni reconstruirlas parte a parte. Sencillamente a una performance existente le incorporamos otra y listo. Mientras haya aún partes suficientes (y son 16…) la organización de los sonidos y de los efectos es automática. Nos quedará si acaso los retoques para especificar la zona de teclado reservada a cada una y cosas semejantes. De nuevo otro sonoro ‘bravo’ respecto a la gestión anterior voice/performance que obligaba a mucha más intervención del usuario.

Las performances se presentan con diversas visualizaciones en pantalla. No falta  una útil vista 'mezclador' que permite ajustes tanto sobre las partes de sintetizador activas como el canal de salida master, o sobre las entradas audio. Tanto la analógica estéreo como la digital vía USB, que pueden funcionar simultáneamente.

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​Yamaha MODX
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Sonidos

Con más de 2000 performances cargadas de origen y más que pueden descargarse, la variedad está garantizada. No en vano la amplia librería AWM2 de los Motif puede cargarse en MODX, además de los sonidos clásicos de los DX7 y los TX por la parte FM, incluyendo esa bestia que era el TX816 con sus 8 DX7 en un único rack. Y cómo no los sonidos Montage también ‘caben’ en MODX, exceptuando que ‘sólo’ hay 1GB para muestras nuevas en vez de 1.7GB (tendremos que elegir un poco mejor cuáles realmente vamos a usar), y que ‘sólo’ 12 partes pueden tener aplicados efectos de inserción en lugar de las 16.

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Yamaha MODX, búsqueda de sonidos
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Cada una de las 16 partes puede albergar un sonido AWM2 o bien un sonido FM-X. AWM2 apila en un solo sonido hasta 8 ‘elementos’, cada uno de los cuales es un sintetizador íntegro con oscilador, filtro, envolventes, LFOs… Por su parte FM-X es una FM estilo DX pero muy extendida, con 8 operadores, presencia de filtro, y ondas muy variadas y editables en los operadores, no únicamente senoidales. La polifonía llega a las 128 voces estéreo (256 osciladores) en la parte AWM2, más 64 voces FM que representan 512 operadores. En conjunto estamos hablando del equivalente a casi 800 osciladores, más de 300 filtros, más de 1200 envolventes o 900 LFOs… Pero más allá de las cifras, basta oírlo en algunos de los sonidos nuevos para entender el potencial que esta nueva arquitectura ofrece.

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Yamaha MODX: edición de sonidos
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En sonidos estrictamente sintéticos/electrónicos podemos encontrar desde la calidez y maleabilidad que asociamos a los calmados pads de polifónicos analógicos (en no pocos casos gracias al enorme espacio que abre la FM-X), hasta las combinaciones más hiperactivas de sonidos ‘electro’ llenos de secuencias y cambios de timbre frenéticos. En sonidos acústicos, el realismo y complejidad de muchos de ellos rivaliza con librerías dedicadas, gracias a la presencia de múltiples capas en velocidad, técnicas ‘round robin’, muestras para la liberación, muestras para toque legato, o varias articulaciones en un mismo sonido entre las que cambiamos a toque de botón. Algo que se hace posible gracias al crecido tamaño de la ‘ROM’ que es de 5.7GB y permite desplegar este tipo de muestreo generoso. En el vídeo hemos pasado por varios bien diferentes intentando que podáis apreciar estas posibilidades.

La FM-X añade al realismo fotográfico del material muestreado esa dosis de pureza, dinámica, y transformaciones complejas que siempre ha posibilitado la FM estilo DX, pero con muchas y muy acertadas ampliaciones. Conocidas ya en realidad por el módulo FS1R de Yamaha, el que las capacidades de FM-X aquí vengan por fin acompañadas de un interfaz que haga usables y editables permite augurar un buen futuro en manos creativas a esta parte FM de los Montage/MODX. Con ganas me he quedado de seguir indagando. He encontrado incluso en la FM-X un versátil e inesperado sintetizador ‘aditivo’, dado que cada uno de sus 8 operadores admite formas de onda variadas y modificables, abriendo un interesante terreno. Pero hoy no queríamos centrarnos en las tripas de la síntesis.

En todo caso AWM2 y FM-X forman un matrimonio interesantísimo, y la adición de una parte FM-X puede inyectar su vitalidad y dinamismo a las voces AWM2 que al depender de muestras y filtrado son típicamente menos ‘reactivas’, mucho más lineales.

