Grabación

Masterización (mastering): un remate necesario

En tres tutoriales abordamos a nivel introductorio una descripción de qué son y porqué se usan las tres fases clásicas en el mundo del registro de audio: grabación multipista, mezcla y masterización (mastering). Esta entrega aborda la última de ellas.

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La imponente sobriedad de un estudio de mastering: sólo monitores y equipamiento seleccionadísimo
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Cuando ya se tienen una o varias mezclas estéreo finales, y cuando ya se dispone de todas las piezas que han de completar el álbum final, se cierra la fase de mezcla y se pasa a la fase de masterización o 'mastering'. La preparación del ‘master’ tiene por objetivo ultimar ciertos detalles que han de definirse antes de dirigir la grabación a la planta de producción (en el caso por ejemplo de un CD), o de subirla al lugar elegido para su streaming (iTunes, Spotify y semejantes), o de entregarla al cliente final (en una producción de música o sonido para un espectáculo de teatro o un audiovisual).

Configuración de un álbum

En el caso de un álbum, es necesario realizar varias tareas que tienen que ver con la adecuada reunión de las diferentes canciones que lo forman. Ordenar los temas tal como se desee que aparezcan en el soporte final. Intercalar las pausas adecuadas de separación entre temas o las marcas de frontera entre canciones que suenan enlazadas sin pausa en el audio. Incluir fundidos (fade in/fade out) realizando subidas/bajadas de volumen en el inicio/final de cada tema. Asegurar que todos los temas, aunque hayan sido grabados en diferentes condiciones,  puedan escucharse adecuadamente en sucesión sin que haya diferencias de nivel o de color injustificadas y demasiado apreciables… Un ramillete de funciones que están entre las tareas que normalmente se realizan por especialistas del mástering.

Preparación para distintos formatos

Puede ser también necesario preparar versiones para cada tipo de soporte o uso final. Así, un disco de vinilo obliga a una ecualización estándar RIAA, para cassette era necesario un cierto preénfasis, en el caso de producciones para iTunes, Spotify y otros entornos ‘regulados’ es conveniente cumplir determinadas recomendaciones o normas que imponen esos medios... También hay que ser conscientes de las diferencias técnicas (como por ejemplo de margen dinámico) entre los distintos soportes, que pueden hacer necesarios ajustes específicos: no es lo mismo masterizar para un vinilo, para un CD, o para un sistema Dolby Atmos. Y tampoco se masteriza igual la edición en DVD (para mercado doméstico) que la edición para salas de cine comerciales de una película. Se trata de un conjunto de funciones marcadamente técnicas y sometidas a estándares y regulación o recomendación que necesitan ser conocidas y tuteladas durante la masterización.

Echad un vistazo a nuestro tutorial sobre la norma EBU R-128 para tener una idea del conocimiento técnico actualizado que exige un buen mastering. Y a menudo también se encargará el mastering de otras muchas cuestiones técnicas como pueden ser la incorporación o comprobación de códigos de tiempo, metadatos (como los de títulos, autores, etc), códigos de identificación de la grabación, contenidos adicionales (textos, imágenes u otros contenidos asociados al propio audio en determinados formatos).

Ajustes en la dinámica

Si decíamos de la mezcla que un objetivo capital era permitir la escucha conjunta de todos los elementos presentes en una grabación, un objetivo habitual en el mastering es el de aprovechar al máximo el nivel/volumen que podamos extraer de cada soporte final. Sonar ‘fuerte’ se ha convertido en muchos estilos en una regla, pero incluso sin entrar en la llamada ‘guerra del volumen’, es cierto que dejar grabado algo a escaso volumen hace que los ruidos propios del sistema de registro empleado tengan mayor presencia.

Sea por evitar el ruido o por conseguir elevar al máximo el volumen sentido, lo cierto es que en el mastering es muy normal aplicar retoques en la dinámica. Compresión y limitación están siempre presentes en el mastering para ayudar a pulir picos ocasionales que permanezcan tras la mezcla, y que pueden complicar la reproducción en según qué sistemas sin aportar ningún valor específico al audio.

Retoques generales

Además de esos objetivos ‘técnicos’ en la masterización, supone también la oportunidad de introducir al final del proceso unos oídos nuevos. Generalmente masterizará una persona distinta de la que está a cargo de la mezcla. Una persona que no está ‘viciada’ por haber trabajado extensamente durante horas y días en la mezcla, y que podrá proponer algunos retoques, típicamente de ecualización y dinámica, llegando incluso a introducir algunos pequeños grados de distorsión/saturación que permitan aportar un plus de énfasis en determinadas regiones del espectro que lo requieran sin tener que realizarlo necesariamente a base de ecualización.

Herramientas de masterización

Dado que se trata con un producto (unos contenidos de audio) que ya han estado previamente muy elaborados y vigilados, las herramientas de masterización suelen ser de unos niveles de calidad muy exigentes, que no arruinen los esfuerzos y cuidados aplicados en las fases anteriores. Típicamente se acude a herramientas multibanda, porque la complejidad del audio que se trata (grabaciones finales compuestas de muchos instrumentos o fuentes simultáneos) hace necesario ese tipo de actuación.

El tratamiento multibanda es más complejo de ajustar, pero permite discriminar unas y otras zonas del espectro y actuar de forma selectiva y diferenciada en cada una de ellas. Compresión multibanda, ecualización dinámica multibanda, distorsión multibanda... son tipos de sistemas que a menudo aparecen en el arsenal de los estudios especializados en mastering.

Outboard analógico de mastering

Es también muy habitual el uso de sistemas analógicos de alta gama, dado que en muchos casos los procesos que se aplican con ellos son, al menos parcialmente, no lineales, y por ello generan una pequeña y potencialmente agradable distorsión, que en un sistema digital (al menos si no cuenta con un grado de 'oversampling' elevado) puede fácilmente generar la aparición de distorsión por aliasing que degrada de forma apreciable la calidad final.

 

Como siempre, cualquier intento de definir la masterización es difícil y no será completo ni válido al 100%. No pretendemos que este breve tutorial sea la respuesta definitiva, pero sí al menos que sirva para que quienes no conocéis en profundidad el porqué se recurre tan sistemáticamente a esta fase, podáis saber algunas de sus razones.

Tutoriales introductorios | Grabación | Mezcla | Masterización

Pablo Fernández-Cid
EL AUTOR

Pablo no puede callar cuando se habla de tecnologías audio/música. Doctor en teleco. Ha creado diversos dispositivos hard y soft y realizado programaciones para músicos y audiovisuales. Toca ocasionalmente en grupo por Madrid (teclados, claro).

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