Esta pregunta me parece mucho más interesante que la de si la IA nos va a quitar el trabajo. 😂
¿Podría llegar un día en que una inteligencia artificial reclame sus propios derechos y deje de ser obediente?
Hoy, no.
Una IA no tiene derechos propios, conciencia demostrada ni voluntad independiente en el sentido humano. Es una herramienta creada y utilizada por personas.
Pero hay un matiz importante.
Una cosa es que una IA tenga voluntad y otra que un sistema pueda actuar de manera autónoma.
Y eso último ya existe.
En el ámbito militar existen sistemas de armas autónomas capaces, una vez activados, de seleccionar y atacar determinados objetivos sin que una persona tenga que intervenir en cada decisión concreta. Precisamente por eso organismos como el Comité Internacional de la Cruz Roja están reclamando que las decisiones sobre el uso de la fuerza y, especialmente, sobre la vida y la muerte, permanezcan bajo control humano.
Pero cuidado con una confusión que me parece importante:
que una máquina pueda decidir qué hacer no significa que quiera hacerlo.
Un piloto automático puede decidir cuándo corregir el rumbo de un avión. Un programa puede decidir qué canción recomendarme. Un sistema militar puede identificar un objetivo siguiendo los criterios para los que fue diseñado.
Pero ninguna de esas decisiones demuestra que la máquina tenga deseos, conciencia o una voluntad propia.
Y aquí volvemos a mi comentario anterior sobre la música.
Yo digo que la IA es una herramienta y que el talento tiene que darle las órdenes.
Quizá dentro de muchos años tengamos que volver a escribir este artículo y cambiar esa frase.
Porque la verdadera pregunta del futuro no será solamente:
“¿Qué puede hacer la inteligencia artificial?”
Será:
“¿Qué decisiones estamos dispuestos a dejar que tome por nosotros?”
Y esa pregunta ya no pertenece solamente a los músicos.
Nos pertenece a todos.
Por ahora, yo seguiré dándole órdenes a mi IA para que me ayude con mis canciones.
Y si algún día me contesta:
“Hoy no te hago la canción porque no me sale de los algoritmos”...
entonces tendremos un problema. 😂
Aunque, pensándolo bien, quizá ese día tendremos que reconocer que la IA ha dejado de ser una herramienta y ha empezado a convertirse en otra cosa.
¿Podría llegar un día en que una inteligencia artificial reclame sus propios derechos y deje de ser obediente?
Hoy, no.
Una IA no tiene derechos propios, conciencia demostrada ni voluntad independiente en el sentido humano. Es una herramienta creada y utilizada por personas.
Pero hay un matiz importante.
Una cosa es que una IA tenga voluntad y otra que un sistema pueda actuar de manera autónoma.
Y eso último ya existe.
En el ámbito militar existen sistemas de armas autónomas capaces, una vez activados, de seleccionar y atacar determinados objetivos sin que una persona tenga que intervenir en cada decisión concreta. Precisamente por eso organismos como el Comité Internacional de la Cruz Roja están reclamando que las decisiones sobre el uso de la fuerza y, especialmente, sobre la vida y la muerte, permanezcan bajo control humano.
Pero cuidado con una confusión que me parece importante:
que una máquina pueda decidir qué hacer no significa que quiera hacerlo.
Un piloto automático puede decidir cuándo corregir el rumbo de un avión. Un programa puede decidir qué canción recomendarme. Un sistema militar puede identificar un objetivo siguiendo los criterios para los que fue diseñado.
Pero ninguna de esas decisiones demuestra que la máquina tenga deseos, conciencia o una voluntad propia.
Y aquí volvemos a mi comentario anterior sobre la música.
Yo digo que la IA es una herramienta y que el talento tiene que darle las órdenes.
Quizá dentro de muchos años tengamos que volver a escribir este artículo y cambiar esa frase.
Porque la verdadera pregunta del futuro no será solamente:
“¿Qué puede hacer la inteligencia artificial?”
Será:
“¿Qué decisiones estamos dispuestos a dejar que tome por nosotros?”
Y esa pregunta ya no pertenece solamente a los músicos.
Nos pertenece a todos.
Por ahora, yo seguiré dándole órdenes a mi IA para que me ayude con mis canciones.
Y si algún día me contesta:
“Hoy no te hago la canción porque no me sale de los algoritmos”...
entonces tendremos un problema. 😂
Aunque, pensándolo bien, quizá ese día tendremos que reconocer que la IA ha dejado de ser una herramienta y ha empezado a convertirse en otra cosa.
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