Cómo medir tu interfaz de audio y qué hace el botón 4K de la SSL2+ MKII
Os enseñamos a comprobar el ruido, la ganancia, la respuesta en frecuencia, y la saturación y su color para cualquier interfaz de audio. Usamos SSL2 MKII y SSL2+ MKII como ejemplo y su botón 4K para comparar previo limpio vs con color en un solo producto. Más que una review, casi un tutorial para contaros cómo podéis probar y ajustar lo mejor posible vuestro propio interfaz, conociendo cómo reacciona.
Con las medidas que os proponemos sabréis qué ganancia máxima tiene un interfaz con micrófono y con línea, muy distintas en cualquier interfaz; sabréis si la respuesta es plana o hay que corregir algo; comprobaréis cuándo empieza a aparecer distorsión al subir el nivel y qué tipo de comportamiento ofrece (clipping o saturación y con qué características). Con las SSL2 y SSL2+, el botón 4K nos permite comparar previo limpio vs con color bajo el analizador de espectro y entender cómo y cuándo aprovecharlos. No faltarán ejemplos con audio real.
Conectamos con un cable una de las salidas a una de las entradas, da igual cuáles, inicialmente por línea (si bien cambiaremos a nivel microfónico en algún momento) y con la alimentación phantom desactivada. Desde el ordenador enviamos señal a esa salida, en nuestro caso utilizando como fuente un sintetizador software que genera ruido blanco o tonos. También podríais usar el generador de señales online disponible en hispasonic.com. Para la comprobación de la señal que entra usaremos un analizador de espectro (SPAN) y un osciloscopio (MOscilloscope), ambos freeware y bien conocidos. Las medidas son parecidas a las que hicimos para la review de Universal Audio Volt Gen 2, pero aquí ahondamos en el caracter tutorial y explicativo sobre las mismas, además de entrar en detalles sobre cómo analizar un previo que no sea limpio sino con carácter saturante.
Con la ganancia del canal al mínimo, no hay señal de entrada real; lo que se mide es el ruido inherente del sistema. Este nivel es bajísimo y muy plano en el espectro, situándose en este caso alrededor de −144 dB, cifra que corresponde al uso de 24 bits. No es el ruido del previo, que estaría incluso por debajo.
Para medir la ganancia en modo línea, se inyecta ruido (en nuestro caso blanco) desde el sintetizador o generador de señal con la ganancia al mínimo y luego se sube al máximo, calculando la diferencia entre ambas lecturas. En nuestro estudio, en SSL2+ MKII con entrada línea los niveles pasan de −58 a −32 dB, lo que supone unos 26 dB. Las especificaciones de MKII indican 27 dB, cifra que encaja con lo medido (estamos midiendo a ojo, no con esa precisión al dB).
Para medir en modo micrófono conectamos la salida por XLR, desactivando el modo línea y reduciendo enormemente el nivel del sintetizador para no saturar la entrada. Con la ganancia al mínimo, el ruido inyectado se sitúa en unos −108 dB. Al subir la ganancia al máximo, el nivel sube hasta los −40 y algo dB, lo que nos da 60 y pico dB de recorrido. Las cifras del fabricante no mienten: SSL especifica 64 dB, un valor ligeramente superior a los 62 dB de la generación anterior.
Para comprobar la respuesta en frecuencia de SSL2+ MKII hemos inyectado de nuevo ruido blanco, cuya calidad se ha verificado previamente con un analizador de espectro antes de enviar la señal por una salida conectada a una entrada. Al observar el espectro en la entrada, estamos concatenando los desequilibrios entre frecuencias combinados tanto del canal de salida como del de entrada. Aplicar un average alto en el analizador de espectro estabiliza la medición. El resultado es en estos interfaces impresionantemente lineal y plano, una línea de horizonte perfecta con diferencias ridículas. Sí es llamativo el comportamiento en baja frecuencia, dado que llega con comodidad muy por debajo de 20Hz con ese mismo caracter plano.
Cuando las señales se vuelven intensas y comprometen el recorrido propio del circuito, la señal se deforma en los extremos altos. Para caracterizar este comportamiento y aprender a detectar el funcionamiento en otros equipos, alimentamos un seno. Al ser una señal con una única componente de frecuencia, cualquier deformación provocará la aparición inmediata de armónicos, lo que permite identificar con claridad el inicio de la saturación y su carácter. ¿Se produce una serie larga que llega hasta frecuencias altas, o una corta y más cálida? ¿Genera solo armónicos impares con lo que posiblemente sonará más fría y metalizada, o una serie con todos los armónicos? Ese es el tipo de cosas que interesa valorar y os enseñamos a medir. También, cuándo (a qué nivel de entrada, visible p.ej. con el vúmetro) empieza a operar ese mecanismo de saturación.
