Sintetizadores

Review de Roland MC-101 y MC-707, de vuelta al groovebox

Índice del vídeo

01:01 - Introducción y diferencias generales entre MC-101 y MC-707
03:08 - Las pistas: sinte, baterías, baterías con compresor y looper
05:36 - Patrones, escenas y clips
07:24 - Presets y muestras
10:10 - Edición de sonidos
17:10 - Edición de efectos
18:10 - Modo Note y percusión
20:27 - Modo Looper
22:20 - El mezclador
27:39 - Trabajando con patrones
30:32 - Modo Chord
31:59 - Muteos de pista
33:03 - Scatter
34:31 - Creando patrones por pasos
37:27 - Pista de sinte: grabando a tiempo real
40:17 - Respondiendo las preguntas de los hispasónicos

Nota: el vídeo se realizó con la primera versión del firmware de las MC, pero con la reciente llegada de una actualización de la que dimos noticia han recibido varias mejoras que se recogen en esta review en texto.

Introducción

No sé si muchos necesitarán que se les aclare a estas alturas qué es un groovebox, ni tampoco si es factible una definición clara y suficiente, con tantos y tan diferentes modelos como los fabricantes han ideado a lo largo del tiempo. ‘Groove’ indica una orientación al mundo de las músicas electrónicas y las pistas de baile, tanto en los sonidos que ofrecen como en su secuenciador y el tipo de flujo de trabajo, orientado a patrones y asequible a los menos teclistas/pianistas. ‘Box’ habla de un equipo autocontenido, capaz por sí mismo de resolver la creación de un tema o su desarrollo en directo.

Con esa vocación, para sus nuevas MC Roland ha reunido: cuatro (MC-101) y ocho (MC-707) pistas que pueden ser de sintetizador, baterías o 'audio looper'; gestión de clips al estilo de Ableton Live; síntesis Zen-Core; facilidades para integrar muestras y audio en tiempo real; efectos abundantes y complejos; unidad ‘scatter’; almacenamiento en tarjeta SD y una integración audio vía USB muy completa. Características sin duda atractivas, a cuya presentación y análisis dedicamos esta review.

Resumen de características

Roland MC-707

La groovebox vuelve más de diez años después al catálogo de la marca que creó tal nombre, y lo hace por partida doble. MC-101 y MC-707 son dos bien capaces máquinas, mucho más parecidas entre sí de lo que cabría esperar pese a las diferencias de tamaño. Traen a este formato groovebox detalles heredados directamente de los sintetizadores y workstations más recientes Roland. Esa renovación del motor de síntesis es uno de los muchos cambios técnicos y de filosofía frente a las ya antiguas MC-909, MC-505, o MC-303.

Encajadas dentro de la gama AIRA/DJ, que por voluntad propia se centra en el mundo de la electrónica/DJ, los patrones, y la interacción en vivo, es como mejor se entiende el que no estén presentes en las nuevas MC algunas funciones de esas generaciones anteriores, para sorpresa de quienes las conocieron. Sin modo canción ni encadenamiento configurable de los patrones en la propia máquina, lo que se ofrece tiene más que ver con las ideas nacidas en torno a la exitosísima vista ‘session’ de Ableton Live que con la idea de una canción de recorrido fijo y preelaborado. No son máquinas para pulsar play y dedicarse a otra cosa mientras reproducen sin más algo ya precocinado, sino para mantenerse interactuando con ellas elaborando ideas. Ideas que pueden ser registradas en cualquier DAW usando las opciones de MIDI y audio por USB, que en el caso audio permiten traspasar simultáneamente una señal estéreo individual por cada pista.

Generosa polifonía y más que bien dotadas capacidades de la síntesis Roland Zen-Core alimentan las pistas de sintetizador y las de batería/percusión garantizando una calidad y complejidad tímbrica elevadas. Con sonidos tanto basados en multimuestreo como en recreaciones de osciladores y filtros analógicos, están en línea con cualquier sintetizador o workstation de alta gama y también rivalizan con los sistemas de tipo analógico virtual. Aproximadamente están aquí el 90% de los sonidos que traen de fábrica los nuevos Fantom (3600 frente a 4000, en cifras redondas).

Para crear sonidos, además de poder usar la enorme colección predefinida de multimuestras PCM típica de cualquier workstation, es sencillo cargar muestras de usuario (únicas, no multimuestras repartidas por el teclado) reemplazando cualquiera de los osciladores en un sonido de sintetizador o en el lugar de cada uno de los 16 instrumentos de un mapa de batería, personalizando así el contenido y pudiendo introducir efectos sonoros y pequeños riffs o frases cantadas.

Las pistas en modo ‘looper’ permiten reproducir fragmentos audio en bucle y a tempo, ajustando también su tono según se necesite. Ya sea partiendo de muestras que hayamos precargado o incluso capturando audio en tiempo real a través de la entrada digital (USB) o bien analógica (esto último sólo en la MC-707). Por cierto todas las muestras, ya sea para uso en osciladores, para baterías, o para looper pueden ser estéreo. También estéreo desde luego cada una de las pistas de sintetizador y batería.

