Magacín

AquaSonic, cinco músicos dando un concierto bajo el agua

El sonido definido a partir de la acústica implica una manifestación elástica que requiere de determinado medio para su propagación, siendo el aire el privilegiado, pero no el único, en tanto el sonido repercute en la materia en diferentes estados y entornos, incluyendo el agua.

Ahora bien, los líquidos poseen unas propiedades físicas que hacen que las ondas se propaguen de forma diferente, alterando las características de los sonidos allí reproducidos. Este factor es muy explorado en el diseño sonoro, donde mediante el uso de hidrófonos, se graban diversos tipos de objetos y movimientos para obtener unas cualidades particulares. ¿Pero que hay de la música? ¿Cómo puede sonar una banda de músicos bajo el agua? Este proyecto danés llamado AquaSonic te lo responde sin más.

Se trata de una idea creada por los músicos Laila Skovmand y Robert Karlsson en colaboración con miembros de su ensamble Between Music. La idea central es crear un grupo de cinco intérpretes, cada uno sumergido en una cámara transparente llena de agua. Adentro de esta, yacen varios instrumentos adaptados para las condiciones de cada espacio, además de dispositivos de grabación –principalmente hidrófonos Aquarian Audio– que además de registrar los instrumentos bajo el agua, capturen la voz de los músicos.

El proyecto se presenta como resultado de una ardua investigación de varios años donde han indagado en formas de romper ciertas barreras en los procesos de composición e interpretación, para ello incluso desarrollando diversos experimentos con profesionales de buceo, fabricantes de instrumentos y científicos, no solo para explorar las posibilidades de la resonancia en estos entornos sino ante todo para crear instrumentos musicales que puedan funcionar allí.

En el ensamble se incluyen dos más convencionales como un violín y un kit de percusión, pero se agregan otros más que han sido adecuados a este entorno, incluyendo un órgano creado para sonar bajo el agua llamado hydraulófono, cristalófono y rotacorda. Además el grupo ha ido desarrollando también una serie de técnicas vocales ideadas para cantar bajo el agua y sacar provecho de las características del espacio.

Además del fantasmagórico sonido y las curiosas texturas generadas entre los ecos, el juego con la luz y el performance hacen del show un fascinante encuentro audiovisual, donde los cuerpos flotantes generan una serie de movimientos que sirven de imágenes fieles de la levedad que, tan bella como escalofriante, se refleja de la cóclea a la retina para trazar una música líquida.

AquaSonic

Miguel Isaza
EL AUTOR

Miguel es un investigador que relaciona la filosofía, el arte, el diseño y la tecnología del sonido. Vive en Medellín (Colombia) y es fundador de varios proyectos relacionados con lo sonoro, como Éter Lab, Sonic Field y Designing Sound.

¿Te gustó este artículo?
3
Comentarios

Regístrate o para poder comentar