Con el vúmetro en el último segmento amarillo antes del rojo, SSL2+ MKII sigue sin armónicos cuando no está aplicado el comportamiento '4K'; al subir más y llegar ya a rozar el rojo aparecen, primero tímidos y enseguida con severidad esos armónicos producto de la distorsión ante niveles fuertes. Comprobamos en el vídeo que, sin usar '4K' el comportamiento de estos interfaces es destacablemente limpio de distorsión. Es realmente la entrada en clipping y el consiguiente recorte lo que está causando en esos casos la entrada abrupta y muy intensa en distorsión. Hay que evitarlo y normalmente nos quedamos en niveles más bajos.
Rozando el clipping se alcanzan 120 dB entre la fundamental y las rayas más bajas, una diferencia brutal que confirma que, en la práctica, el recorrido es totalmente lineal y libre de distorsión. Hay que entrar descaradamente en el rojo y meterle tijeretazos a la señal para notar un salto significativo. Se trata de un interfaz muy tolerante y muy lineal, prácticamente hasta el extremo de su recorrido.
Precisamente por esa linealidad, Solid State Logic ha decidido incorporar este botón 4K para quienes, en lugar de buscar una limpieza prístina y prácticamente nula distorsión, deseen recuperar el sabor de las etapas y sistemas analógicos. En las mesas o previos analógicos, forzar la señal hacía que esta «sufriera» algo, pero de una forma agradable en cuanto al resultado sonoro.
Al medir la respuesta con un seno cómodamente en zona verde del vúmetro, y por ello sin saturación, y activando el botón 4K, se observa que esa componente fundamental, pese a no tener un nivel altísimo, se acompaña de una serie completa de armónicos. En uno de los ejemplos, el segundo componente aparece a −30 dB, el tercero a −55 dB y el cuarto a −47 dB respecto al primero. Curiosamente, los más fuertes son los pares (2, 4 y 6), mientras que los impares (3, 5 y 7) son sistemáticamente más débiles. Esto es afortunado, ya que corresponde a ese tipo de saturación que destaca por ser cálida, aportando algo más de brillo pero sin un resultado gélido o metálico, cosa que sucede cuando dominan los impares. Este es el tipo de color que se agradece y que daba matices y personalidad en su día a las mesas de mezcla SSL 4000. Ahora este botoncito mágico del 4K recrea parte de aquel espíritu. La saturación que introduce no es cualquiera, está muy bien concebida para ofrecer ese buen gusto en este tipo de usos.
La dinámica de esta saturación se adapta a la señal: con el pico fundamental a −33 dB, la siguiente raya visible se sitúa en −84 dB, lo que representa más de 50 dB de distancia frente al fundamental. Es el comportamiento normal en las saturaciones: poca saturación con señal débil, haciéndose más presente a medida que subimos el nivel. Recordad que con señal algo más alta esa misma segunda raya estaba a 30dB de distancia, no a 50. Y además, como muestra nuestro vídeo, también cambia la extensión de la serie que se genera, mayor cuanto más subimos el nivel. Y esa es la gracia del botón 4K: enfatiza los cambios dinámicos de la señal, permitiendo que los picos se vean acompañados de armónicos ricos mientras los niveles medios permanecen cálidos y bien tratados.
Para evaluar la respuesta en frecuencia, es más útil usar ruido blanco que un seno, ya que el primero revela en el espectro todas las frecuencias a la vez partiendo de una línea básicamente plana. Al activar el botón 4K, observamos que toda la curva sube un escalón muy pequeño y casi paralelo. Sin embargo, en la región aguda el salto es claro: se gana entre dos y tres decibelios respecto al resto de frecuencias. Este énfasis comienza pronto, ya en las frecuencias medias, y se nota con claridad desde 1 kHz. La subida sigue en una rampa muy suave hasta unos 5 kHz, momento a partir del cual vuelve a ser plana con esa pequeña ganancia adicional. Se trata de una especie de shelving que crea un pequeño énfasis en agudos.