Looper estéreo en la pantalla de Roland MC-707
Looper estéreo en la pantalla de MC-707
roland.com

Contribuye a un resultado bien rematado el despliegue de unidades de efecto. Numerosísimas y de gran alcance en posibilidades, están presentes en cada sonido individual y también en envío y en una sección ‘master’ sobre la mezcla final.

Aunque no cuentan con funciones de ‘chopping’ o ‘beat-slicing’ a partir de un bucle o muestra audio que existen en otras marcas y modelos (MPC, Octatrack, etc.), sí está presente el ‘Scatter’ que Roland incorpora en varios productos recientes. Ha ido evolucionando notablemente en sus pocos años de existencia y es a día de hoy, tal como se recoge en estas MC, un arma poderosa y muy configurable. Puede ubicarse en cualquiera de las pistas, en la mezcla final o bien para procesar la entrada audio. Permite trocear un fragmento reciente de audio en pequeños bloques y alterar la reproducción de estos en diversas formas, generando al final llamativos resultados que inmediatamente traen la cultura DJ a la mente. Permite tener en cada proyecto predefinidos 16 tratamientos scatter diferentes e introducirlos dinámicamente usando los pads.

La implementación MIDI actual envía desde los clips las notas y unos pocos mensajes CC. Es algo que no sucede por defecto, pero sí activando la transmisión MIDI en las pistas. Seguramente por eso ha habido informaciones tempranas erróneas al respecto: es factible el envío del contenido de los patrones hacia sintes y equipos externos. Veo imprescindible actualizar el firmware a la versión 1.2 o superior, porque es necesaria para poder realizar algo que veo esencial: que los cambios de escenas y patrones en cada pista se reflejen vía MIDI y puedan ser por tanto reconstruidos o editados desde un DAW o secuenciador externo. Las versiones iniciales no lo permitían, pero ahora sí es factible reconstruir todo lo mucho que se puede estar realizando desde el panel de las MC-101 y MC-707 en esas sesiones interactivas a las que invitan. Además la grabación de los resultados puede realizarse en audio, para lo cual es todo un lujo disponer a través de USB, incluso en la pequeña MC-101, de la entrega individual de cada pista en estéreo además de la mezcla final. Eso sí, a costa de utilizar un driver propio de Roland, porque no hay una configuración USB Audio Class Compliant.

No está publicada una implementación de sistema exclusivo que dé acceso desde el exterior a la edición detallada de los sonidos y los efectos, por lo que debe realizarse desde el propio panel. Dicha edición desde panel resulta factible, completa y razonablemente cómoda en la MC-707 (con modos fácil y experto), pero no es completa en la MC-101, limitada a alterar aproximadamente tres docenas de parámetros esenciales de los cientos que definen un sonido.

Con todo, la posibilidad de usar otros sonidos existe en cualquiera de las dos, es sólo la edición de los sonidos desde el panel lo que no tiene la MC-101. La forma en la que podemos cargar otros sonidos diferentes a los presets es copiarlos desde un proyecto que resida en la tarjeta de memoria SD. Se puede copiar cualquier clip al completo o sólo sus notas, su sonido o su efecto. Esa es de hecho la forma de contar con ‘bancos’ de sonidos más allá de los presets. No hay ningún banco ‘user’ porque la filosofía cambia a esta de recuperar sonidos de otros proyectos. Ciertamente es atípico no contar con un banco ‘user’ pero la vía que se ha planteado en estas máquinas es igualmente eficaz, un poco más enrevesada de llevar adelante, no un impedimento serio.

De hecho hay ya varias expansiones gratuitas en la web de Roland para cada una de las dos máquinas que no son sino proyectos. Y sí, he hecho la prueba de cargar proyectos cruzados y es factible, con la lógica limitación de que la MC-101 sólo atenderá las 4 primeras pistas de las 8 presentes en los proyectos creados para la MC-707.

Los precios se sitúan aprox. en 500 y 1000€.

En detalle

Tipos de pistas

Las cuatro las pistas de la MC-101 y las ocho de la MC-707, sin preasignaciones fijas, pueden indistintamente operar como pista polifónica de sintetizador (tone), como pista para usar un juego de 16 sonidos de batería/percusión (pistas tipo ‘drum’, pudiendo elegir en una de ellas 'drum' con compresor -un efecto dedicado, aparte del efecto que puede llevar cada pista-), o como pista ‘looper’ capaz de usar hasta 60 segundos de audio pregrabado o bien capturado en tiempo real para repetirlo en tempo con las demás pistas gracias a funciones de time-stretching automático y cambio de tono. Podemos disponer todas en modo sintetizador, o contar con 3 drums, 2 loopers y 3 sintes, o cualquier otra combinación que elijamos establecer, diferente en cada proyecto.

Roland MC-707, tipos de pista
Tipos de pista en la pantalla de MC-707
roland.com

Síntesis Zen-Core

La síntesis para los ‘tone’ y ‘drum’ se basa en el sistema Zen-Core recién lanzado por Roland y que ya os hemos presentado. Supone una muy interesante puesta al día de lo que veníamos concibiendo como síntesis en las workstations (multimuestreo, alta polifonía, complejidad con varias partes simultáneas dentro de un sonido, centenares de detalladísimos parámetros, etc.).

