a mi me parece patético, y creo que como yo a media España. Al gilipoyas este se le va a satanizar a su propio perjuicio y sin ningún beneficio.
El otro día me estuvo contando más anécdotas sobre él y madre mía, qué prepotente impresentable.
tanto si es mentira o verdad, se merece una paliza de muerte por ser escoria.
A mi me huele a historia repetida . . . hay un refrán que dice . . . Pues el tipejo este lo está siguiendo al pie de la letra.
A mi parecer, es de los que le gusta hacer saltar la noticia, hacer un poco el gilipollas para llamar la atención y que todo el mundo le diga algo, bueno o malo.
Y aunque no tiene mucho que ver, os diré que en una ocasión coincidí en el tren Madrid-Valencia con Millán, el de Marte y Trece, se sentaba en una fila por delante de mí, que puto coñazo de tipo, se pasó todo el viaje diciendo gilipolleces para llamar la atención y ser gracioso . . . la azafata acabó hasta las pelotas, y la broma de Encarni y las empanadillas la repitió como tres veces . . . si no había sido nunca de mi agrado ahora menos. Creo que tanto en el caso de Sanchez Dragó, como el que os cuento de Millán, es un claro caso de cuando el personaje consume al ser humano, y pasan a convertirse en lo que interpretaban.
Ale pues . . .
Hay gente que vive de eso, de provocar e intentar ser irreverente. Hace no mucho en el programa de El Follonero, en la sexta, salía un ex del PP (miguel angel rodriguez) convertido en tertuliano, y acabó admitiendo que en la TV se provoca a sabiendas. Si no se ponen extremos y dicen (o inventan) burradas no tienen tanto trabajo. Pues lo del Dragó exactamente igual a mi parecer...