Según hemos comprobado, el botón 4K actúa elevando dos decibelios las altas frecuencias y añadiendo una saturación agradable y muy apegada al material original. Esta distorsión incluye la serie armónica completa, con especial predilección por los componentes segundo, cuarto y sexto. El resultado es mucha cercanía al sonido base, pero con un énfasis y una claridad adicionales que se notan especialmente en las consonantes del habla y los transitorios de la música. Las diferencias son ligeras, por lo que se requiere una buena escucha para percibirlas con exactitud. Nuestro ejemplos muestran:
- Voz cantada: Se aprecia un mayor realce en la parte alta, con una definición notable de las consonantes y los sonidos plosivos.
- Voz hablada: La presencia de más consonantes hace que la definición del timbre sea más clara; el sonido no queda amortiguado y gana contraste entre las partes vocálicas y consonánticas, ampliando la dinámica para hacer más vivo el resultado.
- Batería: Los platos y charles ganan presencia y respiración, mientras que los golpes y transitorios se vuelven más vivos. La distorsión actúa en momentos de alto nivel, aportando un color ligeramente distinto, además del realce por EQ en la zona de altas frecuencias.
- Música orquestal: Para que no se diga que solo distorsionamos en el pop, en el ejemplo que mostramos, sobre instrumentos como el violín solista se nota cómo aparecen o desaparecen las últimas componentes armónicas, reforzadas por el uso del 4K, aportando un poco más de viveza.
En estos SSL2 y SSL2+, basta con pulsar un botón para conmutar de un previo limpio (moderno) y uno saturante (típico de previos analógicos 'con sabor'), y así inyectar algo más de alegría a lo que se graba. Una función especialmente útil cuando el micrófono es pobre o flojo en los agudos, la fuente no reacciona como nos gustaría o simplemente queremos ese color sin depender de un plugin y sin esperar al momento de la mezcla. Eso sí, como actúa sobre la señal en caliente, esta se graba ya tratada y la decisión hay que tomarla en ese instante. Conviene probar y acostumbrarse a relacionar con el vúmetro cuándo actúa de forma más o menos pronunciada.
Quien busque más saturación puede subir el nivel de la entrada, con lo que nos acercamos a la zona cliente del vúmetro a propósito, tal como se hace en analógico. No seáis como algunos que compran equipos analógicos para ganar ese calorcito y luego tienen miedo de subir el nivel; si estamos en analógico es para buscar ese calorcito donde existe, en el rojo y no en el verde... No hace falta llegar al rojo, desde luego, pero sí subir un poco más de lo acostumbrado si ese sonido 'saturado' le sienta bien al material original. Si no es el caso, simplemente se reduce la ganancia y a correr: tendremos menos saturación. O directamente retirad el '4K' si queréis limpieza y ya procesaréis en tiempo de mezcla si se viera útil.
Si os gusta este tratamiento analógico del 4K, y lo queréis aplicar a material ya grabado, también se puede utilizar una salida conectada a una entrada formando así algo que vendría a ser equivalente a un reamping: lo ya grabado sale por una salida, pasa por el puente de cable hacia una entrada con el 4K actuando como efecto y se vuelve a grabar. Igual que se podría pasar por un ampli o un efecto externo. Es algo marginal, pero se nota.
Esta gama de SSL tiene un poco más de latencia de lo que quizás se encuentra en algunos otros interfaces de este tipo de gamas. Las cifras que muestro son las que indica Live a 44,1 kHz; a frecuencias más altas serán menores, pero dan una idea. Con 32 muestras, que es muy poco (normalmente se trabajará con más), el recorrido completo de entrada y salida son 7,87 ms.
Con búferes más convencionales de 128 o 256 muestras, cómodos para buen número de pistas y plugins, son 12,2 y 18 ms en circuito completo. Si es solo salida (p.ej. si se toca un sintetizador desde un controlador MIDI) quedan 6 y casi 9 ms, perfectamente tolerable para interpretar.
Para uso estrictamente en vivo con procesado in the box, hay que optimizar y no sobrecargar la máquina para poder bajar el búfer. Eso o bien usar la monitorización directa que permiten los interfaces, escuchar el sonido original sin esa latencia (pero también sin procesar).
De partida, todas las cifras son muy buenas y proceden directamente de los manuales de Solid State Logic.
| MK I | MK II | |
|---|---|---|
| Salidas de monitores | ||
| Rango dinámico (pond. A) | 111,5 dB | 120 dB |
| THD+N a 1 kHz | < 0,0012 % | < 0,0004 % |
| Nivel máximo | +12,5 dBu | +14,5 dBu |
| Auriculares | ||
| Rango dinámico | 110 dB | 119,5 dB |
| THD+N | < 0,0015 % | < 0,0005 % |
| Nivel máximo | +10 dBu | +13 dBu |
| Impedancia de salida | 10 Ω | < 1 Ω |
| Entradas de micro | ||
| Rango dinámico | 110,5 dB | 116,5 dB |
| Nivel máximo | +5,5 dBu | +9,7 dBu |
| Ganancia | 62 dB | 64 dB |
| Entradas de línea | ||
| Rango dinámico | 110,5 dB | 117 dB |
| THD+N a −1 dBFS | < 0,005 % | < 0,0007 % |
| Ganancia | 24 dB | 27 dB |
| Entradas de instrumento | ||
| Rango dinámico | 110,5 dB | 116 dB |
| THD+N | < 0,005 % (−1 dBFS) | < 0,001 % (−8 dBFS) |
| Ganancia | 62 dB | 64 dB |
Las salidas de monitores alcanzan un margen dinámico de 120 dB, muy buen margen que se acompaña de una distorsión bajísima, lo que permite rozar el clipping sin que la señal se entere prácticamente de nada y sin generar saturación. Estas características han mejorado respecto a la generación anterior, con casi 9 dB más de margen dinámico (una mejora modesta porque ya no hay mucho donde mejorar), una distorsión reducida a la tercera parte y un par de decibelios adicionales en el nivel máximo, que se queda en 14,5 dBu. Es cierto que hay sistemas que rozan los 20, y algunas marcas tienen esa predilección, pero este nivel está previsto para que el siguiente elemento de la cadena no sature, por lo que basta con conocerlo.
En cuanto a las salidas de auriculares, lo que más me llamó la atención al conectarlos fue la barbaridad de nivel que entrega. Aquí, si quieres, atruena, lo cual es una garantía de poder usarlo con casi cualquier tipo de auriculares. Está realmente pensado para que funcione con una variedad amplísima de modelos, tanto por impedancia como por nivel. La impedancia de salida pasa a ser un ridículo menos de 1 ohmio, frente a los 10 ohmios de la generación anterior, lo que permite conectarle cualquier cosa. Además ha ganado 3 dB más de nivel en esa salida, y el rango dinámico ha crecido también de forma significativa, estando prácticamente equiparado con las salidas de monitores. Quizá lo difícil será tener unos auriculares que respeten ese nivel de calidad.
Las entradas también han mejorado, con un aumento de ganancia que se confirma en el manual: 64 dB para micrófonos y 27 dB para línea, con un rango dinámico que también ha subido. Los márgenes dinámicos son de 117 dB en las entradas de línea, casi 117 en micrófono y 116 en instrumento. En cuanto al nivel de ruido y distorsión, estamos hablando realmente de un interfaz que ofrece una calidad de audio muy buena, desde luego.
Yo destacaría esa calidad de audio, que es la que esperamos siempre de SSL y que aquí se encuentra claramente presente. El añadido de color del '4K' resulta muy fácil de usar. De hecho todo el interfaz se caracteriza por su simplicidad. Puede haber otros interfaces más complejos con procesado interno, pero al final quien busca un interfaz quiere calidad de audio y posiblemente esa sencillez, porque para complicarse la vida ya tenemos los plugins en tiempo de mezcla.
Se trata de un buen interfaz para home studios, pequeños estudios o, si es el caso, de un profesional que lo quiere llevar consigo, con sencillez y portabilidad. Ofrece dos entradas totalmente independientes y completas, con los tres tipos de conexión (mic, line, hi-Z) en cada una de ellas y su phantom individual. En la versión plus, SSL2+ MKII añade cuatro salidas, siempre bienvenidas, y con ello una doble mezcla que permite enviar señal distinta a dos juegos de auriculares. El monitorado se resuelve directamente en el interfaz con un control grande, haciendo posible prescindir de tener que añadir un control de monitores.
Los precios se pueden conocer en las tiendas, ya que varían a lo largo del tiempo, pero están muy accesibles y se sitúan en la gama de otros muchos interfaces que quizá tengan características más llamativas de procesado digital. Pero en cuanto a la magnífica calidad en esta gama de precio, tendrían que ser interfaces muy de última hornada para llegar a ese mismo grado de bondad.
El paquete de software incluye lo que cabe esperar, como Live, Mixbus 10, algo de Native, instrumentos básicos y Melodyne Essential. Además vienen dos plugins específicos de SSL: un channel strip pensado para baterías y otro para voces. Este procesado intenso, si se desea, recae en esos plugins, que resultan mucho más versátiles, mientras que el interfaz se centra en garantizar una entrada limpia o ligeramente coloreada en analogico con el '4K'.
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