Se parte de las estructuras ya conocidas en Roland con sonidos o ‘tones’ basados en reunir 4 ‘partials’ (cada uno un juego completo de oscilador, filtro, LFOs y envolventes). Pero en Zen-Core los osciladores y filtros de esos parciales podemos elegirlos con el sabor clásico y digital de workstation a partir de multimuestras PCM o bien con algoritmos que recrean osciladores y filtros analógicos, reduciendo así los problemas de aliasing y ofreciendo sonoridades de filtro algo menos cristalinas que en las encarnaciones digitales. Siguen estando las opciones que permiten asociar los parciales 1-2 y los 3-4 a través de técnicas de sync, anillo y XMOD (modulación en frecuencia) que consiguen ir más allá de los esquemas más básicos sustractivos.

Roland MC-707, edición de sonidos
Edición de sonidos en MC-707
roland.com

Zen-Core puede simular osciladores con varias formas de onda clásicas analógicas, todas ellas en realidad sometibles a transformación como anchura de pulso, o paso gradual de triángulo a diente, o desde rampa ascendente a descendente. También ondas superwave con desafinación regulable. Hay además casi medio centenar de ondas ‘digitales’ monociclo específicamente preparadas para uso en ‘sync’. Ya sólo con ese material hay una importante variedad antes incluso de acudir a los centenares de ondas PCM multimuestradas.

Por parte de los filtros modelados encontramos tipo Jupiter, Moog y Prophet, que se suman al clásico TVF digital Roland con sus opciones de respuesta LPF1/2/3, BPF, HPF, PKG, etc.

Además Zen-Core aumenta de manera general la velocidad y naturalidad de la acción de las señales de control. Un LFO veloz, que en otras generaciones anteriores podía manifestar su origen digital, aguanta aquí mucho mejor el tipo. La envolventes cuentan con parámetros ‘macro’ de tipo ADSR, pero también con edición detallada que permite contornos mucho más ricos, y junto a los LFOs convencionales aparecen también step-LFOs para crear pequeñas secuencias de control.

Sonidos

Los sonidos preset son los mismos en MC-10 y MC-707. Se presentan en varias categorías como pianos, órganos, etc. y se incluye una lista especialmente amplia y desglosada en cuanto a sonidos de sintetizador. La búsqueda se agiliza usando esas familias como filtro.

También están organizados los sonidos en bancos A-E de muy diferente extensión y contenido. En el banco A encontramos muy a mano un poco de todo, con 178 sonidos variados. El banco B lleva 451 sonidos en su mayoría de sintetizador y con la etiqueta AX. El banco C reúne 121 sonidos de Jupiter, Juno, Bassline TB-303, SH-101, y D-50 recreados a partir de Zen-Core. D es un banco dedicado a 1109 sonidos de sintetizador, y los bancos E y F ofrecen 896 y 837 sonidos típicos de workstation basados en PCM, por los que desfilan tanto instrumentos realistas como complejas combinaciones. En definitiva, sonidos hay para todos los gustos y necesidades, con especial abundancia de los claramente electrónicos, como es propio del público al que se dirige. Por comparar los nuevos Fantom llevan sólo unos pocos más, llegando casi a 4000 sonidos (aparte de los 17 sonidos V-piano con los que también cuentan esos nuevos teclados).

En cuanto a los kits de batería de nuevo dos bancos, el banco A ofrece 58 kits muy centrados en lo ‘electro’ y el banco B con sus 74 kits mezcla un poco de todo, dando entrada también a bancos de baterías naturales, pop, jazz, orquestal, percusiones, etc..

Podéis conocer los sonidos y kits en detalle en el listado que puede descargarse de la web de Roland.

Patrones o ‘clips’ y su grabación

La grabación no es de tipo ‘lineal’ sino orientada a patrones, aquí llamados ‘clips’. Son individuales por pista, no un patrón como arreglo completo multipista, sino ‘clips’ de un único instrumento/kit de batería/loop. Pensad en Ableton Live y no andaréis desencaminados. Típicamente cada pista desarrollará un papel (batería, bajo, etc.) y contará con hasta 16 clips para ofrecer diferentes versiones y secciones para un tema. Los clips son aquí (a pesar de que la propia web de Roland indique en las especificaciones 64) de 128 pasos, que equivalen a 8 compases completos con pasos de semicorcheas. Mucho más generoso que tantos productos de patroneo que tienen su máximo en 32 o 64. Ciertamente la filosofía por patrones no permite grabar o reproducir ininterrumpidamente grandes extensiones, pero esos 128 pasos son un desahogo más que bienvenido para quienes disfrutan con desarrollos o progresiones un poco más amplios.