No falta tampoco la posibilidad de uso en modo compatible GM (General MIDI) para quien aún lo requiera, básicamente para reproducir MIDI files. Aunque desde luego, tras oír un MIDI file en GM lo más interesante es reconstruir con sonidos más avanzados lo que ese fichero pida en cada pista. En todo caso una opción bien práctica para no tener que ir a ningún otro equipo a la hora de probar o usar un .MID y que en muchos entornos de 'repertorio' popular (verbena, etc.) ayudará a salvar más de un compromiso.

Otra utilidad interesante es ‘rhythm pattern’. Con un botón dedicado, nos permite añadir un juego de patrones de batería a cualquier performance. Algo que se podría haber hecho de forma un poco más lenta con el modo normal de creación de performances. Interesante que no se haya recortado este ‘extra’ y su botón dedicado.

Hablando de sonidos finalizaré con algo que es casi anecdótico, pero más útil de lo que a primera vista podría pensarse. En muchos sintetizadores sucede con los sonidos de fábrica que escuchados sin un contexto musical o de uso, no terminamos de localizar su utilidad. ‘Audition phrase’ (función para la que hay incluso un botón dedicado) permite disparar una pequeña secuencia específica para cada sonido y escucharlos ‘en contexto’.

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Yamaha MODX, otra vista muestra las divisiones en el teclado
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El panel y la edición sin 'edit'

Otra de las grandes dudas que había que despejar en las pruebas es cómo se lleva la reducción de recursos en el panel respecto a Montage. Y he de decir que esperaba que fuera más grave, se convive magníficamente con este panel recortado. Desaparecen un buen montón de botones, tantos que a primera vista alarma. Pero son funciones que están disponibles cómodamente en la pantalla táctil. Era más incómodo el uso con la pantalla de MOXF, por poner un ejemplo, a pesar de la abundancia de botones.

En cuanto a faders, knobs y selectores de escenas, aunque se ha pasado de 8 de cada tipo a sólo 4, están acompañados de un botón que permite al final disponer de 8 en dos bancos. Dado que el panel informa en todo momento de lo que estamos haciendo es una solución bien cómoda y más que justificable a cambio del jugoso recorte en precio.

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Yamaha MODX, controles en el panel
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La creación de asignaciones de controles está asistida por hardware. El botón ‘control assign’ es la llave para crear esas relaciones entre parámetros y controles físicos, funcionando un poco al estilo del clásico ‘MIDI Learn’: señalar parámetro, mover control y asignación lista sin mucha mayor complejidad.

El potencial de las escenas, knobs, faders, asignable buttons, superknob… es enorme para poder realizar en una sola performance toda la interpretación de un tema con secciones que reclaman sonidos y ajustes diferentes. Muchas veces no necesitaremos cambiar de performance dentro de un tema aunque necesite sonidos distintos en su desarrollo. Mientras haya partes libres podremos seguir trayendo sonidos y será cuestión de ajustar en los botones de escena el patrón de mutes o volúmenes que deseemos, además de otros ajustes más profundos que pueden registrarse en esas escenas.

De hecho esos controles permiten editar una veintena de parámetros de cada parte sin necesidad siquiera de abrir el modo ‘edit’. Es posible así hacer importantes retoques al agrupar sonidos en una performance que los haga convivir mejor sin tener que ser un gran especialista en las tripas de la arquitectura de Montage/MODX. 16 parámetros de los más habituales, tanto de síntesis como de efectos, están inmediatamente disponibles, más otros 4 ‘assignable’ que quien creó el sonido haya decidido dejar tan a mano. Una edición ‘macro’ que muchas veces es más que suficiente y que no dejamos de manejar desde la inmediatez de los controles físicos. Ideal para tantas personas que no quieren marearse con cientos de parámetros de síntesis, pero sí gustan de personalizar aspectos más globales si se les da la oportunidad.

Aunque sea parte del panel ‘trasero’ es bueno recordar que se mantienen entradas para 2 pedales conmutadores y 2 continuos. Eso sí, nos despedimos del aftertouch o el control ribbon en Montage. De alguna manera hay que seguir defendiendo la existencia de la más alta gama que representa Montage.

