El problema del caso español, no es que una persona se haya contagiado, porque eso le puede pasar a cualquiera como se está viendo, aunque esto tambien es revisable porque la repatriación del misionero no se hizo con las garantías suficientes ya que no teníamos un hospital preparado para esto. El principal problema está en la pésima e irresponsable gestión del asunto por parte de las autoridades competentes (más bien incompetentes) una vez producido el contagio que sí que han rozado el ridículo.
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