Además no se trata de patrones forzosamente ‘por pasos’. Y no lo digo sólo porque además de los modos de grabación ‘TR’ y ‘TR-REC’ (por pasos, de forma manual) haya grabación en tiempo real, tocando ya sea con los propios pads o desde algún teclado controlador externo. Tampoco lo digo porque los pasos sean polifónicos, que lo son incluso hasta el punto de permitir si fuera necesario grabar varias veces la misma nota solapada consigo misma (es configurable). Me refiero sobre todo a que esa grabación en tiempo real y polifónica, aunque deje varias notas ubicadas en el paraguas de un mismo pulsador/paso retiene el detalle individualizado de cada nota, con el instante en que fue tocada sin cuantizar. Y esas notas siguen siendo totalmente individuales cara a su edición: podemos ver en una lista las notas que conviven en cada paso y alterarlas una a una en sus parámetros de velocidad, nota, o incluso posición respecto a rejillas. En definitiva, los 'pasos' en la práctica pueden desaparecer y la grabación puede ser totalmente real y detallada en cuanto a lo interpretado.

En definitiva podemos usar los 'clips' como patrones 'por pasos' o bien como 'frases' MIDI genéricas de duración breve limitada a esos 8 compases. La cuantización queda como opción que podemos aplicar en el grado deseado a posteriori, aunque igualmente se puede forzar la cuantización durante la grabación.

'Motion rec', en línea con las costumbres actuales, facilita que los patrones tengan variaciones tímbricas. Permite grabar en los clips información de determinados controladores que alteran parámetros escogidos de los sonidos y efectos. Se trata de 4 controladores en la MC-101 y 3 en la MC-707 (sí, curiosamente en ese particular hay menos controles físicos en la hermana mayor, aunque puede reproducir los contenidos de la menor). Son los CC MIDI 80-83 y pueden mapearse con generosidad entrando en la edición de los sonidos y efectos para que actúen donde necesitemos. No se trata de los ‘p-locks’ de Elektron, que permiten elegir y retocar cualquier parámetro, sino algo más limitado y a cambio también más sencillo de usar, reducido a esos 4 controles. Pero esos cuatro controles pueden en la programación de cada sonido estar asociados a un enorme conjunto de posibles destinos, con lo que al final viene a ser algo parecido, aunque no tan inmediato ni extenso como los p-locks. Por defecto afectan a filtro, LFO y FX, y así vienen etiquetados en el panel, pero nada impide redirigirlos a otros parámetros (con hasta dos destinos para cada uno de los cuatro/tres controles).

Proyectos y almacenamiento

Junto con las notas y CCs, los clips contienen también el detalle completo del sonido y efecto que usan, sin necesidad de que los tengamos que conservarlos en ningún banco de sonidos. De esa forma un fichero de proyecto es siempre autocontenido y sin dependencias.

Además, al haber sonidos y efectos por cada clip, una misma pista puede usarse en función del clip que lancemos con timbres y efectos diferentes ampliando las posibilidades dentro de un mismo proyecto. Tener 8 pistas no implica estar limitado a 8 sonidos, porque cada clip puede usar (mejor dicho, contener y por tanto usar) uno diferente.

Seguramente buscando la mayor simplicidad posible, se ha evitado tener que cargar al usuario con la necesidad de guardar separadamente sonidos, efectos, clips, etc. En estas MC-101 y MC-707 guardamos el proyecto completo que reúne todas las pistas con sus clips y dentro de ellos los sonidos y efectos que usan, así como las posibles muestras que se requieran. Una única operación ‘guardar’ para mantener a salvo todo lo que hayamos hecho, sin tener que estar vigilantes de nada más. Lleva así al hardware el 'total recall' propio de los DAW que resulta tan cómodo. Y siempre con una tarjeta SD como nuestro aliado para poder gestionar cualquier contenido (proyectos, muestras, etc.). No hay opciones 'undo' así que recuperar la última versión grabada será la forma de retroceder cuando lo necesitemos. Y desde luego no hay que olvidar salvar los cambios del proyecto, algo que se nos recordará en pantalla cuando intentemos cargar otro.

En sentido inverso, a la hora de cargar, sí podremos recuperar de la tarjeta un proyecto íntegro o bien traernos a un proyecto en curso aquellas partes (pistas, clips, sonidos, efectos) que necesitemos de otro que tengamos guardado.

Por cierto, no hace falta extraer la tarjeta SD para gestionar proyectos y muestras y hacer backups. Es factible montarla a través de USB en el ordenador que tengamos conectado. Toda una comodidad, especialmente a la vista de que la tarjeta está protegida por una tapa atornillada. Tapa que es por cierto una excelente idea, para poder ir con cierta tranquilidad a según qué eventos sin temor de que desaparezca la tarjeta hacia las manos de cualquier desaprensivo.

Otra comodidad más, ya mencionada, en relación con el uso con ordenador es la excelente implementación USB audio, con entrega de la mezcla y las pistas una a una, todas ellas en estéreo. Eso sí, como ya decíamos, exige el uso del driver de Roland, dado que no existe un modo USB Audio Class Compliant. Las conexiones MIDI están disponibles en USB (de nuevo usando el driver de Roland) así como en DIN 5 puntas (con doble out/thru en la 707).