Hablando del panel, y dando por buena la orientación a 4 en vez de a 8 en cuanto a faders y knobs, menos justificación, aunque no interesa a todos, encuentro a que se haya prescindido totalmente del modo ‘DAW Control’. Es cierto que en Montage hubo que esperar a una revisión de firmware para incorporarlo, pero no creo que esté en los planes hacer algo así con MODX. Quienes quieran controlar la mezcla y transporte de su DAW deberán seguir acudiendo al ratón o a un controlador aparte. El hardware está en MODX y el software está en Montage, así que más parece que lo que falta son las ganas de ofrecer ese plus, quizá para animar al salto a Montage a los usuarios más ‘pro’.

Motion Control

‘Motion Control’ es como Yamaha llama a las amplísimas posibilidades de modulación añadidas con Montage/MODX frente a muchísimos otros sintetizadores, incluidos los de la propia marca. Prácticamente cualquier parámetro puede enlazarse para su control desde el panel o desde los pedales o controles MIDI. Los recorridos y profundidades en ese control son muy personalizables, no se trata sólo de recorridos lineales de menos a más, sino con diversas curvas complejas que permiten una importante dosis de animación con un único giro. Algo, hasta donde yo recuerdo, inédito en sintes hardware. Pero sobre todo el mismo controlador aplicado con distintas ‘curvas’ hacia diferentes destinos llega a desencadenar patrones de movimiento múltiple impensables en otros sintetizadores. La posibilidad de asignar al ‘super knob’ (el gran control luminoso) el gobierno simultáneo de hasta 128 parámetros con leyes diferentes es el máximo exponente de esa idea.

Motion Seq’ forma parte de esa filosofía ‘Motion Control’ y permite crear secuencias de control por pasos, pero de nuevo con una flexibilidad y unos contornos en los pasos que no necesitan ir ‘a saltos’ ni con simples ligados. Motion seq puede poner en movimiento a varias partes diferentes y equivale a tener 8 secuenciadores de control por pasos, cada uno controlando 8 parámetros. Más de lo que muchos necesitarán pero muy bienvenido para usos electrónicos y orientados a patrones llamativos.

Pantalla táctil y los live sets para directo

Dentro del panel la presencia de la pantalla táctil en color es especialmente cómoda e informativa. Era uno de los evidentes recortes en MOXF, MOX, y semejantes respecto a Motif, y es todo un lujo que MODX no prescinda de ella respecto a Montage. Hace totalmente innecesario acudir a editores software como los que Yamaha ofrece en el caso de MOXF y para el que eran más que un apoyo casi una necesidad. Tendréis ocasión de verla en acción en el vídeo y se comprende que es responsable de hacer amigables estos teclados.  Su contribución para llegar a ofrecer un uso ágil y simple en cualquier tipo de tarea es esencial.

Por ejemplo la búsqueda de sonidos/performances cuenta con muchas funciones, que permiten clasificar sonidos por familias o características, buscar por cadena texto, indicar nuestro 'favoritos', etc. Pero esta pantalla permite ofrecer también los ‘live set’, grupos de 16 performances (podemos tener varios de ellos y pasar de unos a otros en sucesión) que se muestran con grandes botones de enorme letra para permitir conmutar entre ellas con un toque sobre pantalla. Los live set parecen la alternativa más cómoda para un directo, sin duda, y no serían lo mismo con otro tipo de interfaz.

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Yamaha MODX
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Seamless sound switching

Hablando de pasar de una a otra performance, existe el seamless sound switch, que sucede de forma automática. Consiste en que siempre que se trate de performances que usen sólo las 4 primeras partes, podremos abandonar una para acudir a otra sin que se corten ni las colas de los sonidos ni las de los efectos de los que hacía uso la primera. En el caso de Montage, esta función ‘SSS’ puede funcionar entre performances de hasta 8 partes, gracias a una dotación un poco mayor en el apartado de los efectos. Pero no está de más por ejemplo recordar que las ya muy hábiles performances de Motif/MOXF tenían precisamente ese tope de las 4 partes.

Pero insistiré en recordar que son 16 las partes disponibles tanto en Montage como en MODX y que las posibilidades de reunión de performances en una y la gestión con los botones 'scene' hacen muy fácil organizar la conmutación de sonidos dentro de una única performance. Con esas facilidades podremos organizarnos sin demasiada complicación para que ni siquiera hagamos cambios de performance durante cada tema. Sólo recorreremos diversas 'escenas' de una performance bien cargada.

