Volvemos a la discusión de siempre (o llegaremos a eso). Parte de la culpa de todo esto es nuestra, del propio sector en sí. No nos creemos nuestra profesión como tal y, también debemos aceptarlo, la legislación, los sindicatos y toda la parafernalia que envuelve a los "trabajadores" no va con nosotros. Ya se ha comentado en mil discusiones anteriormente: aplicar la legislación en nuestro trabajo (y esto vale aquí como en casi cualquier otro país del mundo) es inverosímil, imposible y, económicamente, inviable. Pero a diferencia de otros países (basta con ir a Francia), aquí no hemos evolucionado nada.
Entre estas supuestas evoluciones no sólo está conjugar una escala de precios acorde al trabajo realizado (bien estructurado, claro y efectivo), sino, como es el caso que aquí y en otros hilos abiertos ocurre, la capacidad de que "los de fuera" nos respeten. Puse este ejemplo hace poco: nadie en el mundo (como mínimo occidental) se le ocurriría dejarse operar por un "aficionado" a la cirugía... pero todo el mundo es capaz de montar un equipo, hacer de pinchadiscos y, de paso, cobrar por ello. La verdad, si hay algo que esta dichosa crisis está consiguiendo es que gran parte de los "técnicos de pacotilla" hayan decidido sobrevivir en otro sector. Pero falta mucho... muchísimo. Hablo otra vez de "cultura", de la capacidad de la sociedad de aceptar nuestro trabajo, nuestros horarios, nuestros handycaps. Que sepan que ese concierto de hora y media ha salido a la luz gracias al trabajo de decenas de personas durante muchísimas horas más. De aceptar que esto es una profesión de verdad y que, además, es particular (diferente a lo "normal"). Tienen más derechos los barrenderos nocturnos que nosotros, que muchas veces trabajamos de sol a sol literalmente, casi siempre, por apenas 8/10 euros la hora.
No me quejo. Es lo que tenemos. Sólo me queda este pequeño derecho de pataleta, pero empezaré a ser más duro con esto. Creo en este sector, lo amo. Me cuesta llegar a fin de mes, pero soy tozudo y creo en mi y en mi trabajo. Tengo la ENORME suerte de poder hacer algo que me encanta y que, además, me (suelen) pagar por ello. Y me encanta encontrarme con gente que piensa lo mismo, que VIVE lo mismo... Pero empezaré a defenderme, a defender este sector que creo tan digno como cualquier otro. Como el de los carpinteros, policías locales, abogados, etc. Pido (y pediré) el mismo respeto. Pero, desgraciadamente para algunos, no soy carpintero, barrendero, funcionario ni capitán de la guardia armada... soy un (simple) técnico/ingeniero de sonido, que luchará por sus derechos, su respeto y su dignidad.
No sé vosotros, pero yo disfruto luchando y trabajando fuerte para que ese público que viene a un concierto disfrute lo más con su artista preferido. Acabo de terminar una mini-gira por España (Bilbao, Vigo, Madrid y Barcelona) con los Therapy? (prolífico, grande e histórico grupo de metal industrial del norte de Irlanda de los 80-90). Han sido cerca de 3.000 km en coche durante 5 días, uno de ellos sin dormir durante 24 h. Y la recompensa no ha sido el dinero, sino haber visto centenares de personas disfrutando de una banda histórica que hacía 16 años que no pisaba la península. La capacidad de conseguir el sonido que la banda quería tras darnos de bruces con algunas salas que con la etiqueta de "sala de conciertos" apenas te ofrecen dos cajas Martin y una 01 de Yamaha para un rider de 24 canales. O tropezarte con salas más grandes (Caracol o Apolo) con grandes profesionales como técnicos de sonido que luchan para que todo salga bien. Y la gente no lo sabe (ni debe) que detrás de ese trio en el escenario había trabajando cerca de 30 personas entre técnicos, tour manager, road manager, camareros, promotores, engancha carteles, prensa, seguridad, conductores de autobús, etc. por sala. Sólo pido eso: respeto.
Un saludo
R. Sendra