Selección y agrupamiento de clips

Cada proyecto de las nuevas MC permite alojar hasta 16 de esos ‘clips’ en cada una de sus pistas, para poderlos ir combinando al gusto sobre la marcha. Se trata de una herencia clara y no disimulada del modo interactivo ('session') de Ableton Live que tanto se aplica en sesiones de música y DJ por el mundo mundial. Los clips representan diferentes frases y motivos musicales que podremos ir reuniendo, uno desde cada pista, según deseemos.

Roland MC-707, matriz de clips
Matriz de clips en MC-707
roland.com

La elección de los clips que se reproducen en cada momento se realiza seleccionándolos a través de la doble hilera de pads, que actúan a modo de ventana con la que ofrecer una vista parcial de la gran matriz de pistas/clips total (16 filas por 4 u 8 pistas). Una idea que hemos visto ya en tantos controladores para Live que a nadie extraña. La pantalla grande de la MC-707 representa esa matriz y hace más sencillo su uso, pero tampoco es complicado de gestionar en la MC-101 si somos mínimamente ordenados en la ubicación de los clips para así facilitarnos la vida.

Junto con esa selección ‘en caliente’ de los clips, aparecen ocho escenas (scenes) por proyecto. Permiten mantener 8 combinaciones predefinidas como puntos de referencia al desarrollar una sesión interactiva que no debería limitarse a ir recorriendo esas combinaciones prefijadas sino buscar una actuación y desarrollo más amplio sobre los controles. Esas combinaciones son totalmente libres, no tiene que ser clips ‘en fila’ de cada una de las pistas, sino la combinación que prefiramos.

No sólo recuperar, también grabar las escenas es inmediato y puede hacerse sin parar la reproducción, perfecto también para usarlas dinámicamente en vivo, conservando una combinación interesante a la que hallamos llegado. Los cambios de escena (también los de clip) se realizan automáticamente en fronteras de compás para evitar desalineamientos. Lo cual no quita que a través de elegir duraciones diferentes para los clips de cada pista o del uso de los marcadores editables de paso de inicio/fin en cada clip podamos generar si lo deseamos polirritmias, poniendo en más de un aprieto a esa elección inteligente del punto de cambio en un salto a otra escena.

Interacción con los clips

Aunque la elaboración y creación de patrones será casi siempre una labor previa a la interpretación, la vocación de estas nuevas MC es que se juegue con los patrones en vivo. Que podamos ir seleccionando y combinando unos y otros patrones, regulando sus ‘mutes’ y niveles, alterando aquí y allá parámetros de los sonidos y de los muchísimos efectos presentes, o animando los resultados a través de ese ‘scatter’ que Roland acompaña en varios de sus productos recientes y que es útil para conseguir múltiples guiños a lo DJ.

Por cierto, está sorprendentemente poco publicitada por la propia Roland pese a ser de altísimo valor, una característica bien interesante: no se producen cortes en los cambios de un sonido a otro dentro de una pista asociados a los cambios de ‘clip’ o patrón. Los sonidos primeros continúan su extinción, mientras ya van sonando los nuevos, efectos incluidos. Todo un alivio este cambio sin cortes que va llegando poco a poco a diversas marcas y productos.

Efectos

La calidad de los efectos y su variedad y número son altísimos, como ya nos ha venido acostumbrando Roland en sus sintes de alta gama y workstations.

Compartidos globalmente existen 5 efectos: reverb y delay hacia los que se puede regular el envío desde cada pista, ecualización y compresión tras la mezcla de todas las pistas, y posibilidad de activar también un tercer efecto más en inserción a elegir entre 90 tipos.

Cada clip adicionalmente dispone de su propio efecto de inserción seleccionable, de forma que se adapte a la perfección con lo que cada sonido necesite en cada frase. Con unos 90 tipos para elegir, que van desde lo tradicional a otros realmente intrincados e imaginativos, hay opciones para todos los gustos. Algunos de ellos son realmente efectos dobles, otros son efectos basados en simulación de amplificadores o de sistemas analógicos. Por citar algún ejemplo ilustrativo, es posible contar con varios tipos de phaser llegando incluso a modelos de 24 etapas, usar reberveraciones, o aplicar delays multitap realimentados o con ‘reverse’.

Hay además otros dos efectos seleccionables dedicados para el ‘scatter’, de nuevo sobre ese universo de 90 clases.

Y todo ello sin olvidar que dentro del esquema Zen-Core hay ecualizadores ajustables en cada uno de los cuatro parciales de un sonido o individualmente para cada uno de los 16 instrumentos de un juego de batería, detalle muchas veces pasado por alto pero que nos puede ayudar enormemente a sacar más jugo a los kits inicialmente predefinidos.

Diferencias MC-101 vs MC-707

Las dos máquinas, más allá del diferente número de pistas (4/8) y la cuestión del tamaño y el número y funciones de los controles, comparten arquitectura, pero desde enfoques distintos.

En MC-101 prima la portabilidad, y es posible incluso el uso con pilas. Curiosamente, pese al mucho menor tamaño de pantalla, en la MC-101 las letras son de tamaño muy superior a las que presenta la MC-707 en la que es necesaria cierta proximidad para una lectura cómoda.

