Born® escribió:
Si no digo que no sea así. No he conocido a nadie que haya pasado por esa situación, afortunadamente.
Total, como tampoco es algo sobre lo que guarde secreto lo cuento. Ese caso muy cercano era mi madre. En su caso, las circunstancias hicieron que cuando se le diagnosticó el tumor cerebral lo viéramos como una bendición, en serio. Lo que empezó como cáncer de colon cinco años antes, fue haciendo metástasis a pesar de tratamientos y cirugías. Durante cuatro años lo llevó bien, sin perder su humor y vitalidad, pero tras pasar por colon y pulmón, le llegó a los huesos y ahí empezó el infierno, porque un tiempo antes hubo un diagnóstico erróneo de alergia a la morfina y los médicos no se atrevían a administrársela. ¿Cómo te diría que es el dolor del cáncer de huesos? Horroroso. Imagina que se te rompe la cabeza del húmero paulatina y constantemente mientras crece el tumor dentro, sin que se pueda enyesar ni nada. O una vertebra. Y ahora imagina que todo lo que te puedes tomar es paracetamol o ibuprofeno. Y ahora imagina que te tiras así casi un año, porque como no te dan morfina es lo que hay.
Concidió con el caso del Doctor Montes, el del hospital de Leganés que los hijos de la gran puta del PP (si me llevo un baneo bienvenido sea, pero lo que hicieron no merece otro apelativo) hundieron. Así, los médicos no querían arriesgarse y ni siquiera aceptaron hacerle alguna prueba de alergia como les pedí varias veces, tras haberme empapado de bibliografía al respecto, haber leído de la escasísima incidencia alérica de la morfina y que, como mucho, da alguna reacción tóxica puntual (que fue el caso de mi madre). Por eso, cuando al final el tumor le pasó al cerebro, fue un alivio, porque sabíamos que no pasaría un mes más. Y así fue. Cuatro días antes de morir, un enfermero y la doctora de guardia en el hospital se arriesgaron a aplicarle morfina, porque aquello era... joder, no sé ni cómo describirlo. ¿Qué pasó? Que yo tenía razón, que aquello fue una reacción tóxica puntual y que por fin pudo dormir una puta noche sin dolor en todo el último año. Luego le pusieron morfina por perfusión (una máquina inyecta morfina a intervalos regulares) y, aunque apenas estaba consciente, pudo morir tranquila.
Y entonces mi hermana y yo lo tuvimos claro. Por ahí no. Ni ella ni yo. Antes de llegar a ese punto nos ayudaríamos a no tener que pasar por ello.