Sonido en vivo

La percepción (subjetiva) del volumen

Concierto

La Ley de Fechner establece que el menor cambio discernible en la magnitud de un estímulo es proporcional a la magnitud del estímulo. Un ejemplo: agarramos un cubo con un litro de agua donde nos irán metiendo sorbos de 10 cl. Al principio puede que nos sea fácil distinguir los primeros cambios de peso, pero a partir de cierto momento nos costará más. Esto nos indica que dicha relación no es lineal, sino logarítmica. ¿Ocurre lo mismo con el sonido?

Si os pregunto cuántos dB son necesarios para aumentar el doble un nivel de presión sonora dado, la respuesta es fácil: 6 (si has dicho 3 es que pensabas en potencia). Pero si os pregunto ¿cuántos dB son necesarios para que el espectador crea que hemos doblado el nivel de volumen? Normalmente respondemos con valores entre 6 y 10 dB. Es decir, aumentar el doble del volumen percibido puede suponer incrementar hasta 3 veces el equipo de sonido instalado. O 2 si nos creemos el valor de 6 dB. Demasiada ambigüidad, como mínimo económica. La razón de ello es que entramos en el campo de la psicoacústica y, a grandes tiros, significaría que para una audiencia de 100 personas tendríamos 100 respuestas diferentes e incluso otras 100 diferentes en días diferentes (con estados de ánimo cambiantes). ¿Cuándo deja de quemar el café?

Intentando dejar de lado la psicoacústica, sí podemos observar algunos comportamientos interesantes y útiles para nuestra profesión, intentando no restar objetividad al asunto. Para empezar, que existe una diferencia demasiado notable entre esos 6 y 10 dB que antes mencionaba. ¿Corresponderán a algo en concreto? Pues sí. No sólo nuestro oído no tiene una respuesta en frecuencia igual a todo el espectro audible (las dichosas isofónicas otra vez), sino que su comportamiento es distinto en función del nivel de presión sonora dado.

Siguiendo la ley de Fechner, cuando mayor es el nivel de presión sonora (real), más nos cuesta a los espectadores apreciar que existe variación de volumen. Entonces, ¿por qué insistimos tanto en ir a niveles altos sí o sí? Si aumentamos 10 dB nuestra mezcla para dar el doble de (percepción de) volumen, eso no significará, si ya estamos a altos niveles de presión, que aumentando otra vez 10 dB más tengamos de nuevo esa doble sensación de volumen: harán falta muchísimos más… o quizá ya no. Esto se debe, justamente, al sistema de protección auditivo ante altos niveles de presión sonora que, aunque tiene buena respuesta a transitorios, nos protege ante sonidos altos continuos en el tiempo.

Este complejo e impreciso sistema de protección auditivo puede actuar de diferentes formas y alertar al usuario de mil maneras diferentes (habrá quien le venga dolor de cabeza, otros que cambien su estado de humor, etc.), pero todas tienen algo en común: el concurso involuntario pero necesario de la parte inconsciente del cerebro que devolverá su favor a cambio de una fatiga auditiva que se traduce en cansancio, algo que nadie desea (consciente o inconscientemente) tras pagar unos euros para disfrutar de un concierto.

¿Cuándo se fatiga nuestro cerebro, y en consecuencia nosotros mismos? Cada vez que tiene que trabajar más allá de su cometido. La diferencia de percepción psicoacústica del nivel de volumen cerca del nivel de protección auditiva obliga al cerebro a “comprimir” una señal auditiva, algo que está fuera de su cometido. Es como si le obligásemos a mantener en raya, pero de manera constante, un sinfín de sonidos transitorios ya convertidos en “habituales”. Si a esto le sumamos el hecho que quienes mezclan a altos volúmenes lo hacen con equipos mediocres y, en consecuencia, restando dinámica a su mezcla, el resultado es entre mediocre y desastroso.

Veámoslo al revés. Sabemos que el espectador responde bien a cierto volumen y que consiguiendo un rango dinámico placentero obtiene emoción por doquier. Sabemos que a partir de cierto volumen las diferencias de percepción son cada vez más futiles (un cubo con dos litros de agua pesa ‘igual’ que uno con dos litros de agua y 40 cl más), pero que demanda, aunque no lo sepa, musicalidad —léase rango dinámico—. Entonces parece totalmente innecesario aprovechar hasta el 100% del equipo con el único propósito de aumentar el nivel de volumen, ya que a partir de cierto punto por mucho que arañemos un par de dB al rango dinámico el espectador lo escuchará igual… aunque peor. Porque al arañarle esos dB de rango dinámico estaremos restando dinámica que es, justamente, una de las bazas de nuestro éxito. Así que me pregunto otra vez: ¿porqué nos empeñamos en subirlo todo al máximo?

Que no sirva esto de excusa a los promotores pero tampoco a los que alquilan equipos de sonido a instalar menos cajas de las “necesarias”, más bien al contrario: nos hacen falta más. Si nuestro propósito es ofrecer una mezcla contundente pero también dinámica, e incluso en un escenario donde el municipio nos ha limitado el nivel de presión sonora a 96 dB LAeq en un punto como puede ser el control de sonido (FOH), el hecho de querer tener un rango dinámico de, pongamos, 12 dB más implica que ese equipo que hasta ahora era el correcto si quienes hacían la mezcla eran esos técnicos de dudosa calidad que lo único que saben hacer es mezclar comprimiendo lo ya comprimido para luego volver a comprimir, ahora demandará 4 veces más cajas. A cambio, la mezcla sonará respetando esos 96 dB LAeq pero con una “musicalidad” preciosa y precisa que, en definitivas cuentas, hará que el espectador disfrute y de verdad.

Sí, ya sé que el espectador no tiene ni idea de lo que significa ninguno de los datos que aquí aporto (y entre ellos está el promotor y, muchas veces, el propio empresario que alquila equipos), pero parte de nuestro reto es mantener a raya ese nivel cultural del que todo el mundo habla, pero que parece ser que pocos han visto. Está en nuestras manos.

R. Sendra
EL AUTOR

Con más de 20 años de experiencia en los escenarios, es técnico de sonido especializado en FOH. Trabaja para bandas nacionales e internacionales como técnico de mesa, y es productor técnico para diferentes festivales y grandes eventos. Kinosonik es su estudio de sonido basado en plataforma digital. Le gusta compartir y le encanta aprender.

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Comentarios
  • #1 por Diego Black Audio el 21/04/2017
    Totalmente de acuerdo.
    Es muy habitual en los bolos de mi empresa que los grupos que vienen con sus técnicos caigan en ese error, de querer sonar mas fuerte que el grupo anterior.
    Aparte de que los equipos suenan peor si no van muy sobrados ocurre que a la segunda canción ya no queda capacidad de sorprender con la dinámica, pues no existe.

    Y a todo esto hay que sumarle que hay un factor muy importante a tener en cuenta. El dia siguiente, el año siguiente.
    Los grupos se van y probablemente no vuelvan a ese pueblo/festi pero las empresas y tecnicos corremos el riesgo de que ese concierto se cancele por molestias a vecinos.
    Yo lo estoy viviendo bastante ultimamente.
    Los tecnicos de cultura de los ayuntamientos tienen miedo de montar conciertos por las posteriores quejas del vecindario.
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  • #2 por Julius@Wikter el 21/04/2017
    La razón por la que aborrezco las salas de conciertos es precisamente esa. Aún recuerdo el último concierto de Einsturzende Neuebauten cuando la puerta de los servicios chirrió durante un tema y la sala al completo se giró escandalizada.
    Jamás he estado tan emocionado con el sonido de un concierto como cuando tengo que susurrar a la compañía.
    Es lo mejor, cuando dicen aquello de Silence is sexy... Y se oye el crepitar del cigarrillo.
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  • #3 por Max el 22/04/2017
    ...voy a hablar desde mi experiencia como Dj en discomóviles desde hace muuuuuuchos años.

    1.- Suelo "engañar" al respetable con pequeñas subidas (controladas, eh?) y bajadas de volumen de manera esporádica y según el tipo de música que en ese momento esté pinchando. Si estoy pinchando música disco, pues en un "subidón" de un tema lo que hago es justo lo contrario: bajo el volumen...y cuando "rompe" el mismo....pues subo pero en forma de "pico" y con una duración máxima de 5 segundos, para seguir con el mismo volumen estabilizado de todo el bolo. Con esto lo que consigo (y se consigue porque así me lo hacen saber "los de abajo") es que parezca que hay más volumen de "lo normal" en un momento puntual pero que "engaña" y parece que ese volumen dura mucho más. El caso es que "mareando la perdiz" puedes mantener un volumen muy aceptable sin joder al personal, ya que hay una percepción casi siempre distinta a la realidad de lo que suena.

    2.- Si se empieza un bolo (el que sea, de un grupo o de un Dj) con un volumen más bajo de "lo normal" en la primera media hora....si transcurrida esa media primera hora se sube hasta el nivel "normal" (entiéndase por "normal" el volumen aceptable y necesario sin más y sin menos), al público le parecerá que "suena mejor" (aunque sea mentira porque sonará igual pero con más volumen) y lo agradecerá.

    3.- Siempre he sido partidario de un equipo que suene bien, que a un equipo que sonando "fuerte", suene mal porque se quede corto o, incluso aún teniendo potencia suficiente, que suene mal por exceso de volumen porque dejas "fritos" a los asistentes. En mi caso, pienso que un exceso de volumen muchas veces joden los bolos y no se disfruta de la música ni de su contenido por un volumen alto. Pero eso es cosa ya de cada uno. Todos tenemos un criterio propio a la hora de trabajar. Luego, en los resultados está "repetir" o que no te llamen más.

    ...de los cantantes que tienen una potencia de voz acojonante, pero que en lugar de educarla y cantar, se ponen a "berrear", mejor para otro capítulo....porque muchas veces, suelen ser "el origen" de que un grupo suene mal porque al vocalista le da la gana y "pide más volumen" porque piensa que el resto del grupo no suena "potente".
  • #4 por Gaetan de Backer el 22/04/2017
    Más del 90% de los conciertos suenan demasiado "fuertes"; raro es el que voy a ver en que no me tenga que poner tapones en los oídos ...

    Aparte la parte "técnica" (presión sonora, ...) esta la parte cultural y social. Al concierto vas a escuchar música o a socializar ??

    Como músico (acústico), cuando habla demasiado el público BAJAMOS el volumen, así queda más evidente que el ruido ambiente es demasiado alto y empiezan los sssh, .... y se puede seguir con la música.
    Y es que ya solo el concepto de escenario "horizontal" es erróneo... los griegos ya sabían como hacer... y no tenían amplificación: el anfiteatro. Se nos ha olvidado ? Y lo cubrimos con un montón de watios y equipos...

    Así que la base del problema esta muchas veces en el concepto. Lo demás es buscar soluciones.
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  • #6 por Rubinetto (aka Klóniko) el 23/04/2017
    #4
    Alguien escribió:
    Como músico (acústico), cuando habla demasiado el público BAJAMOS el volumen, así queda más evidente que el ruido ambiente es demasiado alto y empiezan los sssh, .... y se puede seguir con la música.

    +100 Exaaaacto, nosotros también hacíamos eso, en menos de 1 minuto la situación se regula por sí sola :ook:
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  • #7 por Housesion el 25/04/2017
    Me parecen muy bien casi todos los argumentos, que conste que yo también uso alguno de los trucos que aquí decís.

    Aunque para mi la realidad es otra

    dependerá mucho del estilo de música, por lo que veo hablamos de conciertos

    en mi experiencia, un concierto de rock o música electrónica si no consigues tener

    105 dB mas o menos homogéneos, te recomiendo que pases canapés.

    Si ademas el recinto ferial esta al lado, mas vale que le envíes un Aux al de los coches de choque

    Imagino que si es Serrat o Alex Ubago, no sera tan critico, ademas los canapés vendrán que ni pintaos
  • #8 por Gaetan de Backer el 26/04/2017
    Bueno,

    yo he sonorizado grupos de rock n' roll con guitarristas de los que tocan fuerte y se asombraron que con un volumen justo se escuchaban los músicos, no molestaban, no pasaban de los DBs permitidos (pasaron los municipales con sonometro) y fue un éxito.
    Eso si: rehuyo de las ferias !!
    En eso está también que escojas o limites los lugares donde tocas ... solo tocaría en ferias con un grupo de baile ...
  • #9 por Julius@Wikter el 26/04/2017
    Está claro que aún habrá quien encuentre justificado subir el volumen mas allá de lo estrictamente necesario.
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  • #10 por Gaetan de Backer el 30/04/2017
    Mas fuerte = suena mejor ! (tono irónico)
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