En el escaso espacio de la MC-101 caben lógicamente menos controles y la edición es algo más enrevesada, pero tiene el mismo alcance que en la MC-707 salvo en lo referido a parámetros de síntesis. Limitada a editar tres docenas de parámetros, queda fuera de lugar en la MC-101 crear un sonido desde cero o editarlo al 100%, cosa totalmente factible en la MC-707. En el resto, todo lo que puede realizar la 707 es factible en la 101.

De hecho la MC-101 carga los proyectos de MC-707 y los puede reproducir, a salvedad de la cuestión 8 pistas vs 4. Eso implica también que los sonidos creados en una 707 acaban pudiendo usarse en una 101 y abrir así la paleta más allá de los abundantes presets que comparten las dos.

Diferente también el apartado de salidas audio. MC-101 cuenta con el clásico par de salidas principales L+R, que en la MC-707 se acompaña con un segundo par al que podemos dirigir las pistas deseadas y además otro par de conexiones que funciona como envío estéreo a efecto externo con su propio retorno nuevamente estéreo. La MC-707 cuenta con entrada audio estéreo en pareja de jacks útil para muestrear y para procesar en tiempo real sonido externo incorporándolo a la mezcla, una entrada que no está en la MC-101.

Pero esas diferencias son inexistentes en la conexión audio digital vía USB. Las dos pueden estar recibiendo audio por esa vía (de nuevo ya sea para muestreo o para procesamiento y mezcla) y también pueden entregar señal estéreo por cada una de sus pistas para realizar la grabación individualizada en un DAW.

Hay más diferencias, siempre resultado de los compromisos para hacer caber tanto como hay en una 707 en el poco espacio que ocupa una 101. Los faders son de menor recorrido en el modelo pequeño. En la MC-101 los pads no son sensibles a velocidad, mientras los de la MC-707 sí. Por cierto el ajuste de fábrica es muy 'duro' y conviene jugar con la sensibilidad hasta darles un mayor recorrido, otra de las mejoras con el firmware 1.2. La fila de 16 pulsadores para la gestión de los pasos de los patrones al estilo 'TR' no existe en la MC-101, haciendo que esa función sea suplida por el uso de los 2x8 pads, lo que complica un poco la edición, dado que hay que poner los pads en modo 'seq' para elegir paso y luego en modo 'note' para ver y editar las notas del paso elegido. Algo que en la 707 es mucho más ágil al poder simultanear la elección de paso sobre la hilera de botones dedicada y mantener en todo momento los pads en modo 'note'.

Pero esas diferencias y otras parecidas no hacen menos capaz o útil a la 101. Yo mismo empecé usando ese modelo y al pasar al grande ya tenía tan asumida la forma de uso que reeducarme a las ventajas de la 707 supuso un cierto esfuerzo.

Está claro que la 707 permite una edición más cómoda. En especial porque al haber más controles se pueden estar haciendo simultáneamente cosas que en la 101 obligan a cambiar de modo y encadenar acciones. Por ejemplo, el despliegue de los tres rotatorios filter, mod, y fx para cada pista en 707 queda reducido a un juego de cuatro (uno por pista) que podremos destinar a través de botones a cada uso (filter, mod, fx, más un cuarto ‘sound’ que no está en la 707). Pero olvidando las comparaciones, sorprende cómo la 101 hace asequibles tantas funciones en un espacio tan reducido.

Roland MC-101

En uso

Me hubiera gustado poder tenerlas mucho más tiempo, en especial para poder hacer un recorrido por sus muchos sonidos y una exploración como merece del motor Zen-Core. Pero esas cuestiones deberán quedar para otro momento. Son tan recientes estas MC que tenían que seguir circulando hacia otras manos y mis pruebas se concentraron en aprender a usarlas y probar a crear algunos patrones y jugar con ellos desde el panel, para poder trasladaros mis impresiones.

Es fácil hacerse con su filosofía de trabajo y controles, de forma que al poco tiempo estemos ya jugando en esas combinaciones de clips y retoques de parámetros a las que nos invitan estas MC. La creación de patrones en las groovebox debe ser divertida y directa, y aquí hay mucho de eso. Los paralelismos con la matriz de clips de Ableton Live son evidentes y todo un acierto para permitir la interacción a la hora de combinar clips desarrollando en vivo un tema o sesión. La mezcla de niveles en faders dedicados es simpre muy cómoda y da una inmediata realimentación visual. El retoque de algunos parámetros con los encoders también permite cambiar mucho la forma en la que suenan y son procesadas las pistas, sirviendo para crear variedad durante el desarrollo. Ojalá el alcance acabe siendo algo más amplio y llegue más allá de los 3 (4 en la MC-101) controles actuales.

Pero además destacaría, por la enorme flexibilidad que ofrece en músicas que no sean estrictamente orientadas al ‘beat’, la sorpresa de encontrar que al grabar clips es posible en la práctica liberarse totalmente de la idea ‘por pasos’ que para según qué estilos no encaja. Los clips pueden ser orientados a ‘pasos’, sí, pero igualmente pueden ser clips MIDI genéricos.

