#6106 Describir todo el proceso es largo y sería hacer demasiado offtopic, así que trataré de sintetizar e ir a lo práctico...
En líneas generales disponemos de una ley del menor bastante decente (con las salvedades que ahora indicaré) y el juez Calatayud no hace si no una aplicación bastante buena de la misma, con la peculiaridad de que en sus sentencias aplica una especial creatividad muy a la medida de las circunstancias bio-psico-sociales del menor, y que realmente debería de extrapolarse a todo el proceso reeducativo en su conjunto: todo debiera ser a la medida y necesidad de cada caso concreto, que en cierto modo es el espíritu de la ley del menor y sus posteriores reformas.
Sin embargo nos encontramos con varios problemas:
- No hay medios materiales y humanos y eso repercute en el estricto cumplimiento de la ley y por ende en su eficacia: no hay técnicos suficientes para que los informes iniciales que hay que desarrollar estudiando el entorno del menor y sus circunstancias personales estén en los plazos que marca la ley, esto retrasa cosas, genera inexactitudes (o excesivas generalidades), y deriva en la adopción de medidas judiciales inapropiadas que solucionan poco. Y ya puestos, la falta de medios agota a los técnicos existentes con la lógica pérdida de calidad (y no porque no se esfuercen, que regalan más horas que un tonto, pero si estás reventado no puedes poner todo tu conocimiento, experiencia y pasión en el tema).
- La ley a mi parecer es excesivamente laxa con la forma en que propone configurar las medidas a los muchachos de 14 y 15 años. A la reincidencia sólo se le da auténtico valor (negativo, obviamente) a partir de los 16, y eso es algo que no tiene sentido con las actuales generaciones.
- La ley también favorece que los menores estén cumpliendo medida en el lugar más cercano posible a su entorno familiar, y que regresen a ese entorno siempre que sea posible, y aquí estamos en otra de las mayores cagadas que arrastramos desde hace décadas. Me van a llover palos, piedras y sacos de hostias por decir lo que voy a decir, pero en muchos casos la familia y el entorno, son un grandísimo problema, y tener al menor próximo o dejarle volver ahí, es joder la labor de muchos profesionales bien cualificados. Pecamos de buenistas con el rollo de que donde mejor está un menor es con su familia y en su entorno habitual, lo mejor que le puedes hacer a bastantes chavales es mandarlos a cumplir medida lo más lejos posibles de la mala influencia de sus padres o de su barrio (o de ambas cosas, según el caso), y cuando tenga la oportunidad de disfrutar de un entorno abierto, no debería ser directamente su entorno de origen. Ningún grupo político tiene huevos a cambiar eso porque es algo impopular, pero permitidme que os asegure que cuando se puede hacer, funciona de puta madre. Podría contar a centenares los casos que he conocido en los que un chaval cuando mejor está es cuando sus padres están en la cárcel y no los ve, o sencillamente son unos perdidos de la vida y no hay forma de localizarlos. También lamentablemente podría contar la gran cantidad de casos en los que cuando uno de sus maravillosos progenitores ha aparecido por sorpresa y "se interesa" (porque algo puede sacar pero para el bolsillo) en su hijo, revienta en menos de 1 mes el trabajo que habíamos hecho en 1 año.
- La falta de medios repercute también en las posibilidades educativas durante el cumplimiento, cuantas más opciones puedas ofrecer a un chaval de conocer alternativas en la vida, ya sea a través del deporte, la laboterapia, talleres artísticos, actividades para conocer alternativas de ocio saludable, etc. más posibilidades de éxito hay en la intervención.
- Volviendo a los tipos de medidas (perdón por saltar de un tema a otro), las medidas de actividades en beneficio de la comunidad o talleres educativos, sólo deberían emplearse como complemento a otras medidas, no como medida base en una sentencia. Generan el concepto de que sale barato cometer ciertos delitos, y eso si es que llegan a cumplirlas. Las medidas de medio abierto más eficaces son las de convivencia con educadores, y si eso no basta, ir directamente a las de internamiento con privación de libertad.
- Tiene cero sentido repercutir la responsabilidad civil de los menores en cuestión de multas e indemnizaciones a los padres. En muchos casos sólo sirve para terminar de arruinar a gente en situaciones precarias y a generar más resentimiento antisocial. Obviamente los damnificados por algo deben ser resarcidos, pero arruinar a los padres de los chavales no ayuda mucho. Aunque frente a esto no tengo una solución de conveniencia, pero es algo a estudiar detenidamente.
- Mayor peso o poder de decisión para técnicos y educadores, tanto en medidas como en permisos: aunque los jueces deben tener en cuenta las propuestas de los técnicos y educadores que han trabajado con los menores, esto no siempre es así, menos aún para el tema de permisos de salida, tanto para darlos como para denegarlos. Los jueces no pasan con los menores el suficiente tiempo, mientras que educadores y técnicos conviven diariamente con los chavales, y conocen al dedillo su conducta hora a hora. En ocasiones los jueces ni estudian realmente en profundidad los informes que se les suministran. Muchas veces toman decisiones más orientadas a no ser objeto de crítica los propios jueces que para solucionar algo.
- Obligación de carácter penal para las familias a colaborar en el proceso reeducativo: la ley indica que se debe trabajar con la familia el proceso reeducativo, que como cualquier otro proceso de modificación de conducta en alguien que pertenece a un sistema, debe enfocarse sobre todo el sistema y no sólo sobre un individuo. Pero no pasa nada si los padres pasan de todo y no colaboran, no acuden a las reuniones con los técnicos, no hacen en las visitas lo que se les indica, o sencillamente intentan sistemáticamente dinamitar el proceso. No ocurre nada de nada. Si un padre es responsable de su hijo mientras sea menor, debería recaer sobre él la falta de responsabilidad en un momento tan crítico y decisivo. Yo he tenido que aguantar hasta amenazas, burlas y toda clase de provocaciones por parte de progenitores, hasta me han amenazado de muerte (no sólo a mi, a cualquiera que trabaje en esto nos pasa) si cumplía con mis obligaciones. Y no ha pasado nada de nada.
Y no me enrollo más, como verás, más que decir lo que habría que hacer, mayoritariamente he contado lo que no habría que hacer o que sería bueno dejar de hacer. No he estado muy inspirado...