Efectos

Incluso no creando sonidos propios, muchos de nosotros los agrupamos y sí personalizamos el tratamiento en cuanto a efectos. Las unidades de efecto son una parte esencial del resultado, y en sistemas multitímbricos necesitamos un alto número de ellos para poder respetar el tratamiento que demanda cada sonido.

Montage cuenta con una unidad de efectos doble en cada una de sus 16 partes más otra para la entrada de audio analógica. MODX recorta pero bien poco respecto a Montage: las partes 1-8 y las 4 que elijamos en cada sonido de las 9-16 pueden usar efectos de inserción dobles. Y hay otro par dedicado a la entrada analógica. Es todo un reto intentar encontrar una performance que llegue a usar 12 partes, salvo que se trate de la que está pensada para dar soporte al modo General MIDI. Así parece que poca limitación es tener sólo 12 secciones dobles de efectos de inserción para las partes. Ya os decía muy al inicio que en realidad hubiera esperado recortes mucho más graves en general dentro de esta gama MODX. Además todas las partes, no sólo las 12 elegidas, cuentan con dos secciones de ecualización (de 3 y 2 bandas) antes y después del hueco de inserción donde van esos bloques de efectos dobles.

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Yamaha MODX, efectos en una de las partes
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Por supuesto están los efectos generales en envío (reverb, y un efecto seleccionable entre los clásicos ecos, chorus, etc.). Y seguimos sumando con los efectos globales/master, que aportan compresión multibanda y un  último ecualizador. Este tipo de efectos ‘master’ son uno de esos grandes olvidados por muchos usuarios y que sin embargo nos pueden ayudar a convivir en un entorno de ‘banda en directo’ o ‘sala desconocida’ con una presencia mucho más rotunda y competitiva. Cosas que pueden quedar en manos del técnico de sonido y su mesa cuando existe, pero que tener a mano para cuando no lo hay es toda una garantía para sonar bien.

Sin salir todavía del apartado de efectos, hay que destacar algunas funciones más, relacionadas con la entrada audio. Un vocoder es algo ya esperable en este tipo de teclados, pero la extracción en tiempo real de la envolvente de la señal audio no lo es tanto. Permite que el nivel de la señal audio externa y sus variaciones se conviertan en el equivalente a un pedal de control más, capaz de modificar cualquier aspecto del sonido que deseemos. Incluso se le saca partido como extractor de tempo. MODX puede oír el audio que entregamos en su entrada audio y detectar el tempo y sus variaciones para acomodarse a ellos. Aunque esto dependerá lógicamente del material: no es legítimo pretender que lo descubra en una versión ‘a capella’, pero en música con percusión y de marcado carácter rítmico si acierta a extraer sobre la marcha las referencias oportunas.

Por otra parte, los hoy inevitables ‘side chain’ tan abusados en música electro, son fáciles de crear. La señal de nivel no sólo de la entrada audio sino de cualquier parte, puede ser una fuente de control de parámetros sobre otra parte.

Arpegios que son patrones musicales complejos

Como teclistas muchas veces nos reclaman reemplazar a otros instrumentos. Es lo que nos da nuestra versatilidad tímbrica desde los sintetizadores. Es clásico que reemplacemos la sección de metales o cuerdas, o que realicemos un solo ocasional de armónica o saxo, o que apoyemos con una segunda guitarra a la principal en otros temas, etc. Incluso nos toca a veces ser casi el ‘one man band’, y en este sentido los ‘arpegios’ de los Yamaha, ya presentes en generaciones anteriores, son siempre una posibilidad de salir a flote sin depender de bases pregrabadas al 100%.

En realidad son frases musicales que se adaptan a lo que vayamos tocando y entran casi en el terreno de los ‘autoacompañamientos’. Patrones que no son de pasos si no interpretados, y que incorporan tanto notas como control, ofreciendo resultados de enorme complejidad. Varios de los más de 10000 disponibles son fraseos típicos de determinados instrumentos, como distintos aires rasgados de guitarra que son siempre difíciles de recrear en teclado, líneas de bajo o patrones de batería. Otros entran en terrenos étnicos o cinemáticos. Y cómo no, hay muchos de ellos que apuntan directamente a las distintas familias de la música electrónica.