Que la duración de los patrones alcance los 128 pasos / 8 compases y que sean polifónicos es otra muy buena noticia que se suma a la anterior para hacer posibles usos más allá de las músicas para pista de baile más simples, alcanzando mayor amplitud de estilos. Saber que puedan también atender otras necesidades y formas dará ocasiones a estas MC de lucirse más allá del terreno puro ‘groovebox’ en manos de aquellos músicos que tienen varios ambientes de trabajo / creación diferentes.

En esos otros usos más convencionales hay que recordar que la falta de un modo ‘song’ obliga a estar realizando los cambios de clips y escenas sobre el panel o a programarlos vía MIDI con apoyo externo, siempre y cuando hayamos actualizado al firmware 1.2 o superior que lo hace posible. Con esa 1.2 hay transmisión y recepción de mensajes relativos al clip que se desea reproducir en cada momento sobre cada pista, así como a la escena (combinación de un clip en cada pista) que lancemos. Se usan para ello mensajes de cambio de programa en los canales de cada pista y en un canal 'común' elegido para las escenas.

Mi reencuentro con el ‘scatter’, que sólo probé en su día en los primeros equipos que contaron con él, me ha dejado buen sabor al ver que la idea ha madurado y es ahora muy configurable, capaz de resultados llamativos y controlados por el usuario. No sólo un encuentro casual con ajustes prefijados, que era la sensación que me dejó en su día. Sinceramente, no contaba con sentirme tan atraído por sus posibilidades y resultados.

Pese a lo poco, poquísimo, que he probado los sonidos y las posibilidades de síntesis apuntan muy buenas maneras. Muy amplia la colección de presets y tan generosa como corresponde a las workstations la capacidad de síntesis y efectos. La flexibilidad de poder incorporar osciladores y filtros modelados en un esquema por lo demás heredero de la complejidad de las workstations es más que atractiva y se deja notar. Pero pese a eso, quizá me ha llamado incluso más la atención, por no esperado, el comportamiento ante ajustes veloces en las señales de control. Los LFOs ultraveloces, los step-LFO con curvas en cada paso, … Todo ese tipo de cuestiones ofrecen una claridad en su ejecución que no siempre ha estado presente en sintetizadores de esta complejidad y polifonía. Y eso es siempre una garantía de buenos resultados en sintetizadores digitales.

El uso como módulo de sonidos es factible (y más que tentador, añadiría), porque sus pistas pueden hacerse sonar a través de diferentes canales MIDI. Pero tampoco pidáis peras al olmo. No es ese su fuerte porque no es ese su objetivo. Sencillamente, que sepáis que podréis usarla sin problema en cualquier tema o producción para lanzar 4 u 8 sonidos o kits de percusión, etc. Pero lógicamente no hay funciones de tipo split/layer más propias de teclados, ni tampoco la posibilidad de elegir o cambiar entre sonidos vía MIDI (tendrá que ser cargando el proyecto que contiene los sonidos deseados ya listos).

Las pistas de batería permiten indicar para cada golpe de cada instrumento el uso de alguna subdivisión o grupeto (la típica repetición veloz dentro del paso tan presente en producciones actuales) y el uso de 'flam'. Se puede también ajustar en cada golpe la probabilidad de ‘mute’ que permite hacer que algunos golpes aparezcan o no de forma aleatoria pero controlada. Algo así de simple bien usado puede generar suficiente variación en los patrones de ritmo como para insuflarles variedad y un desarrollo menos predecible. Como siempre, aplicadlo entre otras cosas a los típicos 'crash' y adornos equivalentes para que no estén sonando obsesivamente en cada reiteración y la mejora será instantánea.

En los clips de sintetizador podremos usar técnicas como la reproducción en orden inverso o en orden aleatorio, entre otras opciones, para también buscar de forma asistida variaciones que nos ayuden a desarrollar más ideas. Muy interesante a ese respecto también la posibilidad de indicar y modificar sobre la marcha los puntos (pasos) de inicio y fin de la reproducción de un clip, con autonomía respecto a los demás y de forma no destructiva.

La activación de la opción 'chord' permite crear un acorde diferente con hasta 4 notas, para cada una de las 12 notas cromáticas de la octava ayudando así a quienes quieran disparar acordes con un único dedo. Con el firmware 1.2 es posible elegir una entre más de 30 escalas.

Desearía que el enorme potencial en cuanto a síntesis de estas dos MC se viera acompañado por unas especificaciones sysex (MIDI System Exclusive) igualmente ambiciosas. Es la clave para poder contar con editores externos y cosas semejantes, y no suele faltar en Roland cuando hablamos de máquinas de esta complejidad interna. Algo que con la cantidad de parámetros existentes (cientos para un sonido) sería útil, y que en el caso de la MC-101 resultaría imprescindible para poder crear sonidos plenamente personalizados. Ojalá lleguen, aunque a día de hoy no existen. En el momento en que aparecieran editores, la MC-101 pasaría a ser tan modificable en cuanto a sonidos como ya lo es la 707 desde su panel y pantalla, haciéndola para muchos casi indistinguible de su hermana mayor excepto por el número de pistas.

Comodísima la forma en la que se resuelve la gestión de la tarjeta SD, una memoria externa que es aquí totalmente imprescindible. De hecho viene incorporada ya una de origen con algunos proyectos ejemplo (hay más listos para descargar en la web de Roland, en la que se anuncia que irán apareciendo más ‘expansiones’ a base de proyectos). No hay, como sí existía en otras grooveboxes, colecciones de patrones de fábrica preelaborados o ritmos ya listos en variedad de estilos. Es necesario crearlos desde cero o importarlos de proyectos donde ya existan, como esas expansiones.

Todo, salvo los sonidos ‘preset’, se guarda en tarjeta SD , así que es bueno que esté encerrada tras una tapa con tornillos. Y es bueno no necesitar el destornillador casi nunca: la conexión USB además de audio y MIDI sirve para poder gestionar ficheros de la tarjeta SD desde el ordenador. Comodidad y tranquilidad (que levante la mano quien no se ha dejado olvidada nunca una tarjeta SD en el ordenador).

Ese ‘todo en la SD’ se ve acompañado de que lo que se guarda son siempre proyectos. No se guardan otras cosas. En ese sentido, aunque ha habido algunas críticas por ello, diría que la falta de bancos de sonidos ‘user’ más que ser un escollo insalvable debe calificarse más bien como una solución atípica. Comprendo la crítica, pero no el que se haga tanto escarnio. Los sonidos que deseemos guardar deberán estar conservados en algún proyecto. No hay por tanto un almacén clásico de ‘user’ tones/drums/fx, pero en un solo proyecto podemos conservar 16 clips por pista, cada uno con su sonido y MFX. Lo que implica ya un alto número de sonidos conservados en esa forma dentro de un proyecto que dediquemos estrictamente a guardar nuestros sonidos preferidos personalizados. Por otra parte la idea de ‘me gustaría un bajo como el que usé en …’ tampoco es nada descabellada y funciona bien para localizar lo que necesitamos. Lo que sí resta esta solución es la posibilidad de probar ágilmente varios sonidos (hay que pasar por la importación desde la SD), pero para esa prueba con los 3600 sonidos disponibles en los presets suele haber referencias más que suficientes para olvidarse de qué estaba uno intentando encontrar y dejarse sorprender por lo que va apareciendo y las ideas que esos sonidos nos hagan aflorar.

Conclusión

Especialmente en las primeras semanas desde que llegó la noticia de estas nuevas máquinas, varios de los vídeos y artículos sobre ellas ayudaron a propagar algunos errores sobre lo que hacen y lo que no. Dejad atrás las 'fake news' y revisad sus características reales, de las que hemos intentado mostraros no un listado completo pero sí muy exhaustivo.

Las posibilidades amplias de la síntesis que ofrece, el carácter polifónico y no necesariamente ‘paso a paso’ de sus clips, la incorporación de kits completos de batería desde una sola pista incluso con muestras personalizadas, o la capacidad de reproducir loops e incluso capturarlos al vuelo, hacen de estas groovebox unas máquinas muy bien dotadas para un patroneo que va más allá de lo básico. Tanto los proyectos demo que incluye la tarjeta SD original, como las primeras horas de trabajo con ellas, confirman que son posibles arreglos muy completos desde sus 4 u 8 pistas, y que la calidad de sonido y la cantidad de recursos puestos en juego son altas.

Salvo la ausencia de modo song para quien la requiera, o la falta de una implementación sysex que permita alumbrar algún editor externo (especialmente pensando en la 101 al no ser los sonidos editables desde ella misma), no veo realmente muchas pegas que poner y sí muchas ocasiones de disfrute tanto en su uso natural como groovebox como también más allá, aprovechándolas como ocasional módulo de sonidos, o reemplazando a otros equipos aplicada como caja de ritmo, como looper, o para disparo de muestras y efectos en un directo.

Cualquiera de las dos me resulta muy atractiva, tras haberlas probado. Aportan toda esa inmediatez que pedimos en los secuenciadores de patrones y en las groovebox, y que permiten disfrutar con alegría de la creación de temas. Para quien busque una ‘groovebox’ como herramienta central de su proceso de creación, está claro que la 707 es mucho más ágil y completa. No sólo por duplicar el número de pistas a un muy respetable total de 8, sino por toda la cuestión del control y la agilidad para un directo muy interactivo en el que tener más controles a mano se agradece. Pero la 101 resulta tremendamente adictiva al ofrecer tanto desde tan minúsculas dimensiones. No es sólo para quienes duela el salto en precio, este formato reducido tiene su atractivo propio. Además de como groovebox de 4 pistas, también como pequeña navaja suiza que puede ayudar a completar el equipamiento que cada cual tenga previamente gracias a sus funciones de caja de ritmos, looper, y reproducción de muestras, que se resuelven con comodidad y sin complicaciones innecesarias.

Pablo Fernández-Cid
EL AUTOR

Pablo no puede callar cuando se habla de tecnologías audio/música. Doctor en teleco. Ha creado diversos dispositivos hard y soft y realizado programaciones para músicos y audiovisuales. Toca ocasionalmente en grupo por Madrid (teclados, claro).

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