Supongo que los que sentís ese terror atávico hacia las radiofrecuencias tampoco saldréis a la calle bajo el Sol, os haréis una radiografía, calentaréis comida en el microondas, etc. Por supuesto, tampoco usaréis mandos a distancia, ratones ópticos, micrófonos de lenteja o pinganillos, no pasaréis por detectores de metales, no os acercaréis al comprobador de billetes del super, no os calentaréis frente a una estufa, no os frotaréis contra la parienta,... ¿Y la antena UHF de la tele para ver Sálvame, qué? ¿Los satélites y las bandas Ku y C, qué? ¿De eso no dice nada la OMS (los de los magníficos protocolos del ébola) y el Tribunal Supremo (los colegas de Blesa, Bárcenas, EREs, ETTs, etc. etc.)? Falta la opinión de un economista para sentar más cátedra, seguro que acierta si saca la bola de cristal o examina los posos del café.
Claro que las radiofrecuencias afectan al organismo, pero a un nivel tan superficial que es ridículo siquiera plantearlo (debido a su enorme longitud de onda). Seguramente la posición de la Luna esta noche (por el efecto espejo que tiene en la irradiancia solar sobre la Tierra) tenga más relevancia que la exposición a radiofrecuencias durante un año. También las ondas elásticas del sonido afectan al organismo y no veo a nadie poner el grito en el cielo. Bueno, posiblemente algunas ondas de sonido sean más nocivas que otras, eso está claro, depende de quién las emita