La funcionalidad de arpegios puede activarse hasta en 8 partes a la vez, con lo que una puede estar gestionando ‘arpegios’ que sean realmente patrones de percusión, otra líneas de bajo, otra rasgueos de guitarra, … generando resultados de acompañamiento por múltiples instrumentos que reaccionan a los acordes que vayamos interpretando en tiempo real. Incluso podemos personalizarlos, creando nuestros propios arreglos/arpegios, tomando por ejemplo fragmentos de MIDI File o de nuestros temas MIDI realizados en un DAW para llevarnos ese tipo exacto de acompañamiento con nosotros. Y las variaciones de escenas dentro de una performance pueden elegir diferentes versiones de arpegio en cada parte, creando así acompañamientos diferenciados para las secciones de un tema.

Atendiendo a una de las preguntas que habéis hecho, sí: es posible el envío por MIDI del detalle de estos arpegios en tiempo real, ya sea para grabarlo en DAW y luego editarlo o para lanzar sonidos en instrumentos externos.

Calidad sonido Montage vs MODX

No he probado tanto el Montage como para poder opinar rigurosamente. Tampoco los he tenido uno al lado del otro. Pero oyéndolo por sí mismo, sobra calidad en MODX y para los más exigentes está siempre la opción del audio vía USB, sin pasar por elementos de A/D y D/A y sus etapas analógicas correspondientes.

En pruebas vía USB usando el motor FM (que permite crear tonos purísimos) las características son tan imponentes y precisas como podemos esperar de un digital total. Frente a ellas, es cierto, el uso de las salidas audio introduce, como en cualquier teclado, alguna diferencia y en particular un ligero recorte en el extremo más grave (entrando ya en lo subaudio). Pero nada que no encuentre cuellos de botella más críticos en cualquier sistema ‘normal’ en directo e incluso en muchísimos interfaces audio que no sean 'DC compatibles'. Típicamente no va a ser esta causa de ninguna merma frente a las que ya impone el resto de la cadena de equipos.

Los conversores de Montage, es cierto, pueden ofrecer un margen dinámico algo más alto, que hará menos crítico el ajuste de niveles, dado que siempre podremos subir ganancia en mesa sin que se aprecie aparición de ruido detectable. En MODX podremos tener que hacer una prueba de sonido para ajustarnos con la mayor precisión posible, pero eso ¿no debería ser siempre una constante en cualquier actuación? Y en todo caso no es algo desconocido: con cualquier otro teclado nos sucede exactamente igual.

Sinceramente, no veo que pueda hablarse de ningún demérito de MODX, sino de un ‘extra’ que Montage aporta con unos conversores y etapas de calidad algo superior, y que debe pagarse en el sobreprecio de esa otra gama. En un buen número de casos no se va a echar de menos.

Otros aspectos

Interfaz audio USB que puede reemplazar una tarjeta/interfaz audio. En sentido entrada hacia el ordenador permite usar micrófono dinámico (no condensador / phantom) o señal estéreo línea además de enviar separadamente 4 pares estéreo adicionales desde las partes de sus performance. En sentido salida son 4 canales desde el ordenador (2 pares estéreo). En conjunto ofrece por tanto un interfaz 10 in / 4 out.

La presencia de varios controles directos de volumen: para la entrada audio analógica (A/D in), para el audio que entra por USB desde nuestro ordenador y el volumen volumen general. En conjunto permiten salir al paso sin mezclador en muchas situaciones reales. Por ejemplo, usando el A/D in simplemente para mezclar la salida de un segundo teclado sin necesidad de llevar un mezclador. Sin olvidar que los volúmenes de las 16 partes de una performance están inmediatamente a mano en los faders.

Cuenta con un grabador/reproductor MIDI de 16 pistas, que puede usar funciones clásicas de grabnación ping/pong, replace, y overdub o servir para reproducir temas. Al igual que Montage, desaparece el antiguo secuenciador ampliamente editable. Teniendo en cuenta que una edición extensa a día de hoy donde mejor se realiza es en un DAW, y que se entrega licencia de Cubase AI, el grabador/reproductor es una forma práctica de llevar unas bases MIDI o crear un boceto incluso multipista para no perder ideas que afloren en un momento, pero sin edición profunda. Cubase AI ofrece en todo caso un potente DAW para MIDI y audio, y hay una integración muy sencilla con los productos Yamaha. En este caso lo que permanece es un secuenciador de 16 pistas más una 'tempo track' independiente (también una 'scene track' aparte, dado que las escenas son 'globales' y no de cada pista).

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Yamaha MODX, grabador/reproductor MIDI multipista
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Es también es posible la grabación / reproducción audio hacia lápiz USB, con lo que podremos gestionar bases audio (no sólo bases MIDI) sin salir de MODX.

Puede servir funciones de teclado maestro, con hasta 8 zonas, para disparar instrumentos MIDI externos a través de diferentes canales MIDI y con asignaciones personalizadas de los mensajes CC para los knobs y sliders (entrando en Utility -> Advanced -> Zone Master).

Y hablando de teclado, aunque el tacto es siempre algo muy personal, tras haber tenido en propiedad el MOXF6, diría que el teclado en MODX6 me ha gustado más. En el caso de la versión 88 teclas, es un bien conocido mecanismo GHS y en ese sentido semejante en respuesta al del MOXF8.

Conclusiones

Como decíamos en la introducción, por suerte para todos Yamaha se lo ha puesto difícil a sus propios Montage entregando tanto de ellos en el peso, tamaño y precio reducidos que permite MODX. No es que no haya diferencias, pero no se concentran ni en prestaciones ni en sonido, sino principalmente en cuestiones de construcción: acabados, número de controles, tipo de teclado... Aspectos que siempre gusta poder disfrutar en su versión máxima, pero que cuesta poco obviar cuando el salto que permiten en precio es tan enorme. Con mayores recortes en funcionalidad el balance aún hubiera sido bueno. Pero ofreciendo tanto, Yamaha quiere apuntarse un éxito. Merecido, si me pedís una opinión.

Pros

  • 16 partes multitímbricas en cada ‘performance’, superando con mucho a las generaciones anteriores
  • Adiós al lío de las performances que dependen de sonidos individuales: el paso al modo único ‘performance’ es todo un acierto
  • Automatiza la reunión de varias performances complejas en una para combinar sus sonidos (reteniendo incluso sus efectos)
  • Edición amplia a la hora de combinar sonidos desde los faders/knobs, sin siquiera entrar en modo 'edit'
  • Calidad crecida de AWM2, con 128 voces estéreo, más de 5 GB de muestras, y modos de disparo de muestras avanzados (round robin, legato, liberación ...), que dan expresividad, complejidad y realismo importantísimo en los sonidos
  • FM-X con sus 64 voces de 8 operadores añade la pureza cristalina y la rotundidad de presencia de los sonidos FM, siempre inigualables en sensaciones dinámicas a la velocidad o los controles
  • ‘Live sets’ hacen muy cómodo el uso de varias performance en vivo (reforzado con el ‘seamless sound switching’)
  • Versatilidad, gracias a los arpegios, grabador/reproductor MIDI multipista, grabador/reproductor audio a lápiz USB, entradas audio analógicas y vía USB que pueden regularse en nivel desde el panel
  • Backup/restore total del contenido a un lápiz USB, toda una tranquilidad ante material alquilado, problemas de transporte en viajes, y parecidas situaciones
  • El panel ligeramente inclinado ayuda a la visualización y uso de los controles.

Contras

  • En MODX el interfaz USB audio está fijado a 44.1kHz (sin opción 48 u otras que sí ofrece Montage)
  • No existe opción ‘DAW control’
  • Por el diseño, las teclas de los dos extremos quedan 'al aire', y podrían en un transporte descuidado engancharse con más facilidad. Atentos, y mejor con bolsa (de muy buena calidad las que vende Yamaha para estos modelos, ligeras y acolchadas)
  • Nos pone muy difícil a los 'reviewers' salvar nuestro honor (en su precio es muy complicado ponerle pegas aunque miremos con lupa)
  • ¿Sigue siendo tan impensable en este tipo de teclados una entrada de micro que no sea sólo para dinámicos y aporte phantom/condensador? (Vale, sí: es una crítica general para rellenar)

Los precios actuales aproximados en tiendas andan en torno a los 1200, 1400, 1600 € para las versiones MODX6, 7 y 8 de 61, 76 y 88 teclas, ligeras en las dos primeras y GHS (Graded Hammer System) en la última.

Más información | yamaha.com

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Pablo Fernández-Cid
EL AUTOR

Pablo no puede callar cuando se habla de tecnologías audio/música. Doctor en teleco. Ha creado diversos dispositivos hard y soft y realizado programaciones para músicos y audiovisuales. Toca ocasionalmente en grupo por Madrid (teclados, claro).

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