Grabación

Cómo usar un medidor EBU R-128 en ayuda de mezcla y mastering

La utilidad de un medidor EBU R 128 no se limita al cumplimiento de los estándares exigidos por la industria audio en cada medio o entorno (TV, iTunes, YouTube, Spotify…). Nos ofrecen también una herramienta práctica y sencilla de primer nivel para valorar y adecuar nuestras mezclas y masters.

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Qué nos ofrece EBU R 128

Tras la reproducción de un tema o un contenido audio, un medidor EBU R 128 nos ofrece tres cifras y un contorno:

  • Sonoridad integrada o del programa (integrated loudness, program loudness): una medida que representa la sonoridad ‘media’ de nuestro tema. Habla por tanto de cómo de fuerte suena el tema.
  • Rango dinámico (loudness range): un valor que representa cómo son de profundas las excursiones en torno a esa media. Habla por tanto de si el resultado está más o menos ‘aplastado’ en dinámica.
  • Pico verdadero (true peak): define el nivel instantáneo más alto presente en todo el tema
  • Contorno de la sonoridad a corto plazo: en lugar de una cifra única como promedio de sonoridad del tema entero, muestra la evolución de la sonoridad a lo largo del tema, evidenciando los momentos máximos y mínimos.

Como resultado conjunto de esas medidas tenemos una información muy completa para conocer cómo está nuestra mezcla o master y si se necesita actuar de alguna forma.

Si quieres conocer en detalle qué es EBU R 128 puedes consultar el tutorial 'Qué són EBU R 128 y las unidades LU, LUFS, LKFS'

Cómo usar la medida ‘true peak’

Siempre convendrá garantizar que el ‘true peak’ no rebase el valor -1dBFS. Intentar ganar ese mísero dB supone apenas cambiar el nivel pero sí entrar en serio riesgo de que en la cadena de equipos alguno sature o recorte más de lo debido la señal. Si no cumplimos ese primer criterio tocará bajar el nivel. Realmente no compensa preocuparse por ganar o perder un decibelio.

Aprovechamiento de la medida ‘dynamic range’ para definir perfiles propios

En muchos casos de perfiles definidos según EBU R 128 no se imponen condiciones sobre el rango dinámico. Por ejemplo la norma para TV habla de sonoridad media -23LUFS pero no condiciona el margen dinámico, que será dependiente del tipo de contenido.

Pero que no haya un valor exigido no quiere decir que no haya unos valores sensatos y otros absurdos. Una opción interesante para definir nuestros propios valores de referencia es pasar por el medidor unos cuantos temas del mismo estilo que estamos trabajando y que nos resulten atractivos/adecuados en sus resultados. Las mediciones R 128 para ellos nos ofrecen una guía sobre cuál es su sonoridad media y cuál su margen dinámico. Información valiosa que podremos tratar de replicar sobre nuestras propias mezclas a falta de otro criterio. Un medidor R 128 hace trivial la obtención de estas referencias.

Aprovechamiento de la gráfica con el contorno de sonoridad

La gráfica del contorno es también muy útil. Nos señala con claridad los puntos fuertes y débiles. Y por tanto nos puede ofrecer una guía para la automatización de los tratamientos de dinámica o sencillamente para una automatización de los faders que ayude a evitar extremos indeseables por uno u otro lado del recorrido.

Cómo ajustar la sonoridad media

Si nuestro tema está pensado para la reproducción en algún medio que impone condiciones sobre la sonoridad media, la regla está clara: hay que cumplir lo que se nos exija. Por ejemplo sonoridad integrada -23LUFS para TV, -16LUFS para iTunes, -14LUFS para Youtube o Spotify, etc.

Si no estamos en un medio que exija ningún nivel predeterminado, seremos nosotros quienes podamos situarlo a nuestra conveniencia. Y los criterios de Bob Katz no son mala indicación. -14dB (en esencia -14LUFS) como valor promedio para músicas que toleran y agradecen la reducción de margen dinámico (pop, rock,…) y -20 (en esencia -20LUFS) para músicas que agradecen un mayor respeto a la dinámica original (clásica, jazz,…).

Una vez más, otra opción pasa por usar varios temas de referencia, analizarlos y tomar nota de los valores que presentan.

Pensar conjuntamente en sonoridad y margen dinámico

Al situar un determinado nivel la sonoridad integrada, automáticamente nos estamos permitiendo un recorrido dinámico hacia arriba equivalente sin entrar en graves problemas por saturación /recorte. Y lo adecuado en la mayor parte de los casos sería aprovecharlo. Y ahí entra de lleno una de las ventajas de los análisis que hacen estos medidores: ofrecen una visión con múltiples parámetros.

Si la medida R 128 de margen dinámico y el contorno de sonoridad demuestran que nos estamos dejando sin usar una porción importante del márgen por encima del nivel medio, tendríamos una evidencia de que nos hemos ‘excedido’ al comprimir o limitar. Podremos replantear el tratamiento para no reducir tanto la dinámica, o bien podremos dar entrada a algún expansor para recuperar algo de la dinámica perdida.

Si nos fijamos en la figura siguiente, sobre una escala EBU+16 (o sea, los 0LU situados a -16LUFS, al estilo de lo que exige iTunes) muestra un recorrido dinámico comparativamente muy pobre, de sólo 4,39 LU y con el true peak situado por debajo de -8dB. Cifras que hablan de una situación un tanto ridícula, salvo que sea porque el estilo de la música demanda a toda costa ese carácter tan aplanado, casi diríamos muerto en cuanto a dinámica.

ToneBoosters TB_EBUloudness
TB_EBUloudness
toneboosters.com

Puede por supuesto darse también la situación contraria, que se nos haga evidente con las medidas el que estamos manteniendo un márgen demasiado amplio.

Intentad escuchar una obra del periodo romántico cargada de dinámica en un coche en movimiento: o perdemos los momentos 'piano' o bien subimos tanto que para cuando llega un 'forte' aquello atruena. Por eso la presencia de controles de loudness y controles automáticos de nivel en los equipos 'car-audio'. Un márgen demasiado amplio, suele tener que ver con entornos de escucha en los que las condiciones no son ideales.

Mezclar para entornos difíciles de escucha

A veces sabremos que nuestro tema necesita prepararse para poder ser reproducido en entornos de muy difícil escucha por la presencia de fuerte ruido ambiental. El caso recién mencionado del coche. Otro ejemplo: no se puede mezclar igual para cine o para la edición en DVD hacia mercado doméstico. En un cine se presuponen condiciones de escucha decentes, sala acondicionada y aislada, con razonable silencio… Sin embargo nuestras casas suelen ser más ruidosas que el cine y además tampoco podemos admitir en el ámbito doméstico los niveles fuertes que en un cine sí pueden aparecer porque molestaríamos a los vecinos. Es un caso fácil de entender de cómo cada entorno tiene su propio margen dinámico que nace y acaba en niveles propios diferentes a los de otras condiciones y espacios.

Pensad ahora que os encargan música para una exposición en el andén de una estación de metro, o para un evento en un cruce de calles. Ante esos casos, deberíamos olvidarnos de las referencias habituales y pensar en términos realistas cuánto margen dinámico nos queda disponible entre el umbral debido al ruido y el máximo tolerable para una escucha razonable en ese entorno (máximo legal y/o máximo confortable). No sólo nuestro nivel medio deberá sobresalir suficientemente respecto al ruido ambiental, en realidad, para que la música se escuche adecuadamente en sus pasajes más débiles, deberemos vigilar que estos momentos ‘piano’ también sobresalgan un mínimo respecto al ruido para que no sean devorados por él. Y por otra parte habrá que hacerlo sin excedernos de esos máximos tolerables, especialmente si se mantienen por tiempo largo. Será necesario repensar qué margen dinámico queda disponible y ubicar nuestro audio dentro de él para poder escuchar dignamente los momentos ‘piano’ y los momentos ‘forte’.

Podríamos plantearnos grabar (con una grabadora de mano cualquiera) el nivel que existe en ese entorno sin añadir ninguna reproducción musical, y posteriormente una segunda toma reproduciendo audio (preferiblemente un tema con poca dinámica) a un nivel que permita escucharlo tan alto como sea posible sin llegar a molestar. Analizando esas dos tomas y comparando las cifras podremos tener una idea adecuada del margen disponible por encima del ruido y así tomar decisiones inteligentes sobre la mezcla y masterización necesarios para esa situación de reproducción excepcional. La amplia información que ofrece el análisis EBU R-128 es mucho más significativa para la toma de decisiones que la cifra única de un sonómetro y nos ayudará a adecuar el tratamiento para que sobreviva lo mejor posible en ese entorno hostil, sabiendo dónde y cuánto tenemos que actuar.

Herramientas para medida EBU R 128

Medidores, los hay tanto de pago como gratuitos, y cuento con vuestros comentarios para extender la lista. Por ejemplo y sin ser exhaustivos la inicio con algunos:

Entre los de pago: L2M y L1M de TC, Dolby Media Meter, RX Loudness Control de Izotope…

Varios con versión gratis y otra de pago: Youlean Loadness Meter, Dp Meter de TB Pro Audio…

Muchos DAW ya lo incorporan como SLM 128 de Steinberg para Cubase/Nuendo) y también muchos plugins informan en LUFS de la sonoridad (p.ej. Voxengo SPAN desde su v 3.3).

Pablo Fernández-Cid
EL AUTOR

Pablo no puede callar cuando se habla de tecnologías audio/música. Doctor en teleco. Ha creado diversos dispositivos hard y soft y realizado programaciones para músicos y audiovisuales. Toca ocasionalmente en grupo por Madrid (teclados, claro).

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