Grabación

Cómo se grabó el Black Album de Metallica

El Black Album, que catapultó a Metallica a las masas, puede considerarse uno de los mejores discos de rock de los 90s y sin duda de la historia, con una selección de canciones impecable y una producción de muy alto nivel.

El álbum se comenzó a gestar en el verano de 1990, con James Hetfield (vocalista/guitarra) y Lars Ulrich (batería) grabando riffs, ideas y demos en la casa de este último en California.

La pieza clave de este disco, y que marcó la diferencia, fue la incorporación de Bob Rock como productor, artífice de los mejores álbumes del rock de los 80s, como Dr Feelgood, de Motley Crue, con un sonido de batería digno de ser estudiado.

Randy Staub, ingeniero

Ya con un productor en sus filas y las demos listas para grabar, comenzaron la elaboración del LP en los estudios One on One, North Hollywood, donde grabaron artistas como Van Halen, o Jane’s Addiction. El estudio contaba con una SSL E Series de 56 entradas (para la grabación del disco se utilizaron preamps Neve 1081) y con unas salas conocidas por su buena acústica. Cabe señalar que durante la grabación del disco, se utilizaron otros estudios como Little Mountain Studios (propiedad de Bob Rock, y cuna del Reckless, de Bryan Adams), donde se grabaron sintetizadores, pads y demás instrumentos electrónicos.

Uno de los aspectos más importantes de este disco es su gigantesco sonido de baterías. Según palabras de Bob Rock, se utilizaron cerca de 50 pistas únicamente para las baterías, con micros tanto en el parche superior como inferior, compresión paralela, y demás trucos y técnicas para conseguir el sonido que la banda y su productor buscaba. El método para las baterías consistía en grabarlas en cinta de 2 pulgadas, y transferirlas a cinta digital DASH 3224 en una Sony 24 tracks, después de ser editadas.

Uno de los trucos para conseguir un bombo con tanta fuerza y low end (junto con el DBX-Subharmonic synthesizer) es el siguiente: en el live room de los estudios había un par de altavoces Mitsubishi de 36'', utilizados como subwoofers y dispuestos en cada lado del kit de batería. Del bus del bombo se enviaba una señal (previamente filtrada por encima de 100hz y debajo de 20hz) a los subwoofers que estaban en el live room, y así es como consiguieron ese sonido enorme, contundente y denso. Acerca de los micros de ambiente o 'room mics', el microfono de talkback/compresor de la SSL fue utilizado como principal.

Para las vocales de James Hetfield se utilizaron durante la grabación varios micros, como el SM57, pero las tomas finales se grabaron principalmente con un Neumann FET.

En cuanto a bajos, se utilizaron tanto cabezales Ampeg SVT como la señal del bajo por DI, y en guitarras, la elección fue amplificadores Marshall (Plexi,JCM o JMP) y Mesa Boogie.

Una vez concluida la fase de grabación, las mezclas se realizaron en los estudios A&M en Hollywood con una SSL 4000, ya que la SSL de los estudios One On One no era lo suficientemente grande.

El disco fue masterizado por George Marino, en Sterling Sound, NYC.

Creditos

  • Productor: Bob Rock
  • Ingeniero: Randy Staub
  • Ingeniero de mastering: George Marino
  • Ingeniero de mezclas: Michael Wagener

Para concluir este reportaje, os dejo un par de documentales acerca del Black Album: Classic Albums, y A Year And A Half In The Life Of Metallica. Que los disfrutéis:

Aquí la playlist completa (Classic Album).

Aquí la playlist completa (A